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Enrique VIII de Inglaterra y sus seis esposas.

Estimada familia de Barinas, en esta ocasión les traigo la historia de Enrique VIII de Inglaterra, cuya obsesión por tener un hijo varón para la sucesión trajo importantes cambios políticos y religiosos en su país y lo hizo famoso por haberse casado seis veces.Espero lo disfruten.

Nacido en Greenwich, en el palacio de Placentia, Enrique VIII fue el tercer hijo de Enrique VII de Inglaterra e Isabel de York. Sólo tres de sus seis hermanos sobrevivieron a la infancia: Arturo, príncipe de Gales, Margarita Tudor y María Tudor, reina consorte de Francia. Su padre, miembro de la Casa de Lancaster, adquirió el trono por derecho de conquista, ya que su ejército derrotó al último Plantagenet, el rey Ricardo III, y posteriormente completó sus derechos desposando a Isabel, hija del rey Eduardo IV de Inglaterra. En 1493, el joven Enrique fue designado condestable del castillo de Dover y Lord Warden "de las cinco puertas". En 1494 fue nombrado Duque de York, y posteriormente comisario principal de Inglaterra y Lord teniente de Irlanda, mientras aún era un niño. Posteriormente fue nombrado conde mariscal de Inglaterra y señor teniente de Irlanda. Enrique recibió una educación de primera clase de importantes tutores y consiguió adquirir fluidez en latín, francés y español. Con once años, su madre, la reina Isabel de York falleció.

Este príncipe culto e inteligente empleó su brillantez contra la reforma protestante lanzada por Lutero en 1520, mostrándose enérgico «defensor de la fe» católica, título que le dio el papa León X por el Tratado de los Siete Sacramentos que escribió en 1521. Pero esta situación cambiaría a raíz del conflicto desatado con la Iglesia por el problema sucesorio.

El Rey estaba casado con Catalina de Aragón, quien era la hija menor de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Prometida a la edad de 3 años con Arturo Tudor, Príncipe de Gales, la boda se celebró en Noviembre de 1501 cuando Catalina contaba con 15 años, pero Arturo murió a los pocos meses, dejando a Catalina viuda y virgen. El padre del futuro Enrique VIII, Enrique VII, deseoso de mantener la alianza entre Inglaterra y España, decidió que su hijo menor se casara con la joven viuda. Aunque el primer matrimonio no se había consumado, según afirmaba Catalina, se obtuvo una dispensa papal para despejar las dudas acerca de la legitimidad del segundo casamiento. Tras la muerte de su padre, Enrique VIII subió al trono en 1509. Contrajo matrimonio con Catalina nueve semanas antes de su coronación, para conservar la alianza entre Inglaterra y España. Su matrimonio, sin duda, se debía a razones de Estado, no al amor. Al parecer, la reina se quedó embarazada al menos seis veces, pero sólo sobrevivió una niña, María Tudor. Enrique solicitó aprobación del Papa Clemente VII para anular el matrimonio de 24 años, con el argumento de que ella no podía concebir hijos varones y él deseaba desposar a Ana Bolena. A pesar de no ser autorizado por el Papa, Enrique siguió adelante con su idea, y se divorció de Catalina mediante una Ley del Parlamento en 1533. Para ello Enrique VIII se armó de argumentos recabando de diversas universidades europeas dictámenes favorables a su divorcio (1529); y aprovechó el descontento reinante entre el clero secular inglés por la excesiva fiscalidad papal y por la acumulación de riquezas en manos de las órdenes religiosas para hacerse reconocer jefe de la Iglesia de Inglaterra (1531). En 1533 hizo que Cranmer (a quien había nombrado arzobispo de Canterbury) anulara su primer matrimonio y coronara reina a su amante Ana Bolena, dama de honor de Catalina, con quien se había casado en secreto. El papa Clemente VIII respondió con la excomunión del Rey, a la que Enrique VIII opuso el cisma de la Iglesia de Inglaterra, aprobado por el Parlamento (Ley de Supremacía, 1534). Esta circunstancia inició la ruptura entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Inglaterra, creando así la iglesia anglicana . Catalina falleció el 7 de enero de 1536 a los 50 años, en el Castillo de Kimbolton, siendo sepultada en la abadía de Peterborough.

La Iglesia de Inglaterra quedó desligada de la obediencia de Roma y convertida en una Iglesia nacional independiente cuya cabeza era el propio rey, lo cual permitió a la Corona expropiar y vender el patrimonio de los monasterios; los católicos ingleses que permanecieron fieles a Roma fueron perseguidos como traidores (y ejecutado su principal exponente, Tomás Moro, en 1535). Sin embargo, Enrique VIII no permitió que se pusieran en entredicho los dogmas fundamentales del catolicismo (dictando los «seis artículos» de 1539); aunque no pudo evitar que, después de su muerte, Cranmer realizara la reforma de la Iglesia anglicana que la situó definitivamente en el campo del cristianismo protestante, con la introducción de elementos luteranos y calvinistas.

Su amante, Ana Bolena, fue la segunda esposa de Enrique, y madre de Isabel I de Inglaterra. Nacida en el seno de la aristocracia inglesa, Ana fue educada en Francia desde 1514 a 1521. Se obsesionó con esta joven, a pesar de que no era una gran belleza. Al parecer, al verla representar una obra de teatro, el rey se sintió fascinado por su atractivo y empezó a cortejarla. Pero Ana no quería ser una simple amante, como había sido su propia hermana María, de modo que le negó sus favores sexuales hasta que la hiciera su esposa. Ana había pasado años en la corte de Francia y allí se convirtió en una joven sofisticada, que hablaba con soltura francés, y vestía con elegancia. Tenía unos bellos ojos; un largo cuello; mucho encanto y una gran facilidad para tocar instrumentos musicales, bailar y declamar. Sabía que todas esas cualidades y su inteligencia pondrían al rey a sus pies y la convertirían en reina de Inglaterra. De regreso a Londres, fue una de las damas de compañía de Catalina de Aragón. Intelectual que creía en el derecho divino de los reyes, y en ciertos aspectos de la nueva religión protestante, Ana jugó un rol importante en la reforma inglesa. Fue coronada reina consorte en 1533, y después del nacimiento de la princesa Isabel I, no pudo volver a tener un embarazo exitoso. Cuando el parlamento dio el visto bueno al matrimonio entre Enrique y Ana Bolena en el Acta de Sucesión de 1534, todos los adultos fueron obligados a admitir lo dispuesto en esta Acta; quienes la rechazaban eran condenados a prisión de por vida. La publicación de cualquier escrito en el que se indicase que el matrimonio de Enrique con Ana no era válido se consideraba un delito de alta traición, castigado con pena de muerte. Algunos opositores, entre ellos Tomás Moro, fueron ejecutados.

Pero, después de tres años de convivencia, también Ana Bolena dejó de atraer al monarca. Enrique, además, estaba decepcionado de ella porque tampoco le había dado un hijo varón, la princesa Isabel no era suficiente. Ana tuvo dos embarazos más, uno de ellos de un hijo varón, pero no sobrevivieron. Para deshacerse de Ana, la acusó de diversos delitos: usar la brujería para convertirlo en su esposo, tener relaciones adúlteras con cinco hombres, cometer incesto con su hermano George Bolena, Vizconde de Rochford, injuriar al Rey y conspirar para asesinarlo, lo que se consideraba alta traición. En mayo de 1536, se condenó a Ana y a su hermano a muerte: el Rey debía elegir si por la hoguera o por decapitación. Los otros cuatro hombres, acusados de tener relaciones con Ana, fueron condenados a ser colgados, ahogados y descuartizados. George Bolena fue decapitado, después de celebrarse el juicio; los otros cuatro condenados consiguieron que su pena fuese conmutada por decapitación. El rey Enrique comenzó a cortejar a una dama de compañía de la reina, Jane Seymour.

Jane Seymour se convirtió entonces en la tercera esposa del Rey. Le dio su único heredero varón, Eduardo VI de Inglaterra, quien falleció a los quince años de edad. Por fin, Enrique VIII tuvo, con esta esposa, su ansiado hijo varón. Jane dio a luz en 1537; asistió, muy débil al bautizo de su hijo, y falleció dos semanas después debido a una fiebre puerperal. El rey la consideró siempre su "verdadera" esposa, porque fue la única que le dio el heredero varón que tanto deseaba. Enrique la enterró en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor, lugar que él había destinado para su propia tumba.

Ana de Cleves fue la cuarta esposa, durante sólo seis meses, del 6 de enero al 9 de julio de 1540. El matrimonio nunca se consumó, el Rey decía que tenía cara de caballo. Ella nunca llegó a ser coronada reina, sin embargo, mantenía una buena relación con Enrique, quien la recompensó con propiedades, incluyendo el Castillo de Hever, antigua residencia de la familia Bolena. Recibió el título de "Hermana del Rey", y permaneció como amiga de él y sus hijos hasta su muerte.

Catalina Howard fue la quinta esposa, entre 1540 y 1542, llamada por algunos "la rosa sin espina". Prima de Ana Bolena. Parece que su comportamiento no era propio de una reina; era ligera y vulgar. Después de la anulación del matrimonio, fue decapitada en la Torre de Londres. La noche anterior Catalina pasó horas practicando cómo colocar su cabeza sobre el bloque, y sus últimas palabras fueron para agradecer a su familia y a los que rezaran por su alma. Fue enterrada cerca de la tumba de su prima, Ana Bolena. Enrique no tuvo hijos con ella.

Catalina Parr también llamada "Catarina" fue la sexta y última esposa de Enrique VIII, y la única que lo sobrevivió. Ha pasado a la historia como la Reina de Inglaterra que estuvo casada más veces, ya que tuvo cuatro maridos en total, de los cuales Enrique VIII fue el tercero. Se casaron el 12 de julio de 1543. Catalina medió en la reconciliación de Enrique con sus hijas, María e Isabel, y mantuvo también una buena relación con el príncipe Eduardo, futuro rey Eduardo VI.

Enrique VIII falleció el 28 de enero de 1547. Fue sepultado en la Capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor, al lado de Jane Seymour. Sus últimos años fueron muy difíciles, debilitado por la gota, aguantando fuertes dolores, su estado físico fue progresivamente empeorando hasta su fallecimiento.

Después de la muerte del rey, Catalina se casó casi de inmediato con Tomás Seymour, pero su felicidad no duró mucho. Tomó bajo su tutela a la princesa Isabel, pero su marido fue acusado de abusar de la adolescente princesa Isabel, que tuvo que salir de la mansión donde los tres residían. Por otro lado, Catalina, que no había tenido hijos de sus anteriores matrimonios, quedó embarazada y murió, con 37 años, por complicaciones en el parto.

Enrique VIII promulgó legislaciones importantes, como las varias actas de separación con la Iglesia de Roma, de su designación como cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra, las Union Acts de 1535 y 1542, que unificaron a Inglaterra y Gales como una sola nación, la Buggery Act de 1533, primera legislación contra la sodomía en Inglaterra, la Witchcraft Act de 1542, que castigaba con la muerte la brujería.

Fue un ávido apostador y jugador de dados. En su juventud practicó justas, caza y royal tennis, antepasado del actual tenis. Fue también un músico completo, escritor y poeta. Se involucró en la reconstrucción y mejoramiento de varios edificios importantes, como el Palacio Nonsuch, la capilla del King's College en Cambridge, y la Abadía de Westminster en Londres. En muchos casos se trataba de edificios confiscados, por ejemplo al Cardenal Thomas Wolsey, entre ellos Christ Church en Oxford, el palacio de Hampton Court, el palacio de Whitehall y el Trinity College en Cambridge.

Todos los hijos de sus matrimonio fueron reyes. Eduardo VI, murió joven. Su media hermana, María I, hija de Catalina de Aragón, fue nombrada reina. Finalmente, Isabel I, hija de Ana Bolena ascendió al trono, pero ninguno tuvo descendencia y la dinastía Tudor se extinguió.

La bioarqueólogoga estadounidense Catrina Banks y la antropóloga Kyra Kramer han llegado a la conclusión que la clave de la mala salud física y mental de este rey en sus años de madurez, así como sus problemas de fertilidad, podrían explicarse si era portador del antígeno Kell, una proteína de los glóbulos rojos de la sangre que sólo posee alrededor de una de cada 500 personas.

Según explican las investigadoras en la revista The Historical Journal, el diagnóstico es consistente con el hecho de que sus dos primeras esposas, Catalina de Aragon y Ana Bolena, se quedaron embarazadas una vez, pero tuvieran desde ese momento múltiples abortos. Una mujer negativa para el antígeno Kell puede tener un niño sano en su primer embarazo, pero los anticuerpos que a partir de ese momento produce atacan a los fetos que llevan la proteína en su sangre en los siguientes embarazos.

Además, las autoras sospechan que Enrique VIII sufría síndrome de McLeod, un desorden genético ligado a mutaciones del gen de Kell que explicaría por qué sufrió una transformación a mitad de su vida, pasando de ser un sujeto “generoso, fuerte y atlético” antes de los cuarenta a convertirse en un “monstruo paranoico” a partir de dicha edad. De hecho, el síndrome de McLeod suele manifestar síntomas neurológicos - convulsiones, demencia y alteraciones en el comportamiento- entre los 30 y 40 años. Esta enfermedad también podría estar detrás de las úlceras que sufría el monarca en las piernas. Y es probable que, además, padeciera una grave anemia.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

http://www.muyinteresante.es/ipor-que-enrique-viii-se-convirtio-en-un-rey-tirano

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/enrique_viii.htm

http://www.ovejaselectricas.es/2007/11/las-seis-esposas-de-un-caprichoso.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_VIII_de_Inglaterra

Imagen

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/ana_bolena.htm

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/enrique_viii.htm

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