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La abuelita Concia

Luego de pasar Mucurubá en sentido de Mucuchíes encontré a la abuelita Concia, allí sentadita, a la orilla de la carretera. Apenas pude fotografiarla, no tuve tiempo de hablar con ella por lo incómodo del sitio en plena vía, sobre una acera en la carretera trasandina. Qué de cosas le hubiera preguntado, porque estoy seguro que ella es uno de los tantos libros vivientes del páramo venezolano. ¡Dios te bendiga, abuelita Concia!

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