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Un trastorno social: el "Culto a la Personalidad"

Estimada familia de Barinas, el concepto que trataremos hoy, aunque en un principio, pueda parecer simple, es más bien todo lo contrario. El culto a la personalidad puede abordarse desde diferentes disciplinas, y que de forma resumida, podrían ser las siguientes: Culto a la personalidad de Dios, culto a la personalidad de un líder, culto a la personalidad por simpatía, culto a la personalidad por una o determinadas habilidades, etc. 
Trataré en este artículo sobre el culto a la personalidad de un líder.

Es conocido como culto a la personalidad (también culto a la persona) a la adoración y adulación excesiva de un caudillo vivo, carismático y por lo general unipersonal, especialmente cuando se trata de un jefe de Estado. El culto a la personalidad (como concepto influido por Nikita Jrushchoven su discurso en el año 1956 en la 20º. Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética) es una elevación en dimensiones religiosas o la admiración a nivel de religión de figuras líderes carismáticas en la sociedad o la política. En las dictaduras es a menudo una forma de culto a la persona del dictador.

La manifestación de esos cultos aparece casi trans-nacional y trans-histórica, con la veneración del líder como un ser omnisciente, todopoderoso, como un genio benigno y universal. El culto se esfuerza por conferir cierto significado trascendente en el momento presente de la historia, al cual el pasado y el futuro deben dirigirse. Los cultos al líder intentan crear un punto de referencia de todo el sistema de creencia, centrado en un hombre que viene a ser la encarnación pura de la doctrina. El sistema de esta creencia aspira a la universalidad; y las excepciones a esa regla son inherentemente subversivas a la autoridad del culto, por lo que deben ser eliminadas.

El culto a un dios y el culto a un hombre guardan gran semejanza, ya que su objetivo es confundir, o dicho de otra forma, querer hacer ver que son lo mismo (recordad por ejemplo el caso del Rey Sol de Francia, Luis XIV, el cual se atribuía su puesto por orden de Dios). Es común en ambas, rendir culto hacia el elemento venerado mediante adjetivos de perfección,  bondad, justicia, benevolencia, u otros similares. Su fin, para ambos tipos, no es otro que el de crear un sentimiento de simpatía hacia estas figuras. Siempre, para estas dos formas, el culto es utilizado con fines manipulativos, sectarios, dogmáticos, para intentar crear un tipo de muchedumbre lo más parecida o similar a un determinado ideario o moralidad.

Es curioso, que cuanto más piramidal es la estructura social de un Estado, organización, asociación, etc., mayor es la figura creada entorno a un determinado culto al líder o dios. Y curioso es también, que cuanto más democrático es dicho Estado, organización, asociación, etc., más tiende la figura de culto a producirse por simpatía o por unas determinadas habilidades. Ejemplos de la primera frase de este párrafo, lo encontramos en la mismísima Iglesia Católica y la organización Vaticana, y el ejemplo de la segunda frase, lo encontramos en nuestro circulo de amigos cuando votamos o discutimos quién fue el mejor futbolista de todos los tiempos (no entremos en dicho debate, que puede dar para mucho tiempo).

Como se dijo antes, el término fue acuñado y descrito en 1956 por el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética Nikita Jrushchov en un discurso denunciando a Iósif Stalin en el XX Congreso del Partido. Por tratarse de un concepto en un marco histórico y político muy concreto, es impreciso describir con él, fenómenos antiguos como el culto al Faraón egipcio o el culto estatal al César en el Imperio romano (46 a. C.), si bien podemos señalar en la misma dinámica tipificada por Iósif Stalin, tales como la Alemania nazi con Adolf Hitler o el Irak de Saddam Husein.

El culto a la personalidad de un líder tiene el peligro, que provoca en los fieles, la confusión de adorar la figura de un personaje que ni mucho menos puede comparase con el idealismo creado a su alrededor. Este culto es menos intenso que el anterior, ya que al ir las miras a una persona física, como ser humano, es mas difícil de creer que el mismo pueda concentrar los poderes que se le atribuyen al culto a un dios. 
Aún así, desde posiciones conservadoras y oligárquicas, es recurrente comparar a dicha persona física con los poderes del dios de la religión de una determinada cultura para mantener a soldados, guerreros y población en general, enmohecidos cerebralmente. Ejemplos los hay en todas las épocas y regiones: desde el emperador Octavio Augusto en época romana, hasta el Rey Sol de Francia Luis XIV, pasando por el emperador Gengis Kan, o al mismo Francisco Franco tal como se podía apreciar en las monedas (caudillo de España por la gracia de Dios).

Desde otros puntos de vista, en el culto a la personalidad de un líder, no se recurría a los poderes que Dios les trasfiriese o de los poderes sobrenaturales que se hacían contar de él. El mismo ideario socio-político, apartado de la religión, era el que proclamaba ese culto. Existen también muchos ejemplos de esto, como lo ocurrido en los fascismos alemanes o italianos, o en el periodo de la dictadura romana de Julio Cesar.

Otra forma de ejercer el culto a la personalidad, es el propiciado en proclamar un ideario totalmente contrario con la necesidad de un culto al líder. Aquí se hace referencia a la hipocresía, pues en nombre de la igualdad, el líder se alza mediante una masiva propaganda, como valedor de esos valores contradictorios con el suyo propio. Ejemplos los encontramos en los diversos Papas del Vaticano, como valedores de un mensaje de amor, cuando sus hechos y dogmas están llenos más bien de dolor. Ejemplo lo encontramos también en la era Estalinista (que no marxista-leninista a pesar de haber sido él mismo quién inventó este adjetivo) de la U.R.S.S. y su culto al camarada Stalin como el camarada que guía al pueblo hacia el socialismo. 
También encontramos el culto a la personalidad del líder en las "democracias" burguesas y en sus partidos políticos. El eterno método representativo, es una mera pantomima, donde el líder hace y deshace a su antojo dentro del partido, o dentro del gobierno en caso de que presida un determinado país. Dicho líder, en la mayoría de los casos, de intereses económicos en determinadas empresas multinacionales. Todos los miembros de partido, o ciertos sectores de la sociedad aclaman al líder como el que da la "unidad". Esta mejor valorado esa "unidad" (que no es otra cosa, que una forma de despotismo), que el debate y la critica interna dentro de dichos partidos. Ejemplos claros los podemos ver en J.M. Aznar, quien por ejemplo nombró a dedo a su sucesor o en Berlusconi, el cual compra todos los medios de comunicación para intentar eliminar esa critica, y crear esa imagen de líder.

Las caracteristicas de un sistema que usa el culto como sistema de dominio son:

-Exagerada devoción de todas las personas con el líder.

-Presencia de un "enemigo común" que justifica el rol histórico del líder como una potencia enemiga extranjera, un grupo económico o religioso, o un sistema político contrario al que se profesa. Dicho enemigo común puede ser interno y externo a la vez, trabajando generalmente de forma coordinada contra el régimen y la integridad física del líder.

-Recepción sin crítica de las expresiones en la opinión pública de la persona admirada. Quién cuestione al líder suele ser tildado de traidor.

-Persecución de los críticos de la persona admirada, en parte con amenazas de muerte o a la salud de los críticos; aprehensión y desaparición de los críticos.

-Mimetizar la figura del líder con el Estado. Si el líder es amenazado, pues la Patria es amenazada. Si el líder dejase de gobernar, la Patria sería ingobernable.

-Presencia exagerada de imágenes, fotografías y eslóganes en escuelas, edificios y en los medios masivos.

-Designación de empresas, edificios públicos, escuelas, calles, avenidas, plazas, canchas deportivas, ciudades con el nombre del líder o con nombres propios y relevantes dentro de la ideología que este profesa (Por ejemplo: Topónimos de Lenin).

-Elaboración de relaciones (a menudo absurdas desde un punto de vista crítico) entre el líder y todos los aspectos de la vida.

-Tendencia a creer la noción de que los problemas que puedan ocurrir de ninguna forma son responsabilidad directa del líder. Por lo general se le atribuyen a un complot externo o interno, dirigido por un "enemigo común".

-Modificacio4n de los programas de educación a todos los niveles, exaltando las "virtudes" del lider y exagerando la necesidad de protección contra los enemigos de la patria.

A la terminación de dictadura por regla general se revierten las designaciones, imágenes y estatuas públicas son retiradas, además todos los libros y obras de arte. Un caso extremo relativamente reciente del culto a la personalidad es el de Saparmyrat Nyýazow en Turkmenistán, donde los meses del año fueron cambiados para honrar al "líder de todos los turcomanos".

Nikita Krushchev, quien uso por primera vez el término y acusó a Stalin –después de su muerte- de practicar el “Culto a la personalidad”. Nikita, por cierto, siempre apareció como el más “fiel” y servil seguidor de Stalin… mientras estaba vivo. Nikita denunció los asesinatos masivos del “padrecito” Stalin. Su denuncia fue la piedra angular que, a la postre, derrumbó la dictadura comunista soviética… En China, apenas murió Mao Zedong, fueron acusados -por los también comunistas Zhou Enlai y Deng Xiaoping- los denominados “Banda de los Cuatro” que incluía a la propia viuda de Mao, Jian Qing , y sus colaboradores más cercanos Yao Wenyuan, Zhang Chungiao, y Wang Hongwen. Pasó a liderar China Deng Xiaoping, y comenzó las reformas para avanzar hacia una economía de mercado. Es considerado el arquitecto de la actual China. La esposa de Mao, Jian Qing fue condenada a muerte y luego se le conmutó la pena. Ella se suicidó al poco tiempo de salir de la cárcel.

El mariscal Josip “Tito” que gobernó Yugoeslavia más de 3 décadas, igualmente ejercitó el culto a la personalidad. Cuando muere se dudaba que sus posibles “sucesores” pudieran impedir la división de Yugoeslavia. La confrontación religiosa y étnica fueron aumentando y al final estalló una de las más cruentas guerras civiles contemporáneas. Hoy no existe Yugoeslavia. Se dividieron en ¡seis! países: Eslovenia, Serbia, Macedonia, Croacia, Montenegro y Bosnia y Herzegovina.

La sucesión en el poder no es fácil, salvo que exista una dictadura férrea como en Cuba o en Corea del Norte. El mismo hecho que no exista alternabilidad en el poder y renovación de liderazgo hace difícil el remplazo de un caudillo cuando este deja el poder. Obviamente, el caudillo no permite que ninguna persona surja a su sombra. De ocurrir, es apartada de la vida pública, No es un hecho fortuito que Camilo Cienfuegos, el Ché o el general Ochoa desparecieran de la escena cubana. Cuba está llena de casos de jóvenes en ascenso como los cancilleres Robaina y Pérez Roque que los eclipsaron. Al lado del caudillo no se puede figurar. Si el caudillo te nota... estás listo. Por esto es que cuando desaparecen los caudillos se crea un vacío de poder.

De violarse estos preceptos constitucionales en un país democrático, sus habitantes deberían leer de nuevo este artículo porque ese sería el futuro que nos espera.

El 30° aniversario de la muerte de Mao Tse-tung (1893-1976) no fue conmemorado con actos oficiales. El silencio y la frialdad de las autoridades chinas ocuparon el lugar antes reservado a ceremonias masivas e imponentes. Pese a sus delirantes sueños de inmortalidad, ahora sabemos que los dictadores también son mortales. Estamos aprendiendo, además, que el culto a sus personas resulta casi tan efímero como sus vidas y que la adulación parece destinada a prolongarse sólo un trecho más allá de sus muertes.

"¿Stalin? De aquí a cincuenta años todos lo habrán olvidado", aventuró Bertolt Brecht, quince años antes de la muerte del dictador soviético, a quien sus acólitos auguraban inmortalidad. Bretch cometió pecado de optimismo pues en 1956, sólo tres años después de su muerte, Stalin fue arrancado de los altares después del lapidario discurso de Nikita Kruschev en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en el que denunció las "monstruosas proporciones" que había alcanzado el culto de la personalidad detrás del cual se ocultaron millones de crímenes. Stalin, explicó Kruschev, se valió de todos los métodos  imaginables para "apoyar la glorificación de su persona". Mencionó como uno de los ejemplos de esa "repugnante adulación" la Breve Biografía que el propio Stalin escribió y publicó en 1948 y de la que ordenó imprimir millones de ejemplares. Aquel autorretrato mostró al dictador como "un sabio infalible, como el más grande dirigente y el más sublime estratega de todos los tiempos y de todos los países".

 

 

Fue durante esos años que la batalla contra "la camarilla reformista y burguesa"  se cobró entre un millón y un millón y medio de muertos y en los que Mao mandó a imprimir 700 millones de ejemplares de su "Libro Rojo", cuyas tapas blandían como armas sus jóvenes y fanáticos  seguidores de la Guardia Roja. También fue en aquellos años en que Lin Piao, señalado como sucesor de Mao, aseguró que éste "era inmortal", afirmación que fue matizada por otros dirigentes chinos que, con más cautela, afirmaron que "Mao vivirá 10.000 años".La noticia y las fotos de Mao nadando en el Río Yangtse fueron presentadas como un acontecimiento histórico mundial y como una prueba de la robusta salud del Gran Timonel. La desmesura de la Revolución Cultural se alimentaba también de la inflamación del culto de la personalidad. "El camarada Mao es el marxista más grande de todos los tiempos", decían unos. "Mao es el genio más grande que hubiese vivido jamás", doblaban la apuesta otros. Los chinos que leían los periódicos del partido desayunaban todos los días con frases de Mao que enseñaban a sus hijos.

Como los reyes taumaturgos de la Edad Media, Mao parecía dotado de poderes especiales no sólo porque era el mejor trabajador, el mejor deportista, el más talentoso poeta, el más genial estratega sino porque, con la lectura y aprendizaje de sus enseñanzas, los médicos podían curar enfermos, devolver la vista a los ciegos, el oído y el habla a los sordomudos y hasta "resucitar a los muertos".  Mao no sólo no ignoraba aquel montaje y su tramoya, sino que la  fomentaba. "El pueblo chino está acostumbrado a dirigir su mirada hacia su Emperador", justificaba de idéntico modo que, sin importar el ateísmo ni hacer asco del "opio del pueblo", Stalin fue proclamado por Zinoviev "Jefe por la gracia de Dios". Si Mao ocupó el lugar del Emperador, Stalin se sentó en el trono del Zar. El mismo Zinoviev explicó que Stalin era uno de esos raros líderes "que nacen una vez cada 500 años". Dado que la originalidad no es atributo de dictadores, Francisco Franco acuñó monedas que lo consagraban como "Caudillo de España por la gracia de Dios".

Bernard Shaw, uno de los intelectuales europeos hechizados por Stalin, se equivocó en esa admiración pero acertó cuando observó que "el arte del gobierno es la organización de la idolatría". Stalin, Mao, Hitler y, en menor medida, Mussolini, se entregaron a la organización y a la imposición de sus propias idolatrías. El culto a Stalin comenzó  en 1929 con los festejos de su 50 cumpleaños, siete años antes de los Procesos de Moscú para "purgar" a sus opositores cuyas críticas al régimen terminaron en el paredón de fusilamiento. Inspirado en la moda faraónica, un año después de abierta la tumba de Tutankhamen Stalin construyó estatuas propias y de Lenin de cien metros de altura, y también el mausoleo de Lenin, a pesar de que éste había rechazado el culto de la personalidad y reafirmado que un hombre no podía colocarse por encima de las masas para hacerse adorar. Aquel gesto fue también uno de los modos con los que Stalin comenzó a preparar su propia canonización y a buscar su lugar en el mausoleo de la Plaza Roja, donde esperaba seguir siendo venerado como Padre de los Pueblos.

Ciudades, calles, plazas, escuelas, puentes e instituciones  fueron bautizados con el nombre de Stalin. La Constitución Soviética de 1936 se llamó Constitución de Stalin. El carácter internacional del comunismo permitió que el culto a su personalidad traspasara fronteras. Si, como bien advierte Laqueur, era explicable que los comunistas oficiaran ese culto, no lo era que intelectuales europeos pacifistas y humanistas hayan elevado loas a Stalin mientras éste organizaba el mayor exterminio de seres humanos, disputando a Hitler tan macabra primacía.

Para ellos, el ejercicio del poder en la tierra no es más que una escala intermedia hacia una inmortalidad que debe prolongar y perpetuar su poder, más allá de la muerte, a través del eterno culto a sus personas. El poder sin gloria imperecedera no es poder, al menos no es poder total como el que apetecen dictadores y mandones. Se tiene y retiene el poder para apoderarse de la gloria y monopolizarla más allá de la vida.

Los dictadores encuentran tiempo para construir sus propios pedestales, tallar sus estatuas y cincelar sus biografías con la misma energía y convicción con la que creen que modelan la historia. Son iconoclastas para hacer adorar a sus propias imágenes; derogan viejos cultos para instaurar el culto a sí mismos. La adulación en vida debe prolongarse en una devoción que sigue a la muerte, la atenúa, la desafía y también intenta negarla.

Ese culto es un privilegio exclusivo del poder, y no el menor. La inmortalidad del Gran Hombre no es un mero deseo o una metáfora sino una posibilidad cierta y realizable. El culto a la personalidad de los dictadores se apropia del culto religioso y lo suprime, pero antes lo plagia, luego lo amplifica y lo impone como único, provocando una "transferencia de pasiones". Se apoderan del antiguo profetismo para fundar la "religión secular", en reemplazo de las otras.

En pocos años, en menos de los cincuenta calculados por Bernard Shaw, la imagen de los dictadores se ve sometida a la inexorable transición que va desde el culto a la personalidad, al panteón del olvido o del recuerdo no-grato. Quizás sin la demolición que hizo Kruschev de la estatua de Stalin, su culto se hubiera prolongado. Si ello no hubiera ocurrido, es seguro que esa devoción se hubiera diluido en ese olvido pasivo al que hoy parece condenado.

¿Qué son los grandes hombres? Preguntaba Carlyle al final de El culto de los héroes. Son esbozos, diseños rudos, sin labrar. "Pero ¿acaso son otra cosa los grandes hombres?" Sometidos a la memoria crítica y a la erosión del tiempo, esos dictadores resultan algo más que "diseños rudos, sin labrar". Aunque se hayan empeñado en presentarse como hombres providenciales, hombres del destino o superhombres, terminan siendo una mezcla inhumana de pequeñez, de sordidez, de grotesco y de criminalidad.

Los estados, con frecuencia acosados por dificultades económicas y conflictos sociales, invariablemente responden buscando el fortalecimiento de la legitimación simbólica. Donde hay bajo consenso en las metas ideológicas y programáticas, el régimen busca reforzar el apego simbólico; se apela a la lealtad de sus ciudadanos, lealtad al estado, al partido y al líder. Es común particularmente en regímenes ideológicos y movilizadores. Esta situación también es común en situación de guerra. Las fuertes privaciones pueden dar mucha fuerza al apego simbólico, donde el sacrificio compartido es visto como ofrecimiento a un bien futuro.

Dejarse llevar por lo que dicte o mande una determinada personalidad, sea esta divina o humana, por muy "buena" que esta sea, es renunciar a la inteligencia y a la capacidad de razonar que cada uno posee. Detrás de esa personalidad, siempre se esconden intereses personales o corporativos de unos pocos para beneficiarse de la ingenuidad de la mayoría, que renuncia a una vida sin pensamiento, con la intención de que el líder o Dios les solucione sus problemas. Tengámoslo siempre presente.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

http://es.wikipedia.org/wiki/Culto_a_la_personalidad

http://www.alerta360.org/secciones/articulos/culto.pdf

http://informe21.com/vladimir-gessen/consecuencias-nefastas-del-culto-a-la-personalidad

http://independent.typepad.com/elindependent/2013/02/los-dictadores-y-el-culto-a-la-personalidad.html

http://monasterio-en-lucha.blogcindario.com/2010/01/00075-el-culto-a-la-personalidad-decadencia-mental.html

Imágen

http://paradygmassiglo21.wordpress.com/category/marxismus/

http://www.un.org/spanish/geninfo/faq/thisistheun.html

http://altfoto.com/2010/11/sonando-con-multitudes-misha-gordin

Video

http://www.youtube.com/watch?v=GS27qp2w8TE

4 Comentarios

.....Es simple: Los hechos hablan por sí sólos; dicen más que mil palabras.\r\n !por sus obras los conocereis¡. El Todopoderoso es el único que tiene derecho de juzgar...

Saludos a todos los amigos, hoy quiero traerles yo que yo denomino la Parabolas de la cesta o como deciamos en la U.C.V. una PARA-BOLAS; resulta que un hombre rico le entregó una cesta de basura a un hombre pobre... El hombre pobre sonrió y corrió con la cesta... la vació, la lavó y la llenó de flores y se la dió de regreso... El hombre rico se asombró y le preguntó: POR QUE ME HA DADO FLORES, SI YO LE DI BASURA? El hombre pobre respondió: PORQUE CADA UNO DA LO QUE TIENE EN EL CORAZÓN.\r\n No es casualidad ni ficción en realidad.

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