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Las caricaturas políticas.

Estimada familia de Barinas. Resulta interesante hablar un poco de un tipo especial de expresión; no muy popular porque son muy pocos los que la usan, pero son muchos los que la leen, ven y comentan. Me refiero a las caricaturas o viñetas políticas, un dibujo simple, sencillo, algunas veces con dialogo muy corto, que resume el sentir de un sector de la sociedad, un clamor, una queja, un sentimiento, un dolor. Existen viñetas o caricaturas humorísticas, folclóricas que alegran nuestras lecturas diarias y/o dominicales y constituyen un elemento recreativo y divertido para la población. Las viñetas también pueden tener un serio carácter político, tratando temas escabrosos y pertubadores para la clase política dominante. El despiadado humor de las viñetas políticas aparece todos los días en los periódicos y ha ridiculizado o criticado abiertamente a los líderes por generaciones. Los gobernantes las catalogan en muchas ocasiones como subversivas pero otros consideran que esta tradición satírica ha ayudado a evitar, en muchas ocasiones, los motines y revueltas.

Para algunos, esta tradición satírica ayudó a evitar en Reino Unido los tumultos de sus vecinos europeos. Por ejemplo, durante 400 años, los británicos han eludido las grandes confrontaciones violentas y las revoluciones políticas que atacaron a sus vecinos europeos. En 1789, mientras Francia estaba ocupada derrocando a su familia real y descabezando a su aristocracia, el Reino Unido moderaba su entusiasmo revolucionario y se decantaba por cambios más pausados. Y ante el liderazgo francés, otros le siguieron. En los siglos XVIII, XIX y XX virtualmente todos los otros Estados europeos vivieron al menos un derrocamiento forzoso de gobierno.

Los historiadores tienen varias teorías al respecto, pero el exministro conservador británico Lord Baker tiene la suya propia y es bastante novedosa: las caricaturas políticas. Baker, quien integró el gabinete de la exprimera ministra Margaret Thatcher como secretario de Interior, es coleccionista y especialista en viñetas, además de vicedirector del Museo de la Historieta de Londres. Según él, el humor gráfico político es invención británica (algo con lo que no estoy de acuerdo), y esta contribución única al mundo del arte ha ayudado a contener las frustraciones de los ciudadanos desde su origen, hace casi 300 años. Segun Baker, si se puede reír de tus gobernantes, no necesitas "cortarles" la cabeza". La risa sería un escape para esos sentimientos acumulados,funcionando por entonces como una válvula de seguridad.

Debido a la ausencia de leyes de censura en Gran Bretaña en el siglo XVIII –la "edad de oro" de las caricaturas políticas, según Lord Baker– la sátira gráfica pudo florecer. En Europa, los demás países tenían censura."Si criticabas al rey o a la reina de Francia, te enviaban a la Bastilla – de hecho, si criticabas a Luis XIV, el castigo era ser desmembrado por cuatro caballos, algo que desalentaba bastante a la gente". Pero en Reino Unido no había censura, se reían de los reyes y de los primeros ministros. La cultura de la caricatura no solo colaboró para mantener la estabilidad del país, también fue el comienzo de la participación pública en la política al establecer una conexión entre los mandatarios y el pueblo por primera vez.

Obviamente, en aquellos tiempos no existían la fotografía, la televisión, la radio ni el cine, por lo que los medios impresos eran lo único que mantenía el contacto del pueblo con sus gobernantes.La gente podía ver a sus reyes y gente influyente en dibujos realizados a mano, con exageraciones o deformaciones especiales según la naturaleza de la crítica que se expresaba.  La clase media era la que compraba caricaturas, ya que era la única que podía permitírselo, pero así se inició el interés público por sus políticos.Sin embargo, los dibujos se ponían en las vidrieras de las tiendas para que todos pudieran verlos. Era la primera vez que el pueblo veía los rostros de miembros de la realeza, de jueces, parlamentarios, aristócratas y celebridades del momento.

Los primeros dibujos podían ser muy groseros y ensañarse con la apariencia física o las necesidades fisiológicas. En el siglo XVIII no tenían los mismos complejos que tenemos ahora: había gente expulsando gases, defecando, orinando, vomitando, fornicando, de todo. Nadie se libraba. "Jorge III fue retratado abonando su propio campo", cuenta Baker.

Robert Walpole, generalmente considerado como el primero en ocupar el puesto de primer ministro entre 1721 y 1742, fue representado exhibiendo sus nalgas. La primera caricatura de Walpole fue la de su gran trasero desnudo sentándose sobre el Tesoro.No podías ver su cara, pero todo el mundo sabía quién era porque sabían que había que besar su trasero para conseguir algo. Dirigía el estado a través del clientelismo y las influencias, distribuyendo cargos, y todos lo sabían.

Otros políticos tuvieron sus propias caricaturas distintivas, y los caricaturistas elegían un rasgo fácilmente identificable para que la audiencia supiera de quién se estaba mofando. Y a menudo estos dibujos captan la personalidad de un político mejor que los retratos oficiales, opina Lord Baker. "El humor gráfico puede decir en un instante lo que otros dicen en una columna escrita o en tres minutos de TV".

Las viñetas tiene un impacto inmediato. Son instantáneas de un momento particular y pueden caracterizar a una persona para siempre. Y así ocurrió con otros primeros ministros británicos: William Pitt, conocido como "el Joven" (1783-1801, 1804-1806), fue descrito como un borracho, Benjamin Disraeli (1868, 1874-1880) tenía "mechones rizados", Winston Churchill (1940-1945, 1951-1955) era fácilmente identificado por su grueso cigarro y Margaret Thatcher (1979-1990) por su cartera. Más recientemente, dice Lord Baker, John Major (1990-1997) fue retratado con "calzoncillos baratos", después de que se dijo que había sido visto llevando la camisa por dentro de la ropa interior. En las caricaturas, Tony Blair (1997-2007) era todo "dientes y orejas" y Gordon Brown (2007-2010), extremadamente gordo.

Pero, ¿deberían preocuparse los políticos cuando son cruelmente ridiculizados a la vista de su electorado? ¿Tienen las caricaturas un impacto negativo en la forma en que la gente los ve? No lo creo. Es mejor que la gente te conozca a que permanezcas como un político desconocido.Por otra parte, las caricaturas no crean impresiones negativas, más bien reflejan las que ya existen, y la mayoría de las "víctimas" se merecen sus caricaturas.

Hay que ser particularmente "despreocupado" para que las caricaturas no afecten la tranquilidad de quien es objeto de burla o crítica. 

En Venezuela, las caricaturas son fuente inagotable de buen humor negro.Se ridiculizan a los políticos, exponen a la luz pública los problemas más acuciantes y utilizan juegos de palabras relacionadas con modismos y expresiones autóctonas. La población llega a reirse de cosas tan serias como la muerte, el hambre y la corrupción.

Quizás, lo que dice Baker es cierto.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/12/121204_caricaturas_politicas_revoluciones_reino_unido_np.shtml

Imagen

http://escombrismo.blogspot.com/2012/01/caricatura-politica-la-de-monos-y.html

http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=925580

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/12/121204_caricaturas_politicas_revoluciones_reino_unido_np.shtml

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