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Recomendaciones para evitar la depresión.

Estimada familia de Barinas, la tristeza forma parte de la vida. Es una respuesta natural a un sentimiento de pérdida, derrota, decepción, trauma o catástrofe. Muchas veces decimos que estamos deprimidos, pero en realidad estamos entristecidos. Normalmente los sentimientos de tristeza comienzan a desaparecer, y aunque nuestros días tengan altas y bajas, la tendencia es más hacia las altas. Si esto no sucede relativamente rápido, puede ser necesaria la ayuda de un profesional para aprender cómo ajustarnos a la nueva situación estresante, por ej., la muerte de un ser querido o la ruptura de una pareja.

El trastorno denominado ansiedad o depresión es un cuadro marcado por tristeza y ansiedad persistente o recurrente que tiene una duración de al menos un mes, acompañado de síntomas adicionales de idéntica duración tales como dificultad de concentración o memoria, trastorno del sueño, fatiga, irritabilidad, preocupación, llanto fácil, hipervigilancia, sensación de peligro inminente para uno mismo o sus allegados, desesperanza y pesimismo ante el futuro y baja autoestima o sentimientos de inutilidad.

La depresión afecta 15 de cada 100 personas, de las cuales 10 son mujeres y 5 hombres. Puede padecerla desde un bebé hasta un abuelo, la gente joven en edad productiva es quien sufre con mayor frecuencia sus síntomas. La edad promedio de inicio es de 27 años. Del total de personas que la padecen, sólo un tercio se encuentra bajo tratamiento. Esta enfermedad tiene dos fuentes de origen: la psicológica y la física. En el primer caso surge a raíz de la ruptura de una relación, por pérdidas materiales o espirituales. En el segundo caso, hay personas que presentan un cambio en la química cerebral, es decir, un neurotransmisor disminuye sus funciones y esto es lo que la provoca. La primera se llama depresión reactiva, y la segunda depresión endógena.

Recientemente se conoció el reporte de la psicóloga Ciara Molina, el cual fue catalogado de excepcional. Ella misma cuenta cómo fue la primera sorprendida al ver el éxito de la  psicología emocional en su perfil de Facebook. En él decidió mostrar una cara de su profesión mucho más amable y cercana, que intentase llegar al corazón de las personas. Lo fue llenando de frases positivas, canciones optimistas, debates abiertos, pinturas... y consiguió crear una especie de consulta virtual donde todos participaban y se ayudaban los unos a los otros. Ella se dio cuenta de la gran necesidad que tiene la gente de expresar sus sentimientos, e Internet resultaba un medio que, lejos de parecer frío, facilitaba este contacto desde la salvaguarda del anonimato si así se requería». La demanda fue tan grande, que se animó a probar intervenciones terapéuticas a través de tres medios virtuales: correo electrónico, chat y videoconferencia.

La evolución fue bastante lenta al principio pero hubo que dedicarle tiempo a esta nueva manera de aplicar la psicología. Hoy puede decirse que ella tiene más de un millón de seguidores. La gente tiene mucha necesidad de encontrar su equilibrio emocional y la página es un medio de fácil acceso donde poder expresarse y aprender sobre sí mismos,. Depresión, ansiedad, estrés... abundan entre las consultas realizadas. Como psicóloga está acostumbrada a paliar estas dolencias pero, ¿no sería más interesante prevenirlas? Esta misma idea le ha llevado a escribir el libro  ““Emociones expresadas, emociones superadas“, donde pretende enseñar toda una serie de técnicas que ayuden a las personas a gestionarse emocionalmente de una forma sana.

Algunas de estas recomendaciones son:

1. Pensamientos positivos o negativos, tú eliges. Según Molina, “los pensamientos negativos generan una enorme cantidad de malestar, y su manifestación común es la ansiedad”. Los positivos, en cambio, provocan todo lo contrario a nivel emocional. Así, con afirmaciones positivas, lograremos modificar el pensamiento a través del uso del lenguaje. Se trata de que te creas lo que te dices, no solo que te quedes con las palabras: "me quiero", "me valoro", "soy capaz". Hay que animarse a potenciar aquello que quieres atraer y tu pensamiento abrirá el camino emocional que te ayudará a alcanzarlo.

2. Creando expectativas, acumulando frustraciones. Tendemos a fijarnos demasiado en lo que consideramos que nos hace falta, y esto nos dificulta poner atención en lo que somos, sentimos y pensamos en nuestro día a día. No podemos saber lo que va pasar de aquí a cinco años, pero sí podemos gestionar adónde queremos llegar dando pequeños pasos desde el hoy. La mejor manera de no excedernos en nuestras expectativas será establecer pocas y a corto plazo, al hacerlas alcanzables ganaremos confianza.

3. La actitud determina el estado de ánimo. ¿Alguna vez has tenido la sensación de vivir un día pésimo desde que te levantas hasta que te acuestas? o, por el contrario, ¿no te ha pasado que de repente sientes que te comes el mundo y que todo lo que acontece a tu alrededor parece estar en sincronía contigo? Lo que determina uno u otro es la actitud con la que nos enfrentamos a los problemas. El mundo según lo vemos no es más que un reflejo de nuestro estado interior: cuanto más optimistas seamos a la hora de interpretar lo que nos pasa, mejor valoración haremos de nosotros mismos (autoestima) y mejor adaptación al medio tendremos. Por tanto, toda actitud positiva comienza por tener una autoestima saludable.

4. Voluntad sin acción es papel mojado. Cuando nos sentimos decaídos, lo primero que perdemos es la voluntad. Sabiendo que la voluntad es nuestra capacidad para decidir si realizar un determinado acto o no, ¿por qué escoger quedarse en la oscuridad pudiendo ver la luz? Para tener una buena predisposición a la acción voluntaria se aconseja ser receptivo, priorizar los pasos, visualizar positivamente aquello que queremos que suceda...

5. Salir de la zona de confort, definiendo zona de confort como todo aquello que nos rodea y con lo que nos sentimos cómodos. ¿Cómo salir de la zona de confort? Molina aconseja al respecto explorar nuevos horizontes y dejar que la vida nos sorprenda. Perder el miedo a avanzar, a descubrir nuevos mundos y buscar oportunidades que nos aporten nueva sabiduría. Cuando decidimos explorar más allá de los límites que nos autoimpusimos empezamos a entrar en lo que se conoce como la "zona de aprendizaje".

6. Quiero, puedo, me lo merezco. Tenemos que tener claro que lo que nos define no son las opiniones positivas que los demás puedan tener o las críticas a las que nos veamos expuestos, sino la valoración que hacemos de nosotros mismos. Es decir, de la autoestima.

7. Autoestima: camino al bienestar. Para hacer que mejore, esta psicóloga recomienda que nos aceptemos, tengamos confianza plena en lo que hacemos, nos cuidemos a nosotros mismos, seamos autosuficientes emocionales, aprendamos a poner límites, realicemos autocrítica constructiva, sepamos que somos los únicos responsables de lo que nos pasa, nos dediquemos un momento al día solo para nosotros, y apostemos por el sentido del humor, entre otras muchas cosas que podemos hacer.

8. Aceptación, pero no olvido. No se olvida, se supera. Superamos relaciones, miedos, malestares, frustraciones, pérdidas y heridas emocionales. Eso sí, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y pensar constantemente en borrar nuestros recuerdos negativos no hará más que hacerlos más conscientes. Por eso para que un malestar se supere no podemos negar que exista, necesitamos admitirlo para cambiarlo.

9. Críticas, ¿constructivas o destructivas? Lo que diferenciará que una crítica sea catalogada de constructiva o destructiva será la intención con la que se dice, las palabras que se escogen y la manera de decirla. Pero por muy destructiva que sea la crítica, si no se le da importancia, no se vivirá como una ofensa. Asimismo, cuando seamos nosotros los que formulemos la crítica, no debemos ser apresurados a la hora de opinar, debemos dejar claro el aprecio, basarla en el respeto, y expresarla en el momento adecuado... además de ser conscientes de que el otro tiene derecho a réplica.

10. La comunicación, por último, como base del equilibrio emocional. Resulta imprescindible saber comunicarnos, entendernos y comprendernos los unos a los otros. Una buena o mala comunicación puede marcar la diferencia entre tener una vida feliz o tenerla llena de problemas. Para que la comunicación sea efectiva y emocionalmente sana partiremos de las siguientes premisas: Tendremos la actitud adecuada, nos centraremos en un tema en concreto, escucharemos con atención, nos expresaremos de forma clara y directa, diremos lo que pensamos y sentimos, aceptaremos la opinión del otro, no daremos nada por supuesto, preguntaremos, y seremos coherentes con lo que decimos y lo que expresamos de una manera no verbal. 

   

Debemos vivir con buenos pensamientos para sentirnos bien internamente y reflejar el bienestar en todo las acciones que realizamos.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El hogar virtual de la familia de Barinas

Referencia

http://www.psicoactiva.com/blog/la-otra-cara-de-la-ansiedad-la-depresion/

http://www.abc.es/familia-vida-sana/20131119/abci-psicologa-emocional-chat-201311061038.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_mixto_ansioso-depresivo

Imagen

http://www.aztecanoticias.com.mx/notas/salud/129196/ansiedad-y-depresion-aumentan-en-ciudades

http://www.ataquesdepanico.org/hierbas-para-la-ansiedad-y-la-depresion-una-opcion-mas-segura/

Video

http://www.youtube.com/watch?v=Jz5OGaRBwMg

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