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¿Cuál es la temperatura ideal para el confort humano?

Estimada familia de Barinas, se habla mucho de cuál es la temperatura óptima para vivir, esta pregunta tendrá diferentes respuestas, ya que cada cuerpo es un mundo. Hay personas que no soportan bien una temperatura ambiente y otras que se sienten bien bajo las mismas condiciones ambientales. En los últimos años se han elaborado grandes teorías sobre la sensación de confort humano dependiendo de las distintas variables climáticas.

Muchas personas creen que por tener el cuerpo humano, una temperatura de 36 oC, ésta sería la temperatura ideal. Pero todos sabemos que no es así. 36 grados centígrados es una temperatura muy calurosa. El problema radica en que el cuerpo humano es una máquina que produce calor y para funcionar, ese calor debe salir en forma constante, para mantener la temperatura del cuerpo también constante. El calor siempre fluye desde el material más caliente hasta el material más frío. Si el ambiente tiene 36 grados de temperatura no ha un flujo de calor apropiado hacia afuera y la máquina humana se recalienta. Obviamente, la evaporación del sudor permite enfriar el cuerpo humano. El calor se utiliza para que las moléculas de agua se evaporen refrescando la piel y por lo tanto la irrigación sanguínea.

Pero si la temperatura ambiente es muy baja, no sentimos tampoco una sensación de confort. En este caso, el calor humano se pierde muy rápidamente, y el cuerpo no tiene tiempo de reponerlo quemando calorías. Ante este desbalance, el cuerpo se enfría y puede ocasionar la muerte.

Entonces debe haber una temperatura que resulte ideal para que el cuerpo humano realice sus funciones sin sentirse forzado a generar calorías para calentarse ante el frío ambiente  o a ir a piscinas o empaparse en sudor para enfriarse.

La temperatura del aire es el factor que influye de manera más directa sobre el bienestar, pero no es la única: con situaciones de temperaturas idénticas, las sensaciones varían dependiendo principalmente de la humedad, y en menor medida de del movimiento del aire y de la luz. Un maracucho puede llegar a usar bufanda y abrigo de lana cuando viaja a Mérida, mientras que en otros países la temperatura de esta ciudad es típica del verano de algunas zonas templadas.

Y es que desde finales del siglo XIX numerosos climatólogos se han encargado de intentar averiguar cuáles son las condiciones ideales para vivir, o lo que es lo mismo, cual es el umbral térmico en el que la mayoría de personas dice sentirse bien. En ocasiones este valor ideal puede verse alterado por factores psicológicos, pero fisiológicamente nuestro cuerpo tiene unos mecanismos de termorregulación que se activan cuando hace demasiado frío o calor, y que no se ven alterados cuando encontramos el equilibrio térmico.

Este equilibrio térmico, no sólo depende de la temperatura, y variables como la humedad, el viento y la radiación cobran especial importancia. Cuando se conjugan todos ellos obtenemos podemos calcular un nuevo valor, que es la sensación térmica o la temperatura que siente nuestro cuerpo, aunque la temperatura real del aire sea diferente.

 

Pasamos a un ejemplo práctico; estamos en nuestro salón de casa a unos 20 grados y la humedad del aire es de tan solo un 30%. En este caso la sensación térmica es también de 20 grados, y ante una falta de actividad puede resultar un valor incluso algo desagradable y fresco. Otro día cualquiera, estamos en nuestro salón a 20 grados igualmente, pero afuera está lloviendo y la humedad relativa en nuestra vivienda ha subido hasta el 80%, con lo que la sensación térmica resultante es de 23ºC que sin duda es un valor muchísimo más confortable. Además de confortable también es mucho más sano mantener las humedades alrededor del 60%, ya que cuando son excesivamente bajas, los problemas e infecciones respiratorias son mucho mayores.

De todos es sabido que a una misma temperatura la sensación de calor es mayor cuanta más alta sea la humedad. Sin embargo, cuando las temperaturas son bajas, la sensación de frío también aumenta si la humedad relativa del aire está en valores muy elevados. También cabe destacar que los extremos de humedad no son buenos para la salud y valores inferiores al 20% pueden ocasionar problemas e infecciones en las vías respiratorias. Humedades superiores al 80% tampoco son recomendables y con estas condiciones la proliferación de ácaros, hongos y bacterias es bastante común.

Por otro lado, el viento siempre tiende a hacer descender la sensación térmica, aunque no en todos los casos, ya que con temperaturas superiores a 40 grados, la sensación de calor aumenta cuanto más fuerte sople el viento.

Como ven, no es fácil predecir una tempratura ideal. Pero una vez tenidos en cuenta todos estos diversos factores, a lo largo del siglo XX los climatólogos han elaborado un sinfín de cartas bioclimáticas o de confort térmico. Evidentemente no todas ellas han tenido la misma acogida, pero las más aceptadas indican que con sensación térmica de entre 21 y 26 grados nuestro cuerpo estará en total armonía y equilibro con el entorno. Esto por ejemplo quiere decir, que un día con una temperatura real de 28 grados, pero con cielos nubosos, una humedad baja y bastante viento, será igual de confortable térmicamente hablando que otra jornada con 20 grados, humedad alta, mucho sol y viento en calma.

No obstante, donde principalmente queremos tener una temperatura confortable, es en nuestra propia vivienda, en la cual tan sólo influyen la humedad y la temperatura, y podemos despreciar otros datos como la radiación y el viento que solo son importantes cuando nos encontramos al aire libre. Tomando en cuenta tan sólo estas variables, podemos concluir que con temperaturas entre los 21 y los 26 grados y humedades comprendidas entre el 30 y el 60 por ciento, en la mayoría de los casos nos sentiremos cómodos en nuestra vivienda y tendremos que recurrir menos al uso de los aires acondicionados de lo que lo hacemos habitualmente, con el consiguiente ahorro económico que tan importante es en estos tiempos.

   

La razón aducida para afirmar que el enfriamiento ligero del ambiente, enfría ligeramente la sangre, esto puede ayudar a frenar un poco el metabolismo y detiene en cierta medida la generación, por ejemplo, de radicales libres, causantes del envejecimiento y muerte celular.

Así que ajusten sus aires acondicionados y eviten las temperaturas excesivas… si pueden.

Referencias

http://www.abc.es/sociedad/20130615/abci-temperatura-ideal-vivir-201306141909.html

http://www.abc.es/blogs/tiempo/public/post/cual-es-la-temperatura-ideal-para-vivir-11678.asp

http://www.viviendasaludable.es/blog/¿cual-es-la-mejor-temperatura-ambiente/

Imagen

http://www.hogarutil.com/hogar/ecologia/201209/elegir-temperatura-casa-16613.html

http://noticias.lainformacion.com/deporte/tenis/wimbledon-2012-las-mejores-fotos-del-nadal-bellucci_2DtobtQIOGYRJgCxQzn351/

http://mariochcr.wordpress.com/category/bitacora-de-viaje/

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