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¿Hay que sentarse con nuestros hijos para hacer las tareas?

Estimada familia de Barinas, los padres y, sobre todo, las madres de todos los estratos sociales dedican varias horas diarias a ayudar a sus hijos con los deberes o a vigilar que los hagan ¿Es esto necesario? ¿Perjudica a su autonomía? Existe la creencia de que el fracaso escolar se debe a que los padres no se preocupan por la educación de sus hijos.

Los padres empezaron a involucrase en la realizacioón de las tareas escolares hace más de dos década. No solo por las medidas de conciliación familiar, sino también porque los padres de ahora tienen al menos estudios medios, algo de lo que no disfrutaron las generaciones anteriores. Eso ha hecho que la relación padre-hijo se escolarice. Lo que importa son los resultados académicos. Todo gira alrededor de esa necesidad y se ha olvidado el inculcar valores, el juego, la responsabilidad... No hay tiempo para otras cosas en las horas que pasan juntos. Las actividades extraescolares que ya no son en su mayoría deportivas —como tradicionalmente lo eran—, sino clases de inglés o de otras asignaturas muy alejadas de una formación académica sólida en ciencias o humanidades, están orientadas más hacia la “cantidad” que hacia la calidad.

Quien hace la tarea a su hijo lo despoja del elemental derecho de hacer y crecer. Es una norma bastante generalizada que, en la elaboración de las respuestas a las preguntas de las tareas o deberes para la casa, se compita con más calidad y presentación que las que ordinariamente se logra en el proceso docente bajo la supervisión directa del maestro. Todo sería diferente si se conociera que es mejor una respuesta errónea, elaborada por un estudiante, que una excelente respuesta elaborada por un tercero y asumida como propia para engañar al maestro y lo peor, aprender a engañarse a si mismo. Las tareas realizadas por terceros y asumidas por el estudiante constituyen un mal al desarrollo de la personalidad niño o joven. Un mal que, en la medida que se acentúa, mutila más y más la capacidad de hacer y ser. Se sabe que se aprende solo lo que se descubre.

Los padres pueden ser menos obsesivos con el talento de sus hijos y no anticiparles el mundo que ellos tienen el derecho a descubrir. Los maestros deben constatar en lo posible el dominio que los estudiantes poseen de los deberes realizados en casa. Todos los docentes, con independencia de su formación, poseen habilidades profesionales para identificar de conjunto con el alumno cuando un resultado le es propio o no. Nadie esta autorizado a seguir usurpando el derecho a trabajar para descubrir. El placer de aprender, descubrir y hacer, le ha cedido demasiado espacio a creer que siempre debemos ser los mejores. 
Muchos padres no profesionales sienten pena al no poder asumir la dirección y/o realización del proceso docente en casa. No hay que apenarse, los deberes para la casa no deben estar dirigidos a los padres sino a los estudiantes. El verdadero papel del padre debe centrarse en crear las condiciones de organización de la vida en el hogar de modo que haya tiempo y espacio para la realización de esos deberes. Un local bien iluminado, ventilado y relativamente aislado del medio hostil permite cierta concentración que es necesaria para estos menesteres. La visita frecuente a la escuela y la conversación oportuna con el maestro les permitirá a los padres conocer si hay que mejorar la disciplina, revisar el horario de estudio o tomar alguna medida en el hogar para mejorar los resultados.

La escuela ha de preparar al niño para la vida; entonces, si en la escuela no se es capaz, no se es honesto y se presentan ante los maestros resultados que en realidad no son auténticos ¿será este adulto mañana capaz de resolver, dignamente, los complicados problemas de la vida? La frustración es muy común entre los que han suprimido su propio yo, pero cuando el hombre se conoce a si mismo prefiere lo que está dentro a lo de afuera.

En Finlandia apuestan por el aprendizaje cooperativo y los deberes en casa son individualizados, para ampliar o investigar conocimientos. Si un niño va mal en lectura hace una actividad que tenga que ver con eso. Si va mal en matemáticas, problemas, etc.

Puede existir problemas en la posibilidad que tienen las familias de ayudar escolarmente a los hijos. Los padres que tienen menor nivel de estudios solo pueden en los cursos inferiores de primaria. Más allá, están perdidos. Y si intentan socorrer explicándoles conceptos que ellos no aprendieron bien, pueden incluso empeorar las cosas. Muchos estudios han demostrado que el rendimiento académico está muy asociado al origen social del estudiante, la profesión de sus padres, la estructura de su familia y, finalmente, el género. Es decir, existe un desequilibrio en las oportunidades educativas. Los padres con estudios superiores pueden ayudar a sus hijos hasta cursos avanzados. Ello produce una enorme desigualdad por origen social, que se acentúa a medida que se asciende de curso. A ello se le suma, además, que las familias con más recursos materiales pueden contratar academias o clases particulares.

Los deberes están prohibidos en la escuela primaria francesa (de 6 a 11 años, igual que en España) desde 1956, cuando el Ministerio de Educación aprobó una circular en ese sentido. Pero los profesores siguen imponiendo a los alumnos más pequeños que realicen tareas en casa. La Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE) ha convocado una huelga de deberes de dos semanas para protestar contra los “trabajos forzosos” fuera del horario lectivo. Los deberes, argumentan, no sirven para nada, son antipedagógicos, causan tensiones en la familia obligando a los padres a ejercer de profesores, alargan innecesariamente la jornada de seis horas diarias, impiden a los niños dedicar el tiempo a la lectura, y aumentan las desigualdades entre los alumnos que pueden beneficiarse de la ayuda de su familia y los que no pueden. Tales afirmaciones no son compartidas por mi humilde persona. Debe haber tareas para los estudiantes. Las tareas sirven para inculcar al alumnado el valor del esfuerzo personal y de la responsabilidad en su formación y educación. Sin embargo, los más firmes detractores de las tareas creen que hay muy pocas evidencias que relacionen los deberes con mejores resultados, especialmente en los primeros cursos de la educación, y aun así dedican mucho tiempo a esas tareas en casa. Cuando los niños son pequeños, son incapaces de hacer los deberes ellos solos, con lo que al final lo que aprenden es a depender de sus padres. Así, en vez de aprender la automotivación, disciplina y responsabilidad (como dicen quienes los defienden), lo que aprenden es a depender de otros y a motivarse solo a base de negociaciones y castigos

Es mucho más igualitario y eficaz que los deberes se hagan en la escuela bajo la supervisión de profesores. Mandarlos a casa genera desigualdad, al traspasar parte de la responsabilidad de la instrucción a las familias. El colegio deja que actúen todas las desigualdades de recursos culturales y económicos entre unos y otros. La nueva ley educativa que está preparando el Gobierno de François Hollande, en Francia, propone que las tareas se hagan en el colegio. Según el Ministro de Educación francés, se desea una escuela que ofrezca las mismas posibilidades de éxito a todos. Y eso pasa por acompañar a los alumnos en su trabajo personal, en vez de hacer uso de recursos privados, como ocurre hoy día.

En la Comunidad Valenciana el próximo año se pondrá en marcha un proyecto pionero, el Club de Deberes, que aún se está perfilando y que sigue esta senda igualitaria que está dispuesto a implantar Hollande. Es una propuesta de un grupo de profesores jubilados que quieren apoyar en horario extraescolar en los centros. La idea es que ellos actúen de voluntarios y también los estudiantes de Magisterio que quieran adquirir experiencia; para ayudar a los alumnos de una manera más profesional. Su iniciativa se basa en que no todos los padres saben hacer una integral o analizar sintácticamente una frase, por lo que se desea es que vayan a ese club los hijos de familias desfavorecidas.

La atención a resultados y no al proceso de formación a propiciado equívocos terribles en la educacion actual, pero si uno quiere resolver un problema lo primero es reconocerlo. Cada maestro debe elevar, cada vez más, el sentido de la justicia que es sin duda el punto culminante de la libertad. La relación entre justicia, cultura y libertad es el fundamento que debe sustentar nuestra razón y nuestra ética. ¿Cómo será posible premiar con la excelencia a un autor apuntalado, a veces remplazado y privar de sus méritos a aquel que con sus ideas, su trabajo y su propio esfuerzo presenta sus auténticos resultados? La justicia social debe reclamar y conquistar su espacio en la educación de niños y jóvenes para que luego no haya que imponerla en la vida.

Si usted es uno de esos padres que ayudan a sus alumnos en sus tareas en la casa , a continuación se mencionan algunas recomendaciones:

El padre no debe sentarse en una silla al lado del estudiante porque transmite mensajes negativos: “No sabes hacerlo solo”, “descuida, que yo me ocupo”. Permanezca cerca pero no atemorize con su presencia.

No hay que corregir los ejercicios en casa. El objetivo no es llevarlos perfectos, sino probar a hacerlos para ser conscientes de la dificultad. El profesor corrige mejor; hay que oírle. Si usted lo corrige, deje que el niño descubra dónde está el error y la solución. 

No hay que dedicar toda la tarde a estudiar. Mejor si juega con los amigos en algún parque; mejora la concentración al llegar a casa.

El niño tiene que anotar en una agenda los deberes, lecciones a estudiar, trabajos a entregar y fechas de examen. Hay que comenzar por una tarea breve y sencilla para calentar motores y luego hacer la menos agradable. Reservar para el final algo liviano y entretenido.

Recordar que no es posible mantener la atención ininterrumpidamente más de 40 minutos.

Es recomendable estudiar en un lugar de la casa que no sea de uso común, con el móvil apagado.

Hay que comprobar que ha corregido en clase los deberes y en qué ha fallado.

Referencias

Texto

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/17/actualidad/1358445608_550169.html

http://lacomunidad.elpais.com/gomezcobelojr/2007/10/20/-para-quienes-son-deberes-escolares-

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/02/vidayartes/1333390053_270755.html

Imagen

http://www.manualesytutoriales.net/como-y-donde-deben-estudiar-los-ninos/

1 Comentarios

al realizar la lectura, se nos hace la pregunta ¿Hay que sentarse con nuestros hijos para hacer las tareas? considero que si ya que, la idea de las tareas para realizarlas en casa es para que el estudiante refuerce los conocimientos vistos en el aula, pero muchos padres confunden, que sentarse con nuestros hijos hacer las tareas significa hacerles las tareas, eso sería otro tema ya que los padres deben tenerles un espacio adecuado para ello y es su deber supervisar el trabajo de sus hijos , para que ellos descubran, aprendan y entienda el tema que está reforzando, y si el estudiante no logra resolverlo por si mismo, el padre debe explicarle las veces que se necesiten hasta que el estudiante entienda y pueda resolverlo, el la lectura se mesclan los dos temas ya que se dice que en otros países no están de acuerdo endejarles tareas para la casa, que las deben hacer en la misma insitución, porque esto causa desigualdades entre los estudiantes por su posición social, esto no sería correcto ya que las tareas es un medio de practica o enseñanza para inculcarse sentido de responsabilidad y perseverancia, la campaña más adecuada seria dirigida es a los representantes que no confundan o se acostumbres hacerles las tareas a los hijo, pero este tema viene originado de otro tema que está oculto que es que las familias están en crisis, por la misma sociedad que está en crisis, porque muchos padres llegan cansados del trabajo y de otras responsabilidades, que al llegar a casa prefieren hacerles las tareas a sus hijos que sería más fácil que sentarse con cariño, paciencia a ver que es lo que hijo no entiende, no considero que esto cause desigualdades entre los estudiantes ya que esto no sería por un problema social o económico, esto es un tema de perseverancia con la educación de nuestro hijos, hay familias que no poseen los recursos para pagar cursos adicionales pero motivan a sus hijos a estudiar a leer se sientan con ellos, y hay familias que si pueden pagar los recursos y ni con esto el niño capta las ideas, por ello repito es un tema de dedicación y perseverancia, con lo que si estoy de acuerdo es que el la istitución pudiese existir un tutor en horas, extra curriculares pero no para que les hagan las tareas sino para aclarar alguna duda, para dar alguna recomendación, porque no sería conveniente que el estudiante pase tantas horas dentro de la institución educativa, debido a que estoy pudiera crear algún desinterés por el estudiante por no poder realizar otras actividades de su interé s.
:smile:

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