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La Ciencia no es infalible: los errores científicos.

Estimada familia de Barinas, la ciencia ha contribuido con una infinidad de beneficios para la humanidad pero aunque  sea objetiva y muy metódica, nunca hay que olvidar que ésta siempre es hecha por humanos y que por lo tanto, siempre estará susceptible de tener errores. Últimamente nos hemos vuelto un poco más escépticos ante ella pues parece que en vez de beneficiar al mundo, estamos perjudicándole cada vez más con la contaminación de resultados, lo cual tiene efectos catastróficos en la naturaleza.

Ha habido errores científicos famosos, entre ellos:

La obstinación de Galileo Galilei. el célebre científico quiso una vez demostrarle al Papa Urbano VII que la Tierra giraba alrededor del Sol, para lo que se propuso hacerlo mediante una fórmula matemática. Desafortunadamente su argumentación se basó en las mareas y se equivocó al decir que habría una marea alta durante el día en lugar de dos y ridiculizando a los que decían (y que tenían razón) que la Luna tenía influencia en las mareas.

Las ancas de ranas eléctrica. Luigi Galvani fue pionero en los estudios sobre la electricidad pero cometió un error cuando una noche colgó una hilera de ranas sobre el cerco de hierro de su jardín. El científico se sorprendió al ver que los animales empezaron a temblar y creó su teoría de la “electricidad animal” afirmando que el tejido biológico de las ranas generaba una corriente eléctrica propia. La verdad es que el movimiento se debía a que Luigi las tocaba con unas tijeras metálicas durante una tormenta eléctrica.

El vómito negro de Stubbins Ffirth. Este doctor de a principios del siglo XIX estaba seguro de que la fiebre amarilla disminuía en invierno porque era fruto del calor y del estrés, además de que no era contagiosa. Y como estaba tan convencido de su teoría, el marrano decidió beber vómito negro directamente de la boca de un enfermo. Según elprofesordeciencias logró sobrevivir pero sólo porque el virus tenía que ser transmitido directamente al torrente sanguíneo.

Los absurdos rayos X. En 1896 el físico y matemático británico Lord Kelvin declaró en unos informes que los conocidos rayos «eran tan absurdos que, sin lugar a dudas, debían de ser un engaño». Como sabemos, los rayos X se siguen utilizando y son de gran importancia por lo que Kelvin tuvo que retractarse  e incluso aceptó ver su mano a través de un aparato de éstos.

Errores de Einstein. Antes de que Albert Einstein publicara su famosa teoría de la relatividad en 1917, le preguntó a un grupo de astrónomos si el universo estaba en expansión ya que sus ecuaciones describían un universo que podría estar creciendo o empequeñeciéndose. Ellos le dijeron que no y Einstein introdujo en sus cálculos una «constante cosmológica». Diez años más tarde Edwin Hubble descubrió que el universo estaba en expansión por lo que el científico llamó a la inserción de esta constate su «mayor error».

La teoría fundamental del universo. El astrónomo Sir Arthur Eddington descubrió en 1921 algunas cifras relacionadas con la cosmología y trató de demostrar que ello significaba una pista para conducir una teoría fundamental del universo. La teoría se invalidó cuando otro científico vio que uno de los números o era correcto.

La sonda confundida. Cuando una sonda de la NASA Mars Climate Orbiter se encontró 60 kilómetros más cerca de Marte, las teorías sobre un supuesto viaje en el tiempo se descartaron cuando averiguaron que los ingenieros que suministraban en software de navegación usaban pies y pulgadas cuando los científicos de la NASA usaban metros y centímetros. La nave entonces, se precipitó sobre el planeta rojo al no alcanzar una órbita estable.

Virus Infeccioso. Unos biólogos franceses descubrieron en el 2003 el virus más grande del mundo: el Mimivirus, un virus supuestamente 30 veces más grande que el rinovirus que provoca resfriado y que se supone que es indestructible. Se dijo que el virus no podía afectar a los seres humanos pero un año más tarde uno de los técnicos del laboratorio resultó infectado con este virus.

 

Hace poco, el anestesiólogo alemán Joachim Boldt era un reconocido especialista en la administración de líquidos intravenosos. Recientemente se descubrió que cerca de 90 de sus trabajos tiene errores y una docena de ellos han sido retractados de las publicaciones por mala praxis, incluida la falsificación de datos. Pero el daño ya está hecho.

Sus estudios han permitido la utilización de un tipo de coloide en pacientes quirúrgicos que -se sabe ahora- puede acarrear consecuencias fatales. Se trata del hydroxyethyl starches (HES), un fluido sintético usado comúnmente desde hace décadas en prácticas clínicas, que aumenta el riesgo de muerte y problemas de riñón.

Este caso extremo refleja un creciente problema en la comunidad científica: en los últimos años el número de retractaciones se ha multiplicado de 30 a principios de 2000, a 400 para la segunda década del nuevo milenio. En cambio la cantidad de estudios publicados sólo aumentó un 44%, según datos de la revista Nature.

Cuando una publicación es retractada, significa que la investigación tiene tantos errores que hay que eliminarla de toda literatura científica. Se considera por muchos como el peor de los castigos para un especialista. Pero también tiene graves implicaciones para la ciencia. Si bien estas cifras representan alrededor del 1% de los casi 30.000 ensayos que salen cada año, la forma en que funciona la comunidad científica amplifica su impacto. Es a partir de los resultados publicados que otros científicos basan sus nuevos estudios, por lo que una investigación con errores puede ser citada decenas de veces por otros expertos, cuyos trabajos serán usados a su vez por muchos otros, antes de que se descubra un error.

 

La literatura no se corrige a sí misma, refuta la científica australiana Elizabeth Iorns. "Es como decir que con el tiempo se sabrá (si tienen fallas), pero no será así porque entre los científicos no existe la cultura de buscar financiación para validar sus estudios, y si lo hacen, no hay forma de publicar los resultados de la réplica.

Para que un trabajo llegue a ser publicado, las editoriales lo someten a un proceso de revisión por pares que consiste en validar los trabajos escritos a través del escrutinio de la metodología de la investigación por otros expertos con un mismo rango o superior. Pero el asunto no está exento de problemas. Es muy difícil entender qué pasa en un ensayo a no ser que veas todos los datos. El problema está en que en la mayoría de los casos los científicos no incluyen toda la data en sus ensayos.

Iorns muestra poca fe a esta técnica, pues asegura que el panel de experto sólo puede analizar los datos que se les presenta y muchos especialistas "eligen minuciosamente los mejores resultados".

Además, la mayoría de las veces los revisores no están calificados para evaluar todos los experimentos que se le presentan en un estudio. Tampoco se puede esperar que un investigador evalúe todo tipo de experimento. Un buen ejemplo son los análisis estadísticos, muchos estudios tienen errores porque en general a los biólogos no se les enseña mucho de estadística.

A fin de evitar o corregir esta falla en el actual sistema de publicación de literatura científica, Iorns creó hace poco menos de un año Reproducibility Initiative (RI), un organismo independiente que ofrece validar las investigaciones -antes o después de su publicación- repitiendo los estudios con exactitud. Ellos hacen las repeticiones para cerciorarse de que dan los mismos resultados.

RI no pretende ser una especie de organismo de control de la comunidad científica, sino una herramienta o una opción para que los expertos aumenten la credibilidad de sus estudios o -en caso de tener un resultado negativo- eviten la retractación, que es vista como el peor de los castigos para un investigador.

Sin embargo, esta opción tiene el problema de la financiación, validar un estudio de forma independiente puede representar el 10% del presupuesto de la investigación. Si bien Iorns ha conseguido científicos interesados en replicar sus trabajos, no tienen dinero para ello.

Existen otras iniciativas más dedicadas a alertar sobre el creciente problema de la publicación de estudios poco fiables. Retraction Watch fue fundada hace dos años por los periodistas de ciencia Ivan Oransky y Adam Marcus. Ellos se dedican a publicar en este blog todos los casos de retractación, errores y correcciones que puedan descubrir en la comunidad científica.

Y a juzgar por un estudio realizado por Danielle Fanelli, de la Universidad de Edimburgo, este par de periodistas tienen mucho trabajo por delante.

De acuerdo con la investigación de Fanelli, basada en la metadata de varias encuestas, cerca del 2% de los científicos admite haber fabricado, falsificado o modificado al menos una vez. Un tercio de los especialistas confiesa haber realizado otras "prácticas cuestionables", incluido descartar datos basados en un presentimiento y cambiar el diseño, metodología y resultado del estudio debido a presiones externas.

Si este es el panorama, ¿qué tan fiables son los estudios que se publican?

El editor ejecutivo de PLoS ONE admite que actualmente hay un verdadero problema con la disponibilidad de datos. Los científicos pueden publicar sus resultados o el sumario sin tener que ofrecer toda la data. Se está presionando para que toda la información de la investigación esté disponible. De esta forma la gente podrá ver en detalle qué es lo que se ha hecho y cuál es el verdadero resultado.

Paradójicamente, algunos errores en ciencia condujeron a descubrimientos o inventos de gran utilidad. Por ejempo,

Viagra. Los hombres que reciben tratamiento contra la disfunción eréctil deberían saludar a los trabajadores de Merthyr Tydfil, la villa galesa donde en 1992, durante unas pruebas efectuadas con una nueva droga contra la angina de pecho, surgieron los efectos secundarios que desafiaban la gravedad. Previamente esta villa, habitada por clase trabajadora, era conocida por producir un tipo distinto de hierro. 

LSD. El químico suizo Albert Hofmann se tomó el primer ácido del mundo en 1943, cuando tocó una mica de dietilamida del ácido lisérgico, un compuesto químico en el que estaba investigando para estimular el parto. Más tarde, al tomar una dosis mayor hizo un nuevo descubrimiento: el mal viaje. 

Rayos-X. Varios científicos del siglo XIX habían jugado con los penetrantes rayos que se emiten cuando los electrones golpean un objetivo metálico. Pero los rayos-x no fueron descubiertos hasta 1895, cuando el intelectual alemán  Wilhelm Röntgen realiza experimentos con los tubos de Hittorff-Crookes y la bobina de Ruhmkorff, analizaba los rayos catódicos, para evitar la fluorescencia violeta, que producían los rayos catódicos en las paredes de un vidrio del tubo. Era tarde y al conectar su equipo por última vez se sorprendió al ver un débil resplandor amarillo-verdoso a lo lejos: sobre un banco próximo había un pequeño cartón con una solución de cristales de platino-cianuro de bario, observó que al apagar el tubo se oscurecía y al prenderlo se producía nuevamente, retiró más lejos el cartón y comprobó que la fluorescencia se seguía produciendo, repitió el experimento y sucedió lo mismo, los rayos creaban una radiación muy penetrante, pero invisible. Observó que los rayos atravesaban grandes capas de papel e incluso metales menos densos que el plomo. 

Penicilina. El científico escocés Alexander Fleming investigaba la gripe en 1928 cuando se dio cuenta de que un moho azul-verdoso había infectado una de sus placas Petri, y había matado a la bacteria staphylococcus que cultivaba en él. Todos recibieron con clamor su descuido en el laboratorio. 

Endulzante artificial. Hablando de chapuzas en el laboratorio, tres falsos-azúcares han llegado a los labios humanos solo porque los científicos olvidaron lavarse las manos. El ciclamato (1937) y el aspartamo (1965) son subproductos de la investigación médica, y la sacarina (1879) apareció durante un proyecto con derivados de la brea de carbón.

Hornos microondas. Los emisores de microondas (o magnetrones) proveían a los radares aliados en la segunda Guerra mundial. El salto de detectar nazis a calentar nachos llegó en 1946, después de que un magnetrón derritiese una barra de caramelo que llevaba en el bolsillo Percy Spencer, ingeniero de la empresa Raytheon. 

Coñac. Los mercaderes de vino medievales solían extraer el agua del vino (destilandose) de modo que su delicada carga se asentara mejor y ocupara menos espacio en el mar; luego en destino volvían a añadirla. Mucho después, alguna alma intrépida – apostamos a que fue un marinero – decidió evitar el proceso de la reconstitución y así nació el brandy.

Caucho vulcanizado. El caucho se pudre de mala manera y huele peor, a no ser que se vulcanice. Los antiguos mesoamericanos tenían su propia versión del proceso, pero Charles Goodyear lo redescubrió en 1839 cuando se le cayó inintencionadamente (bueno, al menos es lo que dice la mayoría) un compuesto a base de caucho y azufre sobre una estufa caliente. 

Blandi-blub. A comienzos de la década de los 40, el científico de General Electric James Wright trabajaba en una goma artificial que pudiese ayudar en la guerra cuando mezcló ácido bórico y aceite de silicio. El día de la victoria no llegó antes pero estirar la imagen de los personajes de comiquitas se convirtió en un pasatiempo nacional.

Patatas chips. El chef George Crum preparó el complemento perfecto para sandwichs en 1853 cuando – para fastidiar a un cliente que siempre se quejaba de que sus patatas fritas eran demasiado gruesas, las partió del grosor de un papel y las frió hasta que crujían. No hace falta decir que el comensal no pudo comerse solo una.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

http://ve.noticias.yahoo.com/develan-errores-cient%C3%ADficos-ciencia-ficción-174007689.html

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/02/130222_salud_estudio_fiable_gtg.shtml

http://www.geekets.com/2010/02/8-grandes-errores-en-la-historia-de-la-ciencia/

http://www.erroreshistoricos.com/errores-histoticos/ciencia/662-10-descubrimentos-cientificos-gracias-a-errores-o-accidentes.html

Imagen

http://listas.20minutos.es/lista/descubrimientos-cientificos-gracias-a-errores-o-accidentes-268490/

http://ar.noticias.yahoo.com/develan-errores-cient%C3%ADficos-ciencia-ficción-141500135.html

http://www.marlex.org/10-errores-cientificos-que-aprendes-en-la-escuela/8473/

http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2012/05/05/141902

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