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El desperdicio mundial de alimentos.

Querida familia de Barinas, sin comer y beber el ser humano no puede existir. El mundo está lleno de personas viviendo en circunstancias muy distintas: las que no tienen lo suficiente y comer todos los días representa una verdadera batalla y otras que tienen mucho y terminan  desperdiciando la comida y/o comiendo demasiado hasta ser obesas.

Nunca la producción mundial de alimentos alcanzó los volúmenes actuales y, sin embargo, el número de personas que pasan hambre se ha incrementado. Hoy se produce más comida que en ningún otro período en la historia. La producción alimentaria se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial, sólo se ha duplicado. Hay comida de sobra pero el hambre crece y permanece. El hambre causa más muertes por año que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntos. Es responsable de la tercera parte de los decesos de niños menores de cinco años en los países pobres. El Programa Mundial de Alimentos subrayó que todas estas tragedias podrían evitarse y recordó que las vitaminas y nutrientes para que un niño crezca sano cuestan apenas 25 centavos de dólar diarios.

Cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año en el mundo para el consumo humano -aproximadamente 1 300 millones de toneladas-, se pierden o desperdician, según advierte un estudio encargado a la FAO. De este estudio se concluye además que los países industrializados y aquellos en desarrollo dilapidan más o menos la misma cantidad de alimentos: 670 y 630 millones de toneladas respectivamente. Cada año, los consumidores en los países ricos desperdician la misma cantidad de alimentos (222 millones de toneladas) que la totalidad de la producción alimentaria neta de África subsahariana (230 millones de toneladas). Las frutas y hortalizas, además de las raíces y tubérculos, son los alimentos con la tasa más alta de desaprovechamiento. La cantidad de alimentos que se pierde o desperdicia cada año equivale a más de la mitad de la cosecha mundial de cereales (2 300 millones de toneladas en 2009/2010).

El informe distingue entre perdidas de alimentos y desperdicio de los mismos. Las pérdidas -que pueden darse en la fase de producción, recolección, post-cosecha o procesado- son más elevadas en los países en desarrollo, debido a la precariedad de las infraestructuras, el bajo nivel tecnológico y la falta de inversiones en los sistemas de producción alimentaria. 

El desperdicio de alimentos es un problema mayor en  los países industrializados, en la mayoría de los casos provocado tanto por los minoristas como por los consumidores, que arrojan alimentos perfectamente comestibles a la basura.

El desperdicio per cápita entre los consumidores es de 95-115 kg anuales en Europa y Norteamérica, mientras que en África subsahariana y en Asia meridional y el Sudeste asiático se tiran solamente entre 6-11 kg por persona. 

La producción total de alimentos per cápita para el consumo humano se sitúa en alrededor de 900 kg anuales en los países ricos, cerca del doble con respecto a los 460 kg producidos en las regiones más pobres. En los países en desarrollo el 40 por ciento de las pérdidas ocurre en las fases de post-cosecha y procesado, mientras que en los países industrializados más del 40 por ciento de las pérdidas se da a nivel de las ventas al por menor y del consumidor. Este desperdicio alimentario tiene causas y responsables, responde a un problema estructural y de fondo: los alimentos son mercancías con estrictas fechas de caducidad, las ofertas comerciales obligan a comprar en cantidad y las manías de los consumidores también. Igualmente culpables son los minoristas que rechazan con frecuencia cosechas de frutas y verduras comestibles que no cumplen con sus exigentes criterios de calidad, apariencia y tamaño. El mismo reporte afirma que “el 30% de los alimentos cosechados nunca llega al mercado (sobre todo al supermercado) debido a los recortes, a la selección de calidad y al fracaso a la hora de someterse a criterios puramente cosméticos.

La función principal de alimentarnos, ha quedado en segundo plano Si la comida no cumple criterios estéticos, su distribución no se considera rentable por lo cual se deteriora antes de tiempo y se desecha. El informe recuerda que la población mundial superó los 7.000 millones a fines de 2011, y la FAO calcula que puede alcanzar los nueve mil millones en 2050. Se necesitará 70% más de producción lo que aumenta el riesgo de crisis. Aunque el número de personas con hambre crónica disminuyó en 130 millones durante las dos últimas décadas, 870 millones, uno de cada ocho habitantes, la sigue sufriendo.

Hace menos de un año se produjo otra crisis de alimentos en el mundo. Los organismos internacionales alzaron su voz, el planeta se encontraba a las puertas de un episodio similar a la crisis alimenticia del 2008. La alarma se encendió cuando el precio de los alimentos aumentó en 10%: el maíz y otros cereales, ascendieron a niveles históricos. Afortunadamente la situación no empeoró aunque el riesgo de crisis se mantiene. El sistema alimentario mundial sigue siendo vulnerable, no es novedad. Si la crisis se agudizara se desataría una hambruna, la cual afectaría principalmente a los países en desarrollo.

Todos estos números y estadísticas muestran a un mundo vulnerable. Los alimentos no están asegurados y un desequilibrio o catastrofe natural de gran proporción podría sumir a la especie humana a las puertas de una extinción.

Sin embargo, el problema no es que no se produzca suficiente alimento, sino que se desperdicia demasiado. Los autores del informe calculan que en Europa y EEUU, a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, del campo al hogar, se pierde hasta el 50% de los comestibles. Los norteamericanos arrojan a la basura la mitad de la comida que adquieren, despilfarro que determina una pérdida de US$ 165.000 millones al año y representa una cuarta parte del agua consumida, que se utiliza para el cultivo y producción. La comida desperdiciada va a los grandes vertederos donde se descompone y despide metano. El gas metano es un poderoso agente del efecto invernadero y el desperdicio de comida genera casi una cuarta parte de todas las emisiones en el país que contribuyen al daño del medio ambiente.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) han iniciado una campaña mundial para reducir el desperdicio de alimentos por parte de los consumidores, los minoristas y la industria hotelera. Con esta iniciativa, denominada “Think.Eat.Save” (Piensa. Aliméntate. Ahorra), ambos organismos buscan disminuir los 1,300 millones de toneladas de alimentos que se desechan anualmente en todo el mundo, explicó hoy la FAO, con sede en Roma, en un comunicado.

La próxima vez que vayas a hacer las compras, trata uno o varios de estos sencillos trucos para minimizar el desperdicio de comida. No solo te ayudarán a hacer tu parte y facilitar las cosas para el medio ambiente, sino que podrías ahorrar algo de dinero en el proceso.

Ve a la tienda con más frecuencia, pero compra menos.

Aunque puede parecer un gran ahorro comprar 24 cajas de yogurt, 10 kilos de papas y una caja de panecillos con descuento, pregúntate si es probable que los uses antes de que se echen a perder. Si no es así, estás tirando tu dinero. Todos somos gente ocupada que tiene tan poco tiempo como fondos y a la larga probablemente ahorrarás algunos dólares si vas a la tienda con más frecuencia y solo compras los perecederos como la carne, los lácteos, el pan y las frutas y verduras que usarás en los siguientes días.

Si es posible, elige vegetales sueltos y alimentos secos a granel en vez de cantidades ya empacadas, para que compres solo lo que necesites. Tus alimentos estarán más frescos, desperdiciarás menos empaques y perderás menos tiempo buscando la fuente de ese olor misterioso en tu cocina.

Prepara sólo lo que necesitarás para cocinar.

Una gran cantidad de personas piensa que las frutas y verduras se descomponen muy rápido y que no tienen tiempo para pelar, picar y preparar los artículos que llevan del mercado a su casa.

Lo que funciona establecer una línea de ensamblaje tan pronto como llegue a casa después de hacer las compras. Se llena el fregadero con agua fría, se mete un par de coladeras en caso de que las necesite y se lava todo en ese momento, se escurre y seca con toallas de papel para evitar que se enmohezcan o se descompongan más rápidamente. Una vez que todo esté bien limpio, separe todo en contenedores transparentes y asegúrese de que estén al frente del refrigerador. Aunque sea un poco laborioso, más adelante en la semana simplemente le quitará poco tiempo cuando comience a cocinar.

Almacena la comida inteligentemente.

Hablando de estar al día con tus frutas y verduras, mantén un rollo de cinta adhesiva y un marcador a la mano y escribe en cada contenedor o bolsa la fecha en la que las compraste. Escribe la misma información en un pizarrón colocado en la puerta del refrigerador para que te sirva como conteo regresivo e inspiración para tu próxima comida. Asegúrate de incluir la carne, lácteos y alimentos horneados que hayas comprado.

Los cajones, que por cierto tienen tamaños distintos, están ahí por una razón. Almacena por separado las frutas de las verduras, ya que las primeras liberan gas etileno que provocan que los vegetales se descompongan rápidamente. La carne y los mariscos deberían almacenarse en el cajón inferior para reducir el riesgo de escurrimientos y contaminación. Los huevos deben permanecer en su empaque original, al igual que la leche y los lácteos cremosos, y una vez que hayas abierto el queso, envuélvelo en papel encerado para que no se eche a perder.

Los restos de comida deberían almacenarse en contendores herméticos individuales, marcados con fecha y deben almacenarse dos horas después de haberse cocinado o consumido. También pueden congelarse según los parámetros de seguridad designados por la USDA.

Usa hasta el último residuo.

Aprenda muchas cosas del jardín que tiene en una terraza o en la casa. Se dará cuenta de que ha venido desperdiciando vegetales perfectamente comestibles durante la mayor parte de su vida. Ha desechado tallos, cáscaras y hojas de toda clase solo porque no sabía que podía hacer algo mejor. Ahora puede saberlo. Estudie cada nueva fruta o vegetal que compre para encontrar los tallos, hojas, puntas y cáscaras que son comestibles o utilizables y descubra la forma de incluirlos en los platillos.

Las hojas de los rábanos pueden sustituir otras como la arúgula, lechuga o escarola en cuanto a consistencia y sabor. Los firmes tallos de la coliflor y el brócoli se pueden rallar para saltearlos, asarlos o agregarlos crudos en ensaladas. Tomaré hasta la última pizca de sabor de la cáscara de un cítrico para preparar aderezos y alimentos horneados.

Los vegetales que han empezado a marchitarse (pero no muestran signos de moho o podredumbre) probablemente terminarán en un suculento caldo de vegetales, estofado o sopa; lo que no se pueda aprovechar va a la caja de composta para fertilizar la cosecha de vegetales del año próximo.

En un mundo de 7,000 millones de habitantes, que aumentarán a 9,000 millones en 2050, el desperdicio de alimentos no tiene sentido ni a nivel económico, ni ambiental, ni ético. Nos hace sumamente vulnerables e inmensamente injustos para con nuestra propia especie. Pongamos todos un granito de arena... no desperdiciemos la comida.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

Texto

http://www.fao.org/news/story/es/item/74327/icode/

http://www.generaccion.com/noticia/179659/mundo-desperdicia-mitad-comida

http://www.launion.com.mx/component/k2/item/282-la-importancia-de-no-desperdiciar-comida.html

http://www.laopinion.com/ONU-inicia-campana-contra-desperdicio-alimentos#.UP78YaXKmUg

http://www.cnnexpansion.com/economia/2013/01/22/onu-busca-reducir-desperdicio-de-comida

Imagen

http://www.saludaldia.info/otros-temas/como-aprovechar-los-alimentos-para-no-botarlos-a-la-basura.html

http://www.gisxxi.org/noticias/hambre-y-desperdicio-de-alimentos-fao/#.UP7_Z6XKmUg

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