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El dolor de un genocidio: Regreso a Auschwitz

Trudy Spira nos habla sobre su libro Regreso a Auschwitz. Nuestra querida Trudy Spira, miembro de la comunidad judía venezolana, escribió sus testimonios de vida en una obra titulada “Regreso a Auschwitz” donde recopila sus vivencias y enseñanzas para la reflexión sobre la temática del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial. Esta obra ha sido publicada gracias al aporte de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV).


En esta entrevista Trudy nos habla sobre los pormenores, dificultades y anécdotas de esta obra escrita del puño y letra de una de las pocas personas con vida que fueron liberadas en Auschwitz en 1945 y tal como lo afirma la autora: “el 27 de enero es considerado para mí como mi segundo cumpleaños, porque en esta fecha volví a nacer”.

Trudy Spira nació en Kosice el 14 de agosto de 1932, en aquel entonces esta zona era Checoslovaquia, durante la guerra fue Hungría y actualmente es Eslovaquia. En julio de 1955 se residenció en Venezuela para formar junto a su esposo Alfred una bella familia.

¿Por qué decidió escribir este libro?

Quiero dejar mi testimonio, por ello en este libro me concentro en los tres viajes que he realizado a Auschwitz. El primero en agosto de 1944 cuando tenía 12 años y fui forzada a ir a este campo de concentración con mi familia; el segundo en 2005 cuando participé en el aniversario 60 de la Liberación de Auschwitz; y mi tercer viaje en 2008 cuando participé en “La Marcha por la Vida” en memoria de mi difunto esposo -también sobreviviente de Auschwitz- Alfred Spira, quien participó en “La Marcha por la Muerte”. Mi hermano Nisen Mangel también estuvo ahí, aunque no conoció a Alfred sino hasta pasado el tiempo y ya siendo cuñados se dieron cuenta que estuvieron juntos allá.

¿Por qué volver a Auschwitz?

No tenía deseos de regresar.  Cuando los 50 años de la liberación, en 1995, consideré que debía ir, pero me faltó  la fuerza física y emocional. Sin embargo, para 2005 cuando me invita el Congreso Judío Europeo a participar en la conmemoración 60 -y me permiten llevar una acompañante- sí decidí asistir.

¿Cuál fue su experiencia al pisar nuevamente este campo de muerte?

Fue algo muy, muy difícil. Recordé y estuve en el lugar donde por última vez vi a mi padre. Debo decir que a pesar de todo me sentí como una triunfadora, que gané en la vida, porque mi presencia en este mundo significa que Hitler no logró su objetivo. Y el hecho de estar ahí, en ese mismo lugar años después junto a mi hijo, quien lleva el nombre de mi padre, es como decir “aquí está el pueblo judío”, “Am Israel Jai” (el pueblo de Israel vive). Yo interpreto esto como la continuidad y la transmisión de un mensaje de vida. Este viaje fue un homenaje para mi padre. Mi papá fue un sionista miembro del movimiento Betar, quien siempre soñó por la creación de un Estado Judío en su tierra ancestral. Creo que si a mi papá le hubieran dicho en aquel entonces que el hombre iba a llegar a la luna, él lo hubiera considerado más fácil que la creación del Estado de Israel. Una de las recompensas más grandes de mi vida fue ver como un nieto de él, le recitó Kadish (oración judía en memoria de los fallecidos) en aquel lugar donde nos intentaron exterminar y donde fue la última vez donde lo vi con vida.

¿Cuánto tiempo le llevó escribir este libro?

Empecé hace muchos años, cuando escribí un cortó testimonio para dejárselo a mis hijos y que ellos supieran por qué tomé determinadas decisiones en la vida. Poco a poco este texto fue creciendo porque me acordaba de más cosas, y así mismo me invitaban a colegios y ponencias para dar mi testimonio. Así empezó todo, hasta que regreso de mi tercer viaje a Auschwitz en 2008 y decido definitivamente escribir un libro con lujo de detalles.

¿Cómo es la narración?

Está escrito en primera persona y se divide en tres partes, sobre el por qué de mis tres estancias en Auschwitz.

¿Qué anécdotas quisiera destacar?

Considero que todo lo que está en el libro se debe saber. Hasta tal punto que si se editara una segunda edición agregaría más. Para mí todo es importante.

¿Qué nos cuenta sobre la presentación del libro?

Me encantaría contar con la presencia de nuestra comunidad y sus dirigentes, a quienes aprecio grandemente. Me gustaría ver a nuestros jóvenes, quienes pueden aprender mucho de este libro.

¿Cree que la transmisión del mensaje de la Shoá está llegando?

Tenía mis dudas y las sigo teniendo. Pero participé los días 27 y 28 de octubre en un congreso en Barranquilla, Colombia, donde asistieron alumnos judíos y no judíos de unos 20 colegios para escuchar testimonios de sobrevivientes. Mi sorpresa fue que para el sábado (como día extra) en la mañana un grupo de 30 alumnos asistieron a una charla especial para conocer mucho más. Allá puedo decir que había mucho interés.

¿Y cuál es el grado de interés local?

A lo mejor lo que ocurre es que como aquí aún estamos sobrevivientes, el Comité Venezolano de Sobrevivientes del Holocausto Yad VaShem, encabezado por David Yisrael, nuestros jóvenes no están aún tan activos en la causa.

Hay quienes se preguntan cómo pasó esto, por qué, algunos hablan o critican la actuación o no de Dios y la religión en el Holocausto ¿Cuál es su opinión?

Nunca perdí mi fe ante la humanidad y ante Dios. Un rabino sobreviviente del Holocausto me dijo lo siguiente: “cuando salí del campo de concentración se me acercaron varias personas religiosas y me dijeron: rabino no quiero saber más nada de la religión. También me llegaron personas que nunca habían sido religiosas y me dijeron: rabino quiero aprender del Judaísmo y conocer nuestra religión porque hemos visto el milagro de Dios frente a nuestros ojos”. Con esta explicación el rabino me habló de la interpretación que cada uno hace del mismo aspecto.

¿Qué mensaje quiere transmitir como sobreviviente?

Soy una persona muy positiva ante la vida. Nunca debemos olvidar lo que pasó, pero siempre debemos proyectarnos hacia el futuro. Debemos sobreponernos ante los obstáculos y difundir y practicar lo que enseña el Judaísmo que es ética y moral. Sobre la Shoá puedo decir que estoy muy adolorida por todo lo que he perdido, sobre todo a mi padre cuando era una niña, pero considero que todo esto que ocurrió fue por la maldad del ser humano. También quiero decir que por cada persona malvada que he conocido hay por lo menos una que es buena y hace el bien. A los padres que tengan responsabilidad con sus hijos y aceptemos nuestras diferencias para que nuestros hijos puedan vivir en un mundo mejor.

Por Abel Flores

Fuente: CAIV
www.caiv.org

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Gracias a la CAIV y a Abel Flores por difundir esta valiosa información.

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