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Para entender la medición del tiempo: Calendarios Juliano y Gregoriano

Estimada familia barinesa ¿Qué es lo que uno le pide a un año por venir?

Para empezar que sea bueno, pero además que coincida con el año astronómico (365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos). Al fin y al cabo, un año es el tiempo que tarda la Tierra en completar una órbita entera alrededor del sol y una de las mínimas exigencias que debe tener un año de buena calidad es que su duración y la del viaje de la Tierra en su órbita sean iguales. No se trata de un mero capricho: es interesante que las estaciones empiecen siempre en la misma fecha: que el otoño y la primavera (equinoccios) se produzcan el 21 de marzo y el 21 de septiembre, y que el comienzo del verano y del invierno (solsticios), el 21 de diciembre y de junio, respectivamente (en el hemisferio norte).

El asunto de las estaciones era de vital importancia para las antiguas sociedades agrícolas que debían determinar las fechas de siembra y recolección. Originariamente, en muchas culturas antiguas se utilizaba el calendario lunar para contar el tiempo. Esto era de vital importancia, por ejemplo, para los egipcios ya que éstos tenían la necesidad de predecir con exactitud el momento del inicio de la crecida del río Nilo, que tiene una periodicidad anual, acontecimiento fundamental en una sociedad que vivía de la agricultura.

Los pueblos romanos primitivos tenían diferentes calendarios lunares, cada uno con su propio número de meses, su propia duración del año y de los meses, pero ningún calendario romano contaba las semanas. Los primeros y primitivos calendarios lunares no conseguían encajar en el año solar: las discrepancias se corregían de tanto en tanto agregando un mes o algunos días extra. Pero en el siglo I antes de Cristo, en Roma, los errores acumulados habían logrado que el año civil y el solar estuvieran desfasados en tres meses: el invierno empezaba en marzo y el otoño en diciembre, lo cual sin duda era bastante complicado para asimilar.

En esos tiempos, en Roma, se acordó usar un calendario común de 304 días distribuidos en 10 meses (6 meses de 30 días y 4 de 31 días). Pero éste tenía desfases de tiempo y los gobernantes paganos lo reajustaban anualmente en el último mes. Los reajustes se hacían con criterios políticos, pero no astronómicos, como determinar el día de pagar a la servidumbre, y se hacía mal uso del reajuste, para prorrogar cargo de un funcionario, adelantar o retrasar votaciones.

El año empezaba a finales de marzo (martius, de Marte, dios de la guerra) que era el primer mes de primavera, cuando se decidían las campañas militares del año. Los meses iban desde martius hasta December , en este orden:

Martius: mes de Marte, dios de la guerra

Aprilis: mes de apertura de flores (por la primavera, en el hemisferio norte)

Maius: mes de Maia, diosa de la abundancia

Junius: mes de Juno, diosa del hogar y la familia

Quintilis: mes quinto

Sextilis: mes sexto

September: mes séptimo

October: mes octavo

November: mes noveno

December: mes décimo

Según Plutarco, fue el rey Numa –el sucesor de Rómulo– quien cambió el calendario de 10 a 12 meses. Se crearon los meses 11 y 12 : Januarius, mes de Jano, dios de los portales y Februarius, mes de las hogueras purificatorias (februa). Los reajustes no evitaron el desfase de tiempo y sucedió que el invierno fuera fechado en el otoño astronómico.

Julio César terminó con el desfase ordenando una reforma en el calendario romano. El nuevo calendario se implantó en el año 46 a. C. con el nombre de Julius y mucho después de juliano, en honor a Julio César. Únicamente en ese año, se contaron 445 días, en vez de los 365 normales, para corregir los desfases del calendario anterior, y se le llamó al último año "año de la confusión". Para ello, se agregaron dos meses, entre noviembre y diciembre, uno de 33 días y otro de 34, además del mes intercalado en febrero.

Desde 44 a. C. se acordó que todos los años constaran de 365 días, y cada cuatro años se contarían 366 y se llamaran años bisiestos, porque se fechaban dos días consecutivos como 24 de febrero (último día del calendario romano en ese momento). Pero en el año 44 a. C. los reyes paganos decidieron considerar años bisiestos cada tres años ordinarios, en vez de cada cuatro. Eso produjo un desfase hasta el año 10 a. C., y se corrigió en el 8 d. C., por orden de César Augusto, quién ordenó excluir el día adicional de cada año bisiesto, durante 36 años, es decir, hasta el año 44 d. C.

En el año 44 a. C., por iniciativa de Marco Antonio, y para halagar la vanidad de Julio César, el mes de Quintil —el cual duraba antes 30 días—, fue renombrado Júlium —de donde se desprende la forma castellana julio.

En el año 23 a. C., por incitativa del senado romano, y para halagar la vanidad de Octavio Augusto, el mes de Sextil —el cual duraba antes 30 días—, fue renombrado Augústum —de donde se desprende la forma castellana agosto—, y se agregó a éste un día 31, el cual fue substraído de febrero —el cual duraba entonces 29 días, y desde entonces se quedó con sólo 28—.

El calendario juliano comenzaba en Januarius  y consideraba que el año solar estaba constituido por 365,25 días, mientras que la cifra correcta es de 365,242189, es decir, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos.

En el año 321 d. C., el emperador Constantino I el Grande implantó la semana de siete días, copiada del calendario lunar de los mesopotámicos, los cuales establecieron la semana de siete días basándose en los planetas (incluidos el sol y la luna) que se podían observar desde la tierra: domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado. Esta división de la semana en siete días, es la que con el tiempo se masificaría en las distintas culturas.

 

El tiempo pasó, y en año 1582 ( 1257 años después),  esos más de 11 minutos contados adicionalmente a cada año juliano introdujeron, en error acumulado de aproximadamente 10 días en la medición del tiempo.

El Papa Gregorio XIII, en 1582, emprendió una nueva reforma para corregir las discrepancias y obligar a las estaciones a empezar según el año solar. Por un decreto pontificio de marzo de 1582, abolió el calendario juliano e impuso el calendario gregoriano. Se cambió la fecha, corriéndola en diez días: el 11 de septiembre (día en que se producía el equinoccio de otoño) se transformó “de facto” en el 21 de septiembre, con lo cual se eliminó el retraso acumulado en dieciséis siglos y el año civil y el astronómico volvieron a coincidir. Resulta muy extraño para nosotros pensar que los días 11 al 20 de septiembre de 1582 nunca existieron!!!!

Además se modificó la regla de los años bisiestos: de ahí en adelante serían bisiestos aquellos años que son múltiplos de cuatro, salvo que terminen en dos ceros. De estos últimos son bisiestos sólo aquellos que sean múltiplos de cuatrocientos (como el 1600). Los otros (como el 1700) no. Así, ni el 1800 ni el 1900 fueron años bisiestos. El año 2000, sin embargo, lo será (porque aunque termina en dos ceros es múltiplo de cuatrocientos): la formula permite eliminar tres días cada cuatro siglos, que es la diferencia que acumulaba el calendario juliano en ese lapso.

El calendario se adoptó inmediatamente en los países donde la iglesia católica tenía influencia. Sin embargo, en países que no seguían la doctrina católica, tales como los protestantes, anglicanos, ortodoxos, y otros, este sistema no se implantó hasta varios años (o siglos) después.

Sin embargo, aun el “año gregoriano” con todas sus correcciones es 26 segundos más largo que el año astronómico, lo cual implica un día de diferencia cada 3323 años. Para corregir esta pequeña discrepancia se ha propuesto sacar un día cada cuatro mil años de tal manera que el año 4000, el 8000 o el 16000 no sean bisiestos (aunque les toca). En todo caso, no debemos preocuparnos de eso… por ahora.

Norma ISO

Norma ISO 8601 para la escritura de fechas y horas.

Fecha: es el año, mes y día, escritos en ese orden, separados por un guion o no. El año constará de 4 cifras, y el mes y día de dos cifras cada uno -pudiendo ser la primera un cero-. Por ejemplo, el 4 de noviembre de 2007 se escribirá como 20071104 o bien 2007-11-04.

Fecha de la semana: alternativa a la anterior, añade el número correspondiente a la semana precedido de la letra W -inicial de week, semana, en inglés-. Así, 2005-W07-5 indica el quinto día de la séptima semana del año 2005.

Hora: dos cifras para las horas, minutos y segundos, en ese orden, siendo la medianoche las 00:00:00. La escala horaria va de 0 a 24 horas. Así, las cinco y cuarto de la tarde serán las 17:15:00.

Fecha y hora: se indican la fecha y la hora tal como se explicó anteriormente, separándolas por una T -inicial de time, tiempo u hora, en inglés-. Por ejemplo: las dos y media de la madrugada del 30 de diciembre de 2005 se indica: 2005-12-30T02:30:00.

Además, la Real Academia Española recomienda las escritura de fecha en los siguientes términos: se escribirá 30 de diciembre de 2005, o bien 30 de diciembre del año 2005, aunque esta recomendación no implica que se considere incorrecto utilizar el artículo en estos casos: 30 de diciembre del 2005.6 Evidentemente, en este último caso, el término año se encuentra sobreentendido.

Equipo de Barinas.net.ve

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Referencias documentales:

Texto:

http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_juliano

http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_gregoriano

http://www.portalplanetasedna.com.ar/ciencia/ciencia1.htm

Imagen:

http://calenda2010.com/page/3/

http://themaskedlady.blogspot.com/2010/03/el-calendario-gregoriano.html

http://www.britanicoarica.cl/icbc/index.php/es/noticias/71-20-curiosidades-de-los-britanicos

http://revistasabiasque.blogspot.com/2011/01/calendario-juliano-y-gregoriano.html

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