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El baño diario.

Estimada familia barinesa, el baño diario es un parte fundamental del aseo personal, sin importar su edad; es por ello que tal práctica debe asegurarse como una rutina obligatoria. La piel y el cabello son barreras de protección contra el medio ambiente que absorben impurezas y gérmenes que pueden infectar el cuerpo a través de cualquier raspón o herida. El baño sirve para eliminar células muertas, así como secreciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas. La limpieza de la piel y los genitales evita el mal olor. Es recomendable cambiase la ropa después del baño, especialmente la ropa interior. Además de todas las ventajas de salud que reporta, el baño es una actividad relajante porque estimula la circulación sanguínea.

Aunque el baño es un hábito de limpieza diario, en ocasiones surgen dudas acerca de cuánto debe durar, los productos de limpieza adecuados y si estos son necesarios. El fenómeno de la obsesión por la higiene, que se viene produciendo desde hace medio siglo, parece que ha tocado techo. Si hace tres generaciones las convenciones sociales animaban a bañarse una vez a la semana, lo más habitual hoy es ducharse diariamente, cuando no dos o tres veces al día: al levantarse, después de practicar deporte y antes de acostarse. Sin embargo, cada vez son más los especialistas que advierten sobre las consecuencias negativas de lo que consideran una “higiene excesiva”. Su recomendación: ducharse cada dos o tres días, siempre que no se hagan esfuerzos físicos, se laven las manos cada dos o tres horas, y se utilice el bidé diariamente.

Los argumentos que promueven un relajamiento de la higiene personal son muchos y variados, englobando tanto los aspectos relacionados con la salud como con el medio ambiente. Entre los primeros destaca el daño que el agua y los geles de baño producen en nuestra piel y cuero cabelludo, resecándolos e impidiendo la generación de las sustancias segregadas de forma natural para protegernos de infecciones. Respecto a los argumentos ambientales, el derroche de agua, y de energía para calentarla, son sus principales preocupaciones.

Las tesis defendidas por dermatólogos, bacteriólogos y ecologistas parecen comenzar a calar entre la población, al menos, entre los británicos. Según una encuesta elaborada por el grupo SCA, el 41% de los ingleses y el 37% de las inglesas ya no se duchan diariamente si no van al gimnasio ni realizan esfuerzos físicos. Unas cifras que entre los jóvenes se reducen a uno de cada tres, entre quienes triunfan más los desodorantes que los jabones. 

Una tendencia inimaginable hace unos años, pero que cada vez se relaciona menos con una falta de urbanidad. La socióloga Elisabeth Shove ha realizado diversas investigaciones sobre lo que denomina ‘la cultura de la ducha’ y entiende que “se trata de un hábito convertido en elemento esencial de nuestro día a día. No es una opción, es casi una obligación social”. A pesar de ello, Shove apunta que parte de la sociedad comienza a cuestionar estas normas, recordándonos que no es necesaria una limpieza a fondo diaria si no tenemos un trabajo físico.

 

La socióloga británica explica que cuanto más se van conociendo los efectos de la ‘cultura de la ducha’ sobre nuestra piel y sobre el medio ambiente, más nos paramos a reflexionar y tratamos de bañarnos menos veces, a menor temperatura y evitando enjabonarnos tanto. La temperatura del agua debe ser de fresca a tibia, no de tibia a caliente ni a una temperatura tan alta que exhale vapor y empaña los vidrios del baño, porque a con el tiempo causa cierta flacidez y  resequedad en la piel.

Los dermatólogos llevan años insistiendo sobre la necesidad de hidratar la piel, que se reseca y se agrieta cada vez que nos duchamos, al eliminar los lípidos por la acción corrosiva del exceso de jabón. Lo mismo ocurre con el cuero cabelludo, que se debilita y queda desprotegido tras cada lavado. Las personas con dermatitis o eczemas son más vulnerables a los químicos y detergentes que contienen los geles, por lo que les perjudican más los efectos de la higiene excesiva. El aseo frecuente de la piel destruye las barreras protectoras como son el manto ácido, hidro-lipídico y corneo, lo cual rompe el mito de las de personas que creen que entre más limpios, más protegidos están contra las bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que atacan la piel; lo que ocurre es lo contrario. Es más fácil que éstos penetren en una piel limpia que en una que no lo esté.

Los niños son el grupo de población con más riesgos por estos hábitos. Según un estudio de la universidad de California, la epidermis alberga bacterias “buenas” que ayudan a las células de la piel a producir sus propios antibióticos, que son especialmente necesarios para los niños y adolescentes. Si nos duchamos varias veces al día, esta protección natural contra las infecciones desaparece.

Una ducha diaria, en la que nos lavemos a fondo el cuerpo y el pelo, es suficiente para desproteger la piel, según el virólogo de la facultad de Medicina Queen Mary de Londres, John Oxford, quien también preside el Consejo Nacional de la Higiene. Lo más importante es lavarse las manos continuamente para mitigar los gérmenes que portamos, y evitar así que se propaguen infecciones. Preferir jabones en barra que en gel líquido. Los geles tienden a tener más perfumes y entre menos químicos tenga un jabón, se reducen las posibilidades de que produzca alergia.

A la hora de escoger un jabón de barra, este debe ser suave, cremoso, sin perfume y, preferiblemente, de color blanco. Si la piel está muy sensible, por diferentes causas, es preferible el uso de los jabones como los de avena, de miel y de glicerina y de aceite de maní.

Los jabones bactericidas eliminan las bacterias de la piel y su uso rutinario no es necesario. Solo se deben usar cuando hay un problema específico como en casos de infecciones cutáneas como el impétigo, foliculitis o furunculosis a repetición o en la preparación de la piel antes de una cirugía.

Los jabones antibacterianos son buenos para lavar las manos antes de cocinar o al tocar cosas delicadas, no de uso diario porque generalmente irritan y resecan la piel.

Los baños con esponjas y toallas una o dos veces por semana es suficiente. Son los menos traumáticos para la piel y es recomendable secar las esponjas con la luz solar después de usarlas, para evitar la colonización con mohos. Los guantes, cepillos, estropajos o pashte ni siquiera una vez por semana, por ser traumáticos para la piel.

Las cremas exfoliantes o body scrubs pueden ser usadas cuando no hay lesiones inflamatorias y no se esté ingiriendo vitamina A. Al terminar el baño, hombres, mujeres y niños deben aplicarse aceite o crema humectante o emoliente, dependiendo de su tipo de piel. Las lociones y cremas hidratantes y humectantes se deben usar inmediatamente terminado el baño, cuando aún esté la piel fría y mantiene algo de la humedad del baño. De esa forma el producto será mejor absorbido por la piel.

Aunque la química de cada piel es distinta, tu capa córnea de la piel te agradecerá si un día, de vez en cuando, no te bañas.

Compilado por el equipo de barinas.net.ve

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Referencias

http://www2.esmas.com/salud/dia-a-dia/584833/banarse-diario-malo-piel-agua-caliente-danar-jabon-esponja-toalla-bano-como-disminuir/

http://jojoi.wordpress.com/2007/06/18/¿por-que-es-importante-banarse/

http://www.noticias24.com/salud/noticia/11831/expertos-aseguran-que-banarse-todos-los-dias-es-pernicioso-para-a-salud/

http://www.prensalibre.com/vida/Consejos-bano-diario_0_880712048.html

Imagen

http://www2.esmas.com/salud/dia-a-dia/584833/banarse-diario-malo-piel-agua-caliente-danar-jabon-esponja-toalla-bano-como-disminuir/

http://olasonora.com/content/2012/06/29/afirma-experta-que-5--de-la-poblacion-presenta-hiperhidrosis

http://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/16466520/La-higiene-intima-correcta-en-el-hombre-y-en-la-mujer.html

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