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Mitos y realidades de la “culebrilla”, una afección que sí tiene explicación científica

Estimada familia barinesa, recibe un cordial saludo, en esta oportunidad compartimos contigo un artículo del ámbito de la salud que tiene implicaciones dentro de la cultura popular, se trata de la afección cutánea conocida como “culebrilla”, una enfermedad que en ámbitos populares ha adquirido un hálito de misterio, está llena de mitos y controversias totalmente alejados de la ciencia médica. Bien amigos, aquí te despejamos las dudas acerca de la “culebrilla” y verás que no es tan misteriosa como se cree.

El nombre médico de la “culebrilla” es herpes zóster y se trata de una enfermedad producida por una reactivación del virus latente varicela-zóster, que afecta a los nervios periféricos -neuropatía gangliorradicular- y a la piel, donde puede producir pequeñas ampollas dolorosas en forma de anillo agrupadas a lo largo de un dermatoma. En algunas zonas del Mediterráneo, como España, Italia y Malta, también se le denomina “fuego de San Antonio”. Anteriormente se consideraba una enfermedad tropical, pero esto se descartó cuando empezó a aparecer en zonas a alejadas del ecuador terrestre. Esta enfermedad  afecta a 1 de cada 3 personas en algún momento de su vida, pero son los adultos mayores los que presentan mayor riesgo: la mitad de los casos ocurren en hombres y mujeres mayores de 60 años de edad, entre los que incluso las complicaciones del herpes zóster son mucho más frecuentes. El herpes zóster siempre se ha relacionado con lo paranormal, es una enfermedad mítica, pero lo cierto es que la varicela es su origen; estar informado acerca de esta afección podría ayudar a prevenirla o combatirla con mayor eficacia en el caso de que se presente, por esta razón te presentamos algunas respuestas que pueden ayudarte a comprender y combatir esta infección.

 

¿Por qué se produce?

Cuando una persona se recupera tras haber sufrido varicela, el virus permanece en su organismo en estado de inactividad. Pero por razones que no se comprenden del todo, el virus puede reactivarse años más tarde, causando la culebrilla.

¿Cuáles son sus síntomas?

Se manifiesta a través de una dolorosa erupción cutánea o sarpullido que típicamente afecta a una mitad del cuerpo o de la cara. De 1 a 5 días antes de la aparición de la erupción es frecuente que la persona experimente dolor, picazón y cosquilleos. La erupción se caracteriza por la formación de ampollas que después de 7 a 10 días forman costras, y que suelen desaparecer entre las 2 y 4 semanas posteriores. En la mayoría de los casos, la erupción toma la forma de una franja horizontal que aparece a uno de los lados del cuerpo; en otras la erupción se manifiesta a un lado de la cara, y en otras puede extenderse y en casos raros puede presentar una apariencia similar a la de la varicela. El herpes zóster puede afectar los ojos y causar la pérdida de la visión. Otros síntomas que se pueden presentar son: fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y malestar estomacal.

  

¿Quiénes pueden desarrollar herpes zóster?

Cualquier persona que haya sufrido varicela puede desarrollar herpes zoster, incluso los niños. Aun así, el riesgo de desarrollarla se incrementa con la edad, a tal punto que la mitad de los casos ocurren en hombres y mujeres mayores de 60 años de edad. Sin embargo, el riesgo de la enfermedad aumenta con la edad. Cerca de la mitad de los casos de culebrilla se presentan en hombres y mujeres de 60 años o más. También en las personas mayores de 60 años son más frecuentes las complicaciones del herpes zóster como la llamada neuralgia postherpética (un dolor intenso y debilitante en las zonas afectadas por el sarpullido), que concentran más de la mitad de los casos. Quienes tienen un mayor riesgo de desarrollar herpes zoster son las personas cuyo sistema inmunológico se encuentra comprometido, como es el caso de quienes padecen ciertos tipos de cáncer como la leucemia y el linfoma, están infectados con el VIH o se encuentran recibiendo fármacos inmunosupresores como los esteroides o fármacos utilizados en las personas que han recibido un trasplante de órganos.

¿Qué tan frecuente es?

Estadísticas de los Estados Unidos señalan que el herpes zóster afectará a casi una de cada tres personas en algún momento de su vida. Se estima que se produce un millón de casos cada año. Una revisión de los estudios epidemiológicos disponibles de América del Sur, Australia y Asia concluyó que tanto las tasas de seroprevalencia y de adquisición del virus variccella zoster son comparables a las descritas en los Estados Unidos y en Europa. En la mayoría de las personas se manifiesta como un solo episodio en sus vidas, aunque en algunos casos más raros puede producirse dos y hasta tres veces.

¿Cómo se contagia?

El virus que causa herpes zóster, el de varicella zoster, se transmite de persona a persona a través del contacto con el fluido que contienen las ampollas. Las personas infectadas sólo pueden transmitirlo durante la fase activa de la enfermedad (durante la erupción). Las personas con herpes zóster (en fase activa) presentan un riesgo menor de transmitir el virus que las personas con varicela, y este riesgo puede disminuirse en gran medida si las zonas afectadas con la erupción son cubiertas.

¿Cómo es el tratamiento?

En el tratamiento se utilizan distintos fármacos antivirales con el objetivo de acortar y reducir la severidad de sus síntomas. Pero sólo son efectivos si son administrados antes de que aparezca la erupción. Para aliviar el dolor y la picazón también se usan analgésicos, compresas húmedas, lociones de calamina y baños calmantes a base de avena coloidal.

 

¿Se puede prevenir de alguna manera?

El estudio de prevención de herpes zóster” (ShinglesPrevention Study) realizado en más de 38.000 personas mayores de 60 años, demostró que el uso de la vacuna reduce significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad y sus complicaciones. La reducción del riesgo de desarrollar la enfermedad es del 51.3%, mientras que la reducción del riesgo de desarrollar neuralgia postherpética es del 66.5%. La vacunación es la única manera de reducir el riesgo de contraer culebrilla y los dolores duraderos que pueden sobrevenir después de la enfermedad. El uso de la vacuna contra el herpes zóster está recomendado en las personas mayores de 60 años, incluso en aquellas que han sufrido ya un episodio de herpes zóster. El uso de la vacuna aún no está aprobado en nuestro país.

 

El herpes zóster no tiene nada de misterioso, es una enfermedad muy temida básicamente porque las creencias populares la han satanizado haciéndola ver cómo inexplicable y avergonzante. Por el contrario, los médicos epidemiólogos recomiendan que las personas que sufrieron varicela se sometan al menos una vez al año a exámenes para descartar que la infección varicella zoster no esté activándose, en tal caso si el paciente ignora los síntomas es inevitable la aparición de culebrilla, si ocurre hay que acudir al médico de forma inmediata, pues ni cremas sanadoras ni brebajes “mágicos” ayudan a combatir el virus varicella zoster. ¡Saludos!

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Fuentes informativas

Sitios Web

http://es.wikipedia.org/wiki/Herpes_z%C3%B3ster

http://informe21.com/culebrilla/culebrilla-sintomas-y-tratamientos-de-un-mal-misterioso

http://www.medicinapreventiva.com.ve/articulos/zoster.htm

Imágenes

http://todovidasana.com/herpes-zoster-o-culebrilla/

http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/el-herpes-zoster-puede-afectar-el-torax-la-cara-y-los-ojos

http://www.medicinapreventiva.com.ve/articulos/zoster.htm

http://curesuherpesblog.com/culebrilla-tratamiento-manifestaciones/

http://mobile.quintodia.net/noticia/ver/6375

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