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La gripe española.

Estimados Barinenses, todos sabemos por experiencia propia que cada cierto tiempo, por lo menos una vez al año, nos visita la gripe. Ya lo vemos como algo normal y aceptamos con humildad que perderemos algunos dias en cama hasta que nos recuperemos. Pero no siempre ha sido asi, y lo que es peor, la gripe puede llegar a no ser "benigna" y convertirse en una plaga que acabe con un porcentaje importante de la especie humana.

La cronología de las pandemias hace referencias a todas las afecciones de una enfermedad infecciosa de los humanos a lo largo de un área geográficamente extensa, documentadas a través de la historia. En el siglo pasado y los inicios de este siglo las pandemias que se han desarrollado son las siguientes:

1918-1919: La gripe española; 50-100 millones de víctimas.

1957-1958: La gripe asiática; 4 millones de víctimas.

1968-1969: La gripe de Hong Kong; 2 millones de víctimas.

1981: VIH/SIDA más de 25 millones de muertes hasta la fecha.

1990: Brote de difteria en la Unión Soviética; 1,500 mueren en 5 años.

Siglo XXI

2002: Se calculan en 1,000 los casos de polio en la región de Uttar, Pradesh, India.

2003: Epidemia de SARS. 8,000 infectados y 700 muertes en dos meses.

2005: La gripe aviaria en su cepa H5N1, se convirtió en una amenaza de pandemia, cuando se produjeron los primeros contagios en seres humanos.

2009-2010: La pandemia de gripe A (H1N1) cobra la vida de más de 18,000 personas.

Como se puede ver, exceptuando el SIDA, el cual es una enfermedad lenta y letal que nos afecta en la actualidad, la gripe española ha sido el mal infeccioso más mortífero para la humanidad.

La gripe española (también conocida como la gran pandemia de gripe, la epidemia de gripe de 1918 o la gran gripe) fue una pandemia de gripe de inusitada gravedad, causado por un brote de Influenza virus A del subtipo H1N1. Esta cifra de muertos que incluía una alta mortalidad infantil, se considera uno de los ejemplos de crisis de mortalidad. A diferencia de otras epidemias de gripe —que afectan básicamente a niños y ancianos—, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables, y animales, entre ellos perros y gatos. Es considerada la pandemia más devastadora de la historia humana ya que en solo un año mató entre 50 y 100 millones de personas.

Si tuvieramos que buscar una definición al problema deberíamos apuntar que la gripe es una enfermedad infecto-contagiosa aguda del sistema respiratorio. Un episodio de gripe no complicada cursa con un cuadro que incluye tos seca, dolor de garganta, taponamiento y secreción nasal abundante e irritación de los ojos. Normalmente hay escalofríos, fiebre de rápida instauración, dolor de cabeza, muscular y articular y, frecuentemente, síntomas digestivos. En el primer caso los síntomas y la fiebre remiten paulatinamente en el transcurso de pocos días. Sin embargo, cuando el proceso se acompaña o va seguido de una neumonía viral o bacteriana, la mortalidad aumenta.

Durante el Renacimiento se le dio el nombre de INFLUENZA, pensando que la enfermedad venía por influencia del frío, la humedad (e incluso de las estrellas). Nosotros, como otros muchos países, utilizamos una variación del término francés GRIPPE.

Cuando los libros de medicina explican la pandemia más mortífera que ha sufrido la humanidad, aclaran que ha sido la “mal llamada” “gripe española”.  Pero, ¿por qué “mal llamada”? Las epidemias o pandemias de esta enfermedad se suelen señalar o nombrar por su procedencia, por la zona, país o ciudad donde se conocieron los primeros casos. Por ejemplo, en el siglo pasado se produjeron tres graves pandemias: la primera en 1918 por un virus A (H1N1), la referida “gripe española”; la segunda en 1957 por un virus A (H2N2)  o  “gripe asiática” y la tercera en 1968 por un virus A (H3N2) o “gripe de Hong Kong” [1]. Vemos, pues, que además de la caracterización del virus a través de lo que se llama subtipo, representado por los antígenos proteínicos Hemaglutinina (H) y Neuraminidasa (N), se identifica por el lugar de donde procede, por el origen de los primeros casos detectados. Y es unánimemente aceptado por la comunidad científica internacional que la “gripe española” de 1918 no se originó en España.

Mientras que la I Guerra Mundial terminó en 1918 con nueve millones de muertos, los estragos que causó esta pandemia se estiman en 500 millones de enfermos que provocaron entre 50 y 100 millones de defunciones. La magnitud de esta tragedia fue originada por tres circunstancias esenciales: la primera porque, hasta lo que se sabe, la población no estaba ni siquiera parcialmente inmunizada ante la nueva cepa y subtipo, la segunda –en parte relacionada con lo anterior- por su alta virulencia, y en tercer lugar, destacan las penosas condiciones socioeconómicas que provocó la 1ª Guerra Mundial: el virus de la gripe actuó sobre una población fuertemente debilitada y empobrecida.

Los detalles y circunstancias concretas que originaron el inicio de la pandemia son poco conocidos, pero sí hay coincidencia en afirmar que los primeros brotes  ocurrieron en distintos acuartelamientos del ejército de los Estados Unidos en la primavera de 1918. La propagación de la epidemia fue tal que desde los primeros casos detectados, a principios de marzo de 1918, y hasta finales de abril del mismo año, 24 de los 36 principales campamentos estadounidenses sufrieron graves epidemias de una gripe diferente a la común. Posteriores investigaciones que se centraron en estos primeros brotes señalan a la base militar norteamericana de Camp Funston (Fort Riley) en Kansas, como el lugar donde se detectaron los primeros casos.

Kansas, en pleno corazón de los Estados Unidos, comprende diferentes condados entre los que se encuentra el de Haskell, en el suroeste. De dicho condado, eminentemente rural, se decía que “el olor del estiércol significaba la civilización”. Los poco más de 1700 habitantes vivían en humildes casas con techos de paja dispersos en una extensión de más de 900 kilómetros cuadrados y cuya economía se basaba en el cultivo de cereales, y en la cría de aves de corral y de ganado porcino y vacuno. A finales de enero de 1918, Loring Miner, el médico del condado, se enfrentó súbitamente con una epidemia de gripe, pero una gripe como nunca antes había visto, con síntomas que afectaban a pacientes jóvenes y saludables y que con más frecuencia se complicaban, especialmente con neumonía, lo que provocaba en algunos casos la muerte.

El periódico de la ciudad más importante,  The Santa Fe Monitor, el 14 de febrero de ese año ya comunicaba,  de forma coloquial, con nombres y apellidos, los enfermos, sus síntomas y los cuidados que recibían, algunos con graves complicaciones neumónicas. A finales de febrero, el periódico también notificaba cómo jóvenes soldados afectados por la enfermedad acudían a sus casas del condado, o cómo sus familias los visitaban en el campamento Funston (Kansas). El trasiego de idas y venidas de enfermos de la posible gripe entre el cuartel y las viviendas del condado Haskell parecían habituales.

La epidemia se propagó por el campamento Funston que contaba en promedio, en aquellas semanas, con una muchedumbre compuesta por unos 56.000 soldados. Lo que sucedió después, en plenos preparativos para el envío en barcos de tropas estadounidense al continente europeo, es fácilmente imaginable. Entre abril y noviembre de 1918 cruzaron en largas travesías por el Atlántico un millón y medio de soldados. En el mismo mes de abril aparecen los primeros casos de gripe en la ciudad francesa de Brest, principal puerto donde llegaron las unidades militares, y la extensión por Europa coincidió con la del este de Asia por el océano Pacífico. Poco después llegó a sudamérica, el Pacífico sur, la India y las costas africanas. Pero la verdadera onda epidémica, la más mortífera, fue la del otoño de 1918 que se difundió por todos los rincones de los cinco continentes.

Varios países europeos y americanos entraron en un estado de histeria masiva, y en muchos de estos se llegó a implementar desde toque de queda hasta la detención de ciudadanos que deambularan por la calle sin protección respiratoria. Las morgues y hospitales prácticamente se abarrotaron de cadáveres, debiendo derivar el traslado de cuerpo directamente a quemaderos industriales con el fin de deshacerse rápidamente de los mismos. En el sur de los Estados Unidos, pueblos enteros desaparecieron. Solo en octubre de 1918 más de 300 mil personas murieron en Estados Unidos a causa de la gripe. La falta de personal, tanto público como privado, llevó a que miles de empresas y servicios básicos como la luz, el agua y el teléfono fuesen interrumpidos. No obstante, la epidemia causaría muchas más víctimas per capita en Europa que en Estados Unidos, esto a causa del mejor manejo de la situación en dicho país. En Estados Unidos, y a diferencia de Europa, los enfermos eran trasladados a enormes centros de control, limitando así la posibilidad de infección de los mismos. Con el tiempo, y tras millones de muertes, la masiva pandemia fue controlada.

Si la pandemia de “gripe española” no se originó en España sino en los Estados Unidos de América, ¿qué ocurrió para que se le pusiera este nombre? Los primeros países de Europa y más afectados por la enfermedad fueron los que participaron en la Gran Guerra, especialmente Francia y Gran Bretaña. Se reconoce que los gobiernos y la prensa de estos países implicados en la guerra silenciaron la epidemia para “no desmoralizar a las tropas”, de modo que las únicas noticias venían de la prensa española, país que no participó en la guerra y donde se informaba sin cortapisas. La “gripe española” debe su nombre, por tanto, a la censura informativa en tiempos de guerra, y no a su origen.

Las consecuencias de esta enfermedad no solo fueron de pérdidas humanas (bastante trágico de por sí), la economía sufrió una de sus peores crísis y la demografía, muy tocada por la guerra, acabó por hundirse definitivamente. Fue la epidemia más grave de gripe que ha sufrido la humanidad pero, seríamos injustos si la consideráramos la única. La gripe es una vieja amiga que tiene la mala costumbre de visitarnos cada año. A nivel mundial, la actividad económica la pandemia tuvo consecuencias catastróficas. Los gastos médicos de los países acabaron de arruinar algunas haciendas, se desarrollaron auténticas migraciones en masa escapando de la enfermedad, la natalidad descendió a límites no conocidos por lo que no se compensaban las muertes producidas por la enfermedad y la guerra. La gripe española está a la altura de plagas como la peste negra de la Edad Media o la que se desató en tiempos de Justiniano.

Tuvieron que pasar quince largos años para que los investigadores Andrews, Smith y Lainlaw identificaran en el Medical Research de Londres el agente causante de la gripe, un virus de tres tupos; el A, B y C. Los dos primeros eran especialmente peligrosos, mientras que el tercero lo podemos calificar como más benigno. Lo realmente importante del descubrimiento es que conociendo el agente se puede preparar una vacuna para luchar contra él, vacuna que llegó en 1940 de la mano del inmunólogo norteamericano Jonas Salk.

En Venezuela, la epidemia, como todas las de la época, entró a través del puerto de La Guaira probablemente con algún viajero proveniente de Europa. Rápidamente llegó a Caracas, tal vez viajando por el ferrocarril Caracas-La Guaira. Los primeros casos se manifestaron en la parroquia La Candelaria y luego se extendieron a lo largo de la ciudad. Los síntomas eran tos, fiebre y mucha dificultad respiratoria, la cual terminaba en neumonía necrotizante y posteriormente la muerte. El general Juan Vicente Gómez, quien vivía en Maracay, en ningún momento se acercó a Caracas por temor a contagiarse de tan terrible enfermedad, sin embargo su hijo predilecto, Ali Gómez, fue una de las primeras víctimas mortales de la pandemia en la capital.

Se creó entonces la Junta de Socorro del Distrito Federal, precedida por el Dr. Luis Razetti, quien a su vez era el secretario perpetuo de la Academia Nacional de Medicina. Esta junta realizó un censo de los lugares donde la epidemia era mayor, se dio cuenta de que la miseria y la falta de higiene, además de la desnutrición, contribuían más a la propagación de la enfermedad. Se establecieron hospitales en casas de familias o en lugares públicos como en la esquina de Castan, o en la esquina de Maturín, donde funcionaba la logia masónica. Se prohibieron las concentraciones públicas como fiestas y reuniones, incluso los niños dejaron de ir a la escuela y no se oficiaron misas en las iglesias. Caracas estaba en cuarentena.

Los cadáveres se contaban por centenares, en el Cementerio General del Sur se mandaron a construir muchas fosas  individuales y una gran fosa común para aquellas víctimas de la epidemia. Hoy a ese lugar se le llama “La Peste”. A los enterradores se les pagaba 10 bolívares diarios por trasladar los cadáveres de los hospitales hacia el cementerio. Los hospitales se convirtieron en depósitos de cadáveres, en especial el Hospital Vargas de Caracas, el cual era el principal hospital de la ciudad.

Ya para principios de 1919, y gracias a las medidas sanitarias impuestas por la junta de socorro y el Dr. Luis Razetti, la gripe se autolimitó y fue disminuyendo su virulencia. De este trágico episodio los venezolanos comprendimos que no estábamos preparados para una epidemia de semejante magnitud y que la desnutrición y la pobreza son factores que contribuyen a la expansión de la enfermedad. La gripe española de 1918, o sencillamente “La Peste”, aún permanece presente en la memoria colectiva de los venezolanos más ancianos y de sus hijos, quienes vivieron las consecuencias de las pérdidas de sus seres queridos.

Actualmente padecen gripe cada año en el mundo con complicaciones severas entre tres y cinco millones de personas, de estas mueren entre 250.000 y 500.000 anualmente. Es un mal que acecha a la humanidad.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

Texto

http://www.anfrix.com/2007/11/la-gripe-espanola-de-1918-la-peor-pandemia-de-todos-los-tiempos/

http://www.planetseed.com/es/node/100912

http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronolog%C3%ADa_de_las_pandemias

http://es.wikipedia.org/wiki/Gripe_española

http://cruzrojoepidemiologia.wordpress.com/2009/10/11/la-mal-llamada-“gripe-espanola”-de-1918/

http://www.codigovenezuela.com/2011/11/ciencia/humano/“la-gripe-espanola-de-1918”

Imagen

http://www.planetseed.com/es/node/100912

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