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Ni nativos, ni inmigrantes digitales: profesores de este tiempo

Apreciada familia educativa de Barinas: Recibe nuestro ciber abrazo y entusiasmo en la oportunidad de compartir una importante reflexión acerca de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación aplicadas en la Educación. Son diversas las etiquetas puestas a los actores educativos cuando se trata de tecnologías: "estudiantes 2.0 y profesores tradicionales, profesores a distancia y estudiantes semánticos, ciber-alumnos y nativos de tal y cual tribu digital entre otros"; sin embargo, pareciera que no deja ser un asunto de simple etiqueta para causar impacto en el afán de la modernidad, el consumo irreflexivo y la moda. No se trata de calificar si estas posturas están "bien o mal" o que no puedan ser utilizadas para segmentar, fraccionar o dividir el colectivo educativo por algún interés social o intencionalidad política. Se trata de asumir este fenómeno de impacto en la Educación con la visión compleja y construccionista que, entre otros destacados visionarios, ha propuesto Edgar Morin y Seymour Papper para abordar la permanente crisis de la Educación. A continuación dejamos las siguientes líneas con su mensaje a los "profesores de este tiempo":

Ni nativos, ni inmigrantes digitales: profesores de este tiempo. Publicado por Carlos Bravo Reyes  En diciembre se cumplieron diez años desde que Marc Prensky publicó en la revista “On the Horizon” su famoso artículo “Nativos digitales, inmigrantes digitales”. En aquel artículo señaló que los estudiantes actuales han cambiado sustancialmente, no solo de apariencia sino que piensan y procesan la información de manera diferente a sus predecesores. Por ello se requiere que los maestros actuales cambiemos, que nos adaptemos a esta nueva forma de pensar, de ir más rápido.    En estos 10 años, me pregunto: qué cambió en la escuela, qué cambió en los maestros y qué cambios experimentaron los estudiantes. Esta es una de esas preguntas que en cualquier acto, congreso, debate o encuentro de profesores se discute con enorme pasión y con un enorme abanico de respuestas.    La escuela cambió, desde las viejas máquinas Pentium 1 pasamos a las Dual Core, de los monitores enormes a las pantallas planas y los profesores empezamos a cambiar los libros que llevábamos en nuestro maletín por una pesada portátil o una ligera netbook. Empezamos a emplear celulares inteligentes y a discutir cuál es el mejor modelo.   La escuela se modernizó, quitó cables por conexiones WiFi, cambió pizarras verdes por blancas y ahora por digitales. Empezamos a sustituir los libros impresos por las pantallas y comentamos casi a diario que vivimos en tiempos de modernización.   La escuela se endeudó, los presupuestos son para comprar equipos, pero no para arreglar las aulas. Una PDI puede pasarse meses para que se le cambie un cable que cuesta menos que tres Coca Colas de dos litros.    A los profesores nos exigen cada día más, nos piden que seamos docentes 2.0 pues nuestros alumnos, que son los nativos digitales nos van a superar, nos dejaran atrás. Hasta ahora, diez años después de aquel artículo, los nativos digitales que llegan a la universidad no son los que esperamos.    Los profesores pagamos nuestro Internet, la computadora personal, el celular pero nunca una telefónica, que deben ser inmigrantes digitales, se nos acercó para compensar la devaluación de nuestro salario. Nuestros estudiantes, los supuestos nativos digitales, llegaron a las escuelas y universidades, pero apenas los dejamos cambiar, mientras muchos de ellos hicieron poco para que nosotros cambiemos. Aun nos debatimos con el estudiante de menos es mejor, donde copiar y pegar es una habilidad eterna, pero revestida del componente moderno.    Le cambiamos el nombre a los currículos escolares, antes redactábamos objetivos, hoy competencias. Nos reinventamos mil formas para cambiar, pero seguimos con los mismos problemas de siempre.    La escuela y la universidad se sigue debatiendo entre el incremento de tecnologías o preparar a los profesores para su uso. Este debate no es reciente, es perpetuo desde los albores de la Tecnología educativa en los años 50 del pasado siglo.    No se trata de copar la escuela con medios, sino de cómo usarlos. En otras palabras los profesores debemos ser preparados en la vinculación del método con el medio, contrariamente en cómo sucede que se nos enseña a usar el medio, pero no la razón de su empleo.     En nuestras instituciones educacionales faltan investigaciones sobre estos métodos, pero sobran medios.  Se usan las presentaciones en Power Point como lupas agrandando el texto en Word, las PDI son en muchas ocasiones solamente proyectores de presentaciones y vídeos.    En diez años cambiamos, no lo niego y seguiremos cambiando, pero me resisto a que me llamen inmigrante digital, como sí solo el hecho de nacer en una época nos dotara de las habilidades necesarias para ir más rápido con la tecnología.    Me niego a entender que mis alumnos son nativos, solo por nacer después de los años 80.    Soy y seré simplemente un profesor de esta época, ni inmigrante, ni nativo digital. 

En diciembre se cumplieron diez años desde que Marc Prensky publicó en la revista “On the Horizon” su famoso artículo “Nativos digitales, inmigrantes digitales”. En aquel artículo señaló que los estudiantes actuales han cambiado sustancialmente, no solo de apariencia sino que piensan y procesan la información de manera diferente a sus predecesores. Por ello se requiere que los maestros actuales cambien, que se adapten a esta nueva forma de pensar, de ir más rápido.

En estos 10 años, me pregunto: qué cambió en la escuela, qué cambió en los maestros y qué cambios experimentaron los estudiantes. Esta es una de esas preguntas que en cualquier acto, congreso, debate o encuentro de profesores se discute con enorme pasión y con un enorme abanico de respuestas.  La escuela cambió, desde las viejas máquinas Pentium 1 pasamos a las Dual Core, de los monitores enormes a las pantallas planas y los profesores empezamos a cambiar los libros que llevábamos en nuestro maletín por una pesada portátil o una ligera netbook. Empezamos a emplear celulares inteligentes y a discutir cuál es el mejor modelo. La escuela se modernizó, quitó cables por conexiones WiFi, cambió pizarras verdes por blancas y ahora por digitales. Empezamos a sustituir los libros impresos por las pantallas y comentamos casi a diario que vivimos en tiempos de modernización.

La escuela se endeudó, los presupuestos son para comprar equipos, pero no para arreglar las aulas. Una PDI puede pasarse meses para que se le cambie un cable que cuesta menos que tres Coca Colas de dos litros.  A los profesores nos exigen cada día más, nos piden que seamos docentes 2.0 pues nuestros alumnos, que son los nativos digitales nos van a superar, nos dejaran atrás. Hasta ahora, diez años después de aquel artículo, los nativos digitales que llegan a la universidad no son los que esperamos.  Los profesores pagamos nuestro Internet, la computadora personal, el celular pero nunca una telefónica, que deben ser inmigrantes digitales, se nos acercó para compensar la devaluación de nuestro salario.

 


Nuestros estudiantes, los supuestos nativos digitales, llegaron a las escuelas y universidades, pero apenas los dejamos cambiar, mientras muchos de ellos hicieron poco para que nosotros cambiemos. Aun nos debatimos con el estudiante de menos es mejor, donde copiar y pegar es una habilidad eterna, pero revestida del componente moderno.  Le cambiamos el nombre a los currículos escolares, antes redactábamos objetivos, hoy competencias. Nos reinventamos mil formas para cambiar, pero seguimos con los mismos problemas de siempre.  La escuela y la universidad se sigue debatiendo entre el incremento de tecnologías o preparar a los profesores para su uso. Este debate no es reciente, es perpetuo desde los albores de la Tecnología educativa en los años 50 del pasado siglo.  No se trata de copar la escuela con medios, sino de cómo usarlos.

En otras palabras los profesores debemos ser preparados en la vinculación del método con el medio, contrariamente en cómo sucede que se nos enseña a usar el medio, pero no la razón de su empleo. En nuestras instituciones educacionales faltan investigaciones sobre estos métodos, pero sobran medios.  Se usan las presentaciones en Power Point como lupas agrandando el texto en Word, las PDI son en muchas ocasiones solamente proyectores de presentaciones y vídeos.  En diez años cambiamos, no lo niego y seguiremos cambiando, pero me resisto a que me llamen inmigrante digital, como sí solo el hecho de nacer en una época nos dotara de las habilidades necesarias para ir más rápido con la tecnología.  Me niego a entender que mis alumnos son nativos, solo por nacer después de los años 80.  Soy y seré simplemente un profesor de esta época, ni inmigrante, ni nativo digital. 

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Publicado por Carlos Bravo Reyes
Origen: http://blogcued.blogspot.com/2012/03/ni-nativos-ni-inmigrantes-digitales.html
Cátedra Unesco de Educación a Distancia
Presentación y vía por Barinas.net.ve

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