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Miguel, el Sol y los Planetas: Sueños de un niño.

El pequeño Miguel se durmió sobre el verde tapete de la montaña merideña. El viento jugaba con él, depositando hierbas, pétalos silvestres y gotitas de rocío.

Autor: Luciano Rozo
Julio de 2011

Su extraño sueño comenzó…

El asunto parecía muy importante. El padre Sol enviaba a todos los planetas correos y más correos electromagnéticos. Era un SOS de radiación solar… “Hijos míos –les dijo- ustedes saben que somos una familia. Si uno solo de vosotros enfermara, todos sus hermanos y yo que soy su padre, sufriríamos. Se me ha informado que su amado hermano e hijo mío, el azul, el hermoso, el que esta a tres órbitas de mi corazón, se halla enfermo y muere lentamente.

Todos los planetas escuchaban en sus corazones, es decir, en sus núcleos, aquél dramático mensaje. Estaban tristes. Venus, el del amor, lloraba silenciosamente… Aún el mismísimo Plutón, considerado el más lejano, frío y sin sentimientos, experimentaba una profunda tristeza. Amados míos –dijo el sol- todos sabemos que yo he sembrado sobre la superficie sólida y bajo la superficie acuática de mi amado hijo azul, la más infinita variedad. Mi siembra más valiosa y maravillosa fue el ser humano.

Sin embargo, hijos amados, el hombre se volvió inconsciente y ahora amenaza a mi querido hijo azul, a toda la vida que allí sembré… y lo que es más triste e ilógico: ¡amenaza su propia vida! Destruye su organismo con extraños químicos. Envenena las aguas y el aire. Extermina la fauna y la flora. Mueren los bosques, desaparece el humus… esta convirtiendo en un desierto a mi amado hijo azul… su hermano.”

Un profundo gemido brotó de todas las órbitas. El sistema solar lloraba dolorido. Con voz grave, a tiempo que de su enorme corazón brotaban llamaradas nucleares, el padre sol habló así: “Escuchen mis amados planetas el mensaje… es urgente, es imprescindible, es de vida o muerte.

Que en todo niño, en todo anciano, en todo adulto se siembre y florezca de nuevo la conciencia… de no cortar árboles y mejor sembrarlos, no extinguir animalitos sino amarlos, no destruir al amado azul que gira a tres órbitas de mi corazón… Solo haciendo florecer nuestra conciencia salvaremos nuestra amada Tierra…

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Adjunto didáctico para colorear:

Nota:

Gracias al poeta y amigo Luciano Rozo por su amable compartir con esta familia virtual que desde Barinas le agradece su cariño y aporte.

Equipo de Barinas.net.ve
Julio de 2011

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