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El trasplante de útero. Un sueño hecho realidad.

Estimada familia de Baronas, en 1905 se practicó el primer trasplante del que hay constancia (de córnea). Un siglo después, este tipo de tratamiento ha evolucionado espectacularmente hasta alcanzar en los últimos años retos propios de la ciencia ficción. En 2005 llegó el primer injerto de cara (Francia), en 2008 el de brazos (Alemania) y hace unas semanas, el primero de piernas, que coordinó el cirujano Pedro Cavadas en el hospital La Fe de Valencia. ¿Cuál será el próximo alarde quirúrgico?

No parece que la edad de oro de los trasplantes espectaculares vaya a extenderse por mucho más tiempo. Quizás haya alguno más, como el trasplante de brazo "por encima del hombro" que estudia practicar el cirujano valenciano Pedro Cavadas, como anunció el viernes pasado. Pero los especialistas apuntan que el futuro pasa por la fabricación de órganos a partir de biomateriales y el empleo de células madre del propio paciente que esquivarían los problemas de rechazo, uno de los grandes inconvenientes de esta técnica, y la escasez de donaciones. El trasplante convencional (extraer tejidos u órganos de una persona para injertarlos en otra) podría está llegando al final de su recorrido por limitaciones técnicas (se desconoce cómo reconectar secciones del sistema nervioso central) y éticas: "No todo lo que se puede hacer se debe hacer", como indica el responsable de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz. Un ejemplo de este último caso es el polémico trasplante de útero. Existen opiniones encontradas sobre si está o no justificado. Técnicamente es posible y no supondría mucha mayor dificultad que el de riñón. Pero ¿vale la pena en términos de coste-beneficio?

Si la operación ahora es exitosa, sin duda tendrá importantes repercusiones para miles de mujeres en todo el mundo. Por ejemplo, aquellas que han sido sometidas a una histerectomía y se les ha debido extraer el útero debido a enfermedades como el cáncer. Los cirujanos estadounidenses indican que durante los pasados seis meses han estado llevando a cabo pruebas. Señalan que han confirmado que es posible extraer el útero de donantes muertas de la misma forma como se procede con corazones, riñones e hígados para trasplantes. Después de extraer el órgano, los cirujanos implantarían el útero donado en la receptora haciendo una incisión debajo del ombligo. El embrión de la receptora, que estaría congelado, sería transferido al útero trasplantado permitiendo así el desarrollo del embarazo. Tras el nacimiento del bebé por cesárea, el útero sería extraído para minimizar los riesgos de rechazo de tejido.

Según los científicos estadounidenses "la medicina de trasplantes ha mejorado lo suficiente para permitirnos llevar a cabo trasplantes que no son vitales". Al parecer no es un procedimiento tan fácil como un trasplante renal o cardíaco porque siempre que se ha intentado ha fracasado Si la técnica tiene éxito, sin embargo, será para miles de mujeres una oportunidad única de dar a luz a su propio bebé.

El equipo del Hospital Universitario Sahlgrenska de Gotemburgo (Suecia), que está trabajando en ello para principios de 2012, sostiene que sí ha tenido éxito. La paciente, Sara Ottson, de 25 años, padece el síndrome Rokitanski-Küster-Hauser, que afecta a 1 de cada 5.000 mujeres y que implica nacer sin útero y sin algunas partes de la vagina. Sara quiere tener un hijo y lo hará gracias a su madre, Eva Olson, de 56 años, que será la donante y que le prestará el órgano en el que la receptora fue gestada. Éste es, sin embargo, el menor de los debates éticos que plantea la intervención. "Como madre me han planteado todas estas preguntas. Es la única forma en la que mi hija podría tener un bebé", respondió Eva a la BBC en una entrevista. "Las dos somos mujeres muy racionales y pensamos que solo se trata de un órgano".

La cuestión de fondo es si el hecho de que Sara pueda tener un hijo (que sería concebido por técnicas de reproducción asistida y nacería por cesárea ya que el útero trasplantado no soportaría un parto natural) compensa todos los riesgos a los que se exponen madre e hija. Es decir, una intervención previa de unas tres horas para extraer el órgano de la madre (con todos los peligros que ello supone) seguida de una compleja operación de implante de otras tres horas con la dificultad añadida de la difícil ubicación del útero y la reconexión de los dos largos vasos sanguíneos que alimentan al órgano. Además, se desconoce si el útero en su nueva ubicación puede ser completamente (o incluso suficientemente) funcional para poder soportar un embarazo y llevarlo a término.Todo ello mientras se somete a la madre a la agresiva medicación inmunosupresora que se administra a los receptores de trasplantes para evitar que rechacen el injerto y sin perder de vista que, si todo sale bien, habrá que extirpar el útero a la madre cuando dé a luz, lo que supone una nueva cita con el bisturí.

La especialidad de los trasplantes lleva algo más de una década superando retos que parecían formar parte de la ciencia ficción hasta hace bien poco tiempo. En 2005 se anunció el primer trasplante de cara, en 2008 el de brazos y en 2011 el de piernas. El mismo año tuvo lugar el primer injerto de útero con éxito. Y ayer, el mismo equipo que operó a esta paciente, hizo público un nuevo hito: ha logrado el embarazo de la receptora, de 23 años. El anuncio partió del equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Akdeniz (Turquía) que dirige el cirujano Ömar Özkan.

Un trasplante se practicó en agosto de 2011. La paciente, Derya Sert, se convirtió en la primera mujer en recibir con éxito el útero de una donante cadáver (falleció en un accidente de tráfico). Antes de la intervención, el equipo de facultativos extrajo y congeló óvulos para poder fecundarlos mediante técnicas de reproducción asistida y, más adelante, alojarlos en el útero. La transferencia del embrión tuvo lugar hace dos semanas y los portavoces del hospital universitario turco indicaron ayer que la gestación se desarrolla con normalidad.

Cuando tengan el hijo se les extirpará el útero. Los tratamientos inmunosupresores que combaten el rechazo tienen efectos secundarios. Por ello, una vez conseguida la maternidad no tiene sentido seguir sometiendo a la madre a esta medicación. De esta forma, se programará un parto por cesárea que se aprovechará para retirar el útero.

El trasplante está indicado para mujeres con esterilidad por causa uterina, ya sea por procesos oncológicos o por otros problemas que causen la falta morfológica o funcional del útero. Es una técnica sujeta a controversia ya que no aborda un órgano vital, como puede ser un corazón, un pulmón o un riñón. Si se puede vivir sin útero, ¿vale la pena destinar a una operación de este tipo los cuantiosos recursos que precisa? ¿Compensan los riesgos que supone entrar en un quirófano y someterse a una compleja intervención para poder experimentar en primera persona la maternidad?

Hay sectores de la comunidad científica convencidos de que los inconvenientes superan a las ventajas. No solo por la operación a la receptora. Tras la maternidad, se extrae el tejido para dejar de suministrar a la paciente la agresiva medicación inmunosupresora con la que se combate el rechazo. Es decir, no se enfrenta a una operación sino a dos. Y, entre ambas, a un fuerte tratamiento farmacológico. Pero, además, en el caso de que el útero proceda de una persona viva, hay que sumar una nueva operación en la donante (y, por ello, más riesgo).

Los especialistas más reacios a este trasplante sostienen que existen alternativas como la adopción o, en los países en los que es legal, la paternidad subrogada (los vientres de alquiler) que también permiten ser madre. Por todo ello, el responsable de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, ha manifestado en distintas ocasiones las dudas que le plantean este tipo de intervenciones.

El trasplante de útero es un procedimiento quirúrgico muy reciente. A pesar de que técnicamente no es más complejo que un trasplante de riñón, en todo el mundo solo hay nueve mujeres que cuenten con este órgano trasplantado, como apunta el ginecólogo del hospital La Fe de Valencia César Díaz, que ha participado en trasplantes uterinos en Suecia. Al no ser un órgano vital, la técnica está sujeta a controversia ética.

La primera experiencia de este tipo de injerto de la que se tiene noticia tuvo lugar en Arabia Saudí en el año 2000. Fracasó, según describió dos años más tarde en el International Journal of Gynaecology and Obstetrics el facultativo que coordinó la intervención, Wafa Fageeh. Tras un aparente éxito inicial, una trombosis vascular no dejó más opción que la extirpación del órgano.

En septiembre del año pasado, la Universidad de Gotemburgo (Suecia) anunció que dos mujeres habían recibido los úteros de sus madres en sendas intervenciones. Se trataba de la primera vez en el mundo que se practicaba una operación de este tipo de donante vivo. Desde entonces, este centro ha practicado seis intervenciones más con éxito.

“De momento, en las mujeres intervenidas en Suecia aún no se ha abordado la fase de implantación del embrión, hay que dejar transcurrir al menos un año para intentarlo”, explica el médico de La Fe César Díaz, colaborador de Mats Brännström, el responsable del equipo de especialistas suecos.

Díaz, que ya tenía noticia del embarazo, es un firme defensor de estas intervenciones. Sostiene que sentir la gestación, el parto o tener hijos con la misma carga genética de los padres puede compensar los inconvenientes derivados del trasplante. También se ha manifestado a favor de este tratamiento su jefe de servicio en el hospital valenciano, Antonio Pellicer, que ha anunciado que ya han comenzado a dar los primeros pasos para llevar adelante un trasplante de útero.

De momento, la ONT no ha recibido ninguna solicitud de la Consejería de Sanidad de la Generalitat valenciana —la entidad competente—. La carrera por ser el tercer equipo que consigue un trasplante de útero viable sigue abierta. Especialistas estadounidenses y japoneses pugnan con los españoles del hospital La Fe por conseguir los permisos de sus respectivas autoridades sanitarias.

La operación no es solo un avance técnico. También es de las primeras veces que se acomete una intervención tan complicada para un trasplante que no se considera vital (la vida de las mujeres no estaba en peligro, aunque sí estaban muy involucradas con la idea de ser madres), indica una de las participantes. Serán los políticos y la sociedad los que deban decidir si se debe practicar esta intervención o no. La esterilidad está reconocida por la OMS como una enfermedad con una considerable capacidad invalidante. ¿Por qué tienen menos derecho a ser tratadas estas mujeres que una persona con otra patología? Esta intervención es factible, por lo que no creo que se le deba negar a las mujeres, igual que no se niega a otro tipo de pacientes su tratamiento.Esto ha sido un inconveniente ético añadido que ha llevado a extremar las precauciones tanto con las donantes –que ya están levantadas aunque sigan hospitalizadas- como las receptoras. 

La medicina avanza a la par de la ciencia, sin embargo, ésta no ha sido, por ahora, capaz de hacer frente a un trasplante de ojos, por ejemplo. Para trasplantar un globo ocular e injertarlo en el donante haría falta cortar el nervio óptico, el cable que transmite la visión al cerebro. "Pero una vez seccionado, no sabemos cómo regenerarlo", apunta Matesanz. "Lo mismo pasaría con los oídos". Este problema es el que está detrás de la imposibilidad de devolver la movilidad a pacientes con paraplejias o tetraplejias. Una vez seccionada la médula, no hay forma de volver a conectar las conexiones nerviosas interrumpidas del sistema nervioso central.

Por este motivo tampoco sería posible trasplantar un cerebro, una intervención que implicaría seccionar el sistema nervioso central al separar el órgano de la médula y del resto de conexiones (oído, vista). Se han trasplantado células de la sustancia negra del cerebro, una técnica experimental para combatir el párkinson. Pero el trasplante de cerebro sigue siendo un reto propio de la ciencia ficción o la literatura fantástica.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/12/actualidad/1365787712_298111.html

http://elpais.com/diario/2011/08/10/sociedad/1312927201_850215.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/09/18/actualidad/1347983276_404978.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2007/01/19/actualidad/1169161202_850215.html

Imagen

http://elclubdelasmadresfelices.com/unete-al-club-de-las-madres-felices/

http://elclubdelasmadresfelices.com/?s=grupos+de+lactancia

Video

http://www.youtube.com/watch?v=67FBWCvo5Ic

http://www.youtube.com/watch?v=vuVL7CR-2Cw

3 Comentarios

Saludos estimado Macabeo, excelentes comentarios, muy buenos. En la primera linea de Transplante de... dice Baronas y es Barinas (es solo una observacion). Es un placer saludarle. Barinesa100%

Estimada amiga, Pauchy:
Siento alegría cuando caigo en cuenta que no soy la única que está pendiente de lo que se escribe en esta linda página llanera.
Le agradezco que continuemos así, indicando dónde hay algo fuera de la norma, hasta que los compiladores del equipo de Barinas.net.ve, conciencien que se deben a quienes leemos lo que ellos publican.
Que antes de divulgar cualquier tema deben leerlo y releerlo, haciendo énfasis en escribir cada palabra apegada a la norma ortográfica correspondiente.
Considero que esto no demanda mayores esfuerzos o exigencias extremas.
Pauchy, cuento contigo para ayudar a mejorar la imagen de esta querida página.
Con aprecio y cariño para ti.
Camila.

Gracias Camila... este Portal es muy bueno y ahi que estar pendiente de esos pequeños detalles. Cariños para la familia de Barinas.net.ve; cada dia estan mejores los articulos. Cuente conmigo :)

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