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Machismo y actitudes machistas.

Estimada familia de Barinas, todos los años se celebra el Día de la Mujer. En su consideración escribo acerca de uno de los grandes problemas que afecta directamente a la mujer, especialmente en nuestro continente: el machismo.

El machismo, expresión derivada de la palabra "macho", se define en el DRAE como la "actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres". El machismo es una ideología que engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a promover la negación de la mujer como sujeto indiferentemente de la cultura, tradición, folclore o contexto. Para referirse a tal negación del sujeto, existen distintas variantes que dependen del ámbito que se refiera, algunos son familiares (estructuras familiares patriarcales, es decir dominación masculina), sexuales (promoción de la inferioridad de la sexualidad femenina como sujeto pasivo o negación del deseo femenino), económicas (infravaloración de la actividad laboral, trabajadoras de segunda fila o inferioridad de sueldos), legislativas (no representación de la mujer en las leyes y por tanto, no legitimización de su condición de ciudadanas, leyes que no promuevan la protección de la mujer ni sus necesidades), intelectuales (inferioridad en inteligencia, en capacidad matemática, en capacidad objetiva, en lógica, en análisis y tratada como astucia, maldad, subjetiva, poco coeficiente intelectual), anatómicas (suplemacía de la fuerza física masculina o una exageración de diferencia, poca importancia al parto, poco papel en la reproductividad biológica), lingüísticas (no representación de la mujer en el lenguaje), históricas (ocultación de mujeres importantes dentro de la historia de la humanidad), culturales (representación de la mujer en los medios de comunicación como un cuerpo haciendo de ella misma un objeto en vez de un ser humano, espectaculación (portadora del placer visual para la mirada masculina), académicas (poca importancia a estudios de género, no reconocimiento de la importancia del feminismo), etc.

Algunos críticos consideran también machismo la discriminación contra otros grupos sociales, como en el caso de hombres homosexuales, como no "masculino". Esto podría considerarse como una actitud misógina ya que implica un rechazo de todo aquello que no sea lo considerado masculino.

El machismo es un tipo de violencia que discrimina a la mujer o, incluso, a los hombres homosexuales. También puede hablarse de machismo contra los denominados metrosexuales o todo aquel hombre cuya conducta exhibe alguna característica que suele estar asociada a la feminidad.

A lo largo de la historia, el machismo se ha reflejado en diversos aspectos de la vida social, a veces de forma directa y, en otras ocasiones, de manera sutil. Durante muchos años se negó el derecho a voto de la mujer, por ejemplo. En algunos países, por otra parte, todavía se castiga el adulterio de la mujer con la pena de muerte, cuando a los hombres no les corresponde la misma pena.

Laura Bates, fundadora del Proyecto Machismo Cotidiano (Everyday Sexism), ha sido el punto de encuentro para las féminas que ha sido víctimas del machismo. Se trata de una página web que alberga los testimonios narrados en primera persona por mujeres de todo el mundo, que van del detalle en apariencia insignificante a historias de discriminación sexual. Aunque en un primer momento parecía ser un trabajo recopilatorio y circunstancial ha terminado convirtiéndose en una enciclopedia sobre el machismo del siglo XXI, definido a través de sus propios actos.

Profundizar un poco en su página web permite distinguir cuáles son los comportamientos más frecuentes y, a la vez, los que más molestan a las mujeres. La mayor parte de ellos son obvios, pero como demuestra la ingente cantidad de comportamientos denigrantes que se repiten recurrentemente, parecen no quedar claros para la mayor parte de los hombres.

A continuación se explica los comportamientos  y comentarios de los hombres, que molestan a las mujeres. Es probable que si lo reconozcamos podamos evitarlos para alcanzar una relación más sincera e igualitaria con nuestro entorno femenino.

El comentario sexualmente ofensivo.

Hay comentarios pesados, como por ejemplo, el de un hombre que le diga a una mujer “si tuviese cuarenta años menos, estaría encima de ti”. Es seguramente el tipo de actitud más frecuente y más desagradable, el de la proposición sexual realizada sin ninguna clase de gusto o tacto. En la mayor parte de casos, estos comentarios sugieren que la mujer es poco más que un objeto para el que los pronuncia.

Las referencias al cuerpo de la aludida.

 Cuando los hombres se refieren groseramente a las partes del cuerpo femenino como si fueran piezas de una carnicería, hacen sentir mal a las mujeres. Si la referencia se hace en un marco de burla o exageración, el comentario es recibido con mayor desprecio.

Hay cosas que las mujeres no pueden hacer.

Cuando los hombres hacen referencia a la aún consolidada idea de que hay determinadas cosas que una mujer no puede hacer ya que “se puede hacer daño”. Las mujeres se siente menospreciadas por tales afirmaciones. Hoy en día se ha demostrado la  gran capacidad de las féminas en todos los aspectos ámbito humano.

La mujer, en la cocina.

Dentro de esa última categoría de comentarios que distinguen entre lo que una mujer debe hacer y lo que no, se encuentran aquellos que encasillan al sexo femenino en su habitual rol de ama de casa, madre y esposa, y que abundan mucho más de lo que nos gustaría pensar en nuestra, en apariencia, igualitaria sociedad. En nuestros días las mujeres realizan labores fuera del hogar en adición a los que realiza en casa, por lo que se dice que ellas tienen la capacidad de realizar varios trabajos al mismo tiempo.

Confusiones denigrantes.

Una de las ramificaciones de la creencia de que las mujeres no pueden aspirar más que a trabajar en el hogar o, como mucho, ser secretarias o limpiadoras, se refleja en esa habitual broma en la que se reconoce a una mujer que ha sido confundida con otra de menor categoría. Es lo que explica una científica a la que, ataviada con su bata, se le acercó un compañero y le dijo extrañado que no sabía que era una de las trabajadoras del centro, ya que pensaba que era la recepcionista. Esos comentarios son sumamente chocantes para quien los recibe.

Diferencias a la hora de aceptar su valía.

No somos conscientes de ello, pero en muchas ocasiones, se sigue tratando de forma diferente a hombres y mujeres a la hora de cumplir con un objetivo, entregar un trabajo o cumplir una orden. Un ejemplo que ilustra a la perfección esta circunstancia es una historia de una persona en la que detalla la actitud que manifestaban sus profesores respecto a ella y su pareja a la hora de estudiar su postgrado en economía.  Ambos hacían los deberes a la vez, juntos, y en muchos casos era ella la que debía ayudar a su compañero, por lo que los resultados eran exactamente los mismos. Pues bien, él siempre obtenía mejores notas que ella y un “¡gran trabajo!” frente al “buen intento” que solía definir los trabajos de ella.

Las mujeres que han decidido trabajar no pueden quejarse.

Como consecuencia de esa cacareada inutilidad del sexo femenino en el mundo laboral, muchos hombres han adoptado la idea de que ellas mismas se han buscado sus problemas de conciliación laboral y que, por lo tanto, el sexo masculino no tiene ninguna responsabilidad. Cuando la mujer se encuentra en una situación de estrés y su amigo y compañero le dice que se lo buscó porque si estuviera en casa estaría como una reina, estás molestándola y no te extrañe que recibas una mala respuesta. Evite esos comentarios.

Mandar a callar.

Otro comportamiento tristemente habitual es el de despreciar la inteligencia femenina haciendo callar a la mujer al no considerar de relevancia lo que pueda aportar a la discusión. O ni siquiera eso, sino que muchos piensan que el rol de la mujer ha ser pasivo y obediente. Esto es inaceptable. Existen sociedades y grupos familiares donde esto ocurre con mucha frecuencia.

Las mujeres no pueden disfrutar del sexo.

Es un prejuicio vinculado a esa concepción de la mujer como ama de casa obediente y el hombre como macho alfa que puede decidir lo que hacer con su pareja, familia y entorno. Hasta la liberación sexual de los sesenta no se aceptó que la mujer podía disfrutar también de su propia sexualidad, y ni siquiera aún se ha conseguido derribar dicho mito. Comentarios o comportamientos dentro de este prejuicio dejan mucho que desear y dice mucho de la persona que los dice o hace.

Las mujeres no pueden hacer trabajos técnicos.

En un comentario de una amiga, ella señalaba cómo durante una entrevista de trabajo el seleccionador de personal le había preguntado de qué manera pensaba hacer su trabajo, ya que “las mujeres no están dotadas para lo técnico”, y además, esta tendría que convivir con otros ocho hombres si era contratada. Dos escollos, al parecer, difíciles de salvar, pero que desvelan los rasgos de la mentalidad conservadora que aún pervive en gran parte de la sociedad occidental.

El tiempo pasa, las sociedades cambian por las presiones de los grupos oprimidos o menospreciados. Aceleremos esos cambios; recordemos que todos tenemos madre, hermanas, hijas y esposas a quienes le debemos consideración y respeto.

Compilado por el equipo de barinas.net.ve

El hogar virtual de la familia de Barinas.

Referencias

http://www.noticias24.com/gente/noticia/101029/conozca-las-diez-actitudes-machistas-que-las-mujeres-sufren-a-diario/

http://es.wikipedia.org/wiki/Machismo

http://definicion.de/machismo/

Imagen

http://desmotivaciones.es/3746326/el-machismo

http://elmachismoaumenta.blogspot.com

Audio

http://www.youtube.com/watch?v=ab9ipRc_6jE

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