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¿ Dejar llorar al niño para enseñarlo a dormir?

Estimada familia de Barinas, los bebés son hermoss y siempre son una bendición cuando se anuncia su llegada a un hogar. Sin embargo, nuestros hijos son libros abiertos sobre los cuales tenemos que escribir. Debemos enseñarles principos y valores, pero también buenos hábitos. En sus primeros meses y años de vida, el hábito de dormir solos y a sus horas debe ser reforzado. Pero algunas veces ésto se convierte en una tarea dura de realizar.

A menudo la gente cree que el método de enseñar a dormir implica dejar a los niños llorando solos todo lo que haga falta, hasta que se duerman. Pero "dejar llorar" solamente se refiere a cualquier método de aprendizaje para dormir (y hay muchos) que sostenga que está bien dejar llorar a un bebé por un periodo específico de tiempo (generalmente un periodo muy corto de tiempo) antes de ofrecer consuelo.

En su libro de 1985 Solucione los problemas para dormir de su hijo (revisado y ampliado en 2006) el pediatra Richard Ferber presentó un método para enseñar a los niños a dormir que era sinónimo de "dejar llorar". De hecho, en Estados Unidos muchos padres se refieren a la aplicación de métodos de "dejar llorar" como "Ferberizar". En España, este método lo ha popularizado el Dr. Eduard Estivill con su libro Duérmete niño.

Pero Ferber nunca utiliza el término "dejar llorar". Y es tan sólo uno, de entre muchos expertos, que considera que llorar, aunque no es el objetivo, es una parte inevitable de aprender a dormir para muchos niños. El método de "dejar llorar" supone que aprender a dormir sólo es una destreza como otra cualquiera que tu bebé puede dominar, si le das la oportunidad. La idea es que si tu hijo se acostumbra a que lo acunes para dormirlo, o si siempre se duerme mientras está lactando, no aprenderá a dormirse solo. Cuando se despierte durante la noche, al igual que ocurre con todos los niños y adultos como parte del ciclo natural del sueño, se alarmará y llorará en vez de dormirse de nuevo. Por el contrario, si tu bebé aprende a calmarse a sí mismo a la hora de dormir, puede utilizar esta misma destreza cuando se despierte durante la noche o durante una siesta.

Llorar no es el objetivo de este método de enseñar a dormir, pero los defensores dicen que a menudo es uno de los efectos secundarios inevitables a medida que tu bebé se ajusta a dormir por sí solo. Consideran que el dolor a corto plazo de unas lágrimas, compensa con creces las ventajas a largo plazo: un niño que se va a dormir fácilmente y feliz por sí solo, y padres que pueden contar con una buena noche de descanso. 

Ferber es quizás el experto más conocido que defiende el estilo de enseñar a dormir de "dejar llorar", pero no es el único. El pediatra Marc Weissbluth, autor del libro Healthy Sleep Habits, Happy Child (Hábitos de sueño saludable: niño feliz) no apoya el método de "dejar llorar" en sí mismo, pero dice que llorar puede ser una parte necesaria para que algunos niños aprendan los hábitos de sueño.

La experta de Baby Center, Jodi Mindell, autora de Sleeping Through the Night: How Infants, Toddlers, and Their Parents Can Get a Good Night´s Sleep (Dormir por la noche: cómo los bebés, niños y sus padres puede tener una buena noche de descanso) a menudo se conoce como una versión suave y cálida de Ferber. Su "método básico para dormir" es una variación de la técnica progresiva clásica de Ferber.

¿Cuánto tiempo debería dejar a mi hijo solo? En su libro, Ferber sugiere estos intervalos: 

• Primera noche: Sal durante tres minutos la primera vez, cinco minutos la segunda vez y diez minutos la tercera y los demás tiempos de espera.

• Segunda noche: Sal durante cinco minutos, luego diez minutos, luego 12 minutos.

• Haz que los intervalos sean más largos en cada una de las noches siguientes.

Ten en cuenta que no hay nada mágico acerca de estos periodos de espera. Puedes escoger cualquier periodo de tiempo con el que te sientas cómoda.

El método de dejar llorar a los niños por períodos variables antes de ofrecerles consuelo tiene como meta hacer que tu bebé aprenda a dormirse solo para que también tú puedas descansar. En el centro de todo está el estrés y la cordura: la del bebé, la tuya y la de cualquiera que esté lo suficientemente cerca como para escuchar.

El método está sujeto a intensos debates, opiniones apasionadas y estudios con descubrimientos contradictorios. El llanto no consolado, puede causar daño al cerebro en desarrollo de un niño, dijo la Profesora Sunderland, quien es la Directora de Educación y Entrenamiento del Centro de Salud Mental Infantil en Londres. Ella cree que los padres a menudo no reconocen adecuadamente el sufrimiento de sus niños. Mientras que la importancia del contacto, del abrazar y físicamente consolar a sus hijos es fundamental, ella también habla a los padres de los daños de minimizar la ira de sus niños, así como la angustia emocional.

"Los padres nunca deberían tratar de disuadir a sus hijos de no sentir ciertas emociones, ella dijo." Aunque tu hijo esté interpretando una situación de una manera completamente diferente a ti, es importante el probarles que tienes empatía hacia ellos, a través del tiempo que les das y el lenguaje y las expresiones faciales que muestras.

"Si tu hijo está enojado, tu incrementas su sentimiento de stress en lugar de reducirlo, si no tomas su enojo tan seriamente como tu desearías que alguien tomara tu enojo", ella agregó. 

Hace unas semanas, la revista Developmental Psychology publicó un estudio en el que se apoyaba la noción de que la mayoría de los niños mayores de seis meses estaría mejor si se les dejaba solos para que se tranquilizaran y se durmieran. Al señalar que la falta de sueño puede exacerbar la depresión materna, la investigadora y profesora de la Universidad Temple, Marsha Weinraub, concluyó: "Las madres de nuestro estudio describían que cuando los niños se despertaban varias veces durante la semana ocasionaba problemas para ellas y sus familiare. Los padres se sintieron entonces animados a establecer una rutina más detallada y cuidadosamente dirigida para ayudar a los bebés a tranquilizarse a sí mismos y a tomarse un descanso ocasional”.

La mayoría de los expertos coincide en que el bienestar de los padres es vital para la salud y el desarrollo de los infantes. Weintraub insinuó que sería beneficioso que se hicieran más investigaciones acerca de la relación entre las veces que despierta un infante y la depresión materna. Dormir adecuadamente es, desde luego, clave para los niveles de estrés de los padres. Se ha asociado la falta de sueño con un riesgo radicalmente mayor de depresión materna y de problemas maritales.

Lo que enturbia las aguas es lo bien (o mal) que se desempeña un bebé en el escenario del llanto. Del lado del entrenamiento para favorecer el sueño, está un estudio australiano publicado en septiembre en el que se estudió a 326 niños, cuyos padres reportaban problemas para dormir a los siete meses. La mitad de los bebés se distribuyeron en un grupo al que se dio entrenamiento para dormir y la otra mitad fue el grupo de control con el que no se usó dicho entrenamiento. Cinco años más tarde, los investigadores dieron seguimiento a los participantes, que ahora tenían seis años, y a sus padres. Los niños de ambos grupos mostraron pocas o ninguna diferencia significativa en cuanto a la salud emocional, comportamiento o trastornos del sueño. Los niveles de estrés o depresión de las madres eran casi los mismos, al igual que los lazos entre padres e hijos en ambos grupos. Los investigadores descubrieron que no hay problema si se permite que los niños lloren durante periodos limitados mientras aprenden a dormirse solos.

En contradicción directa con este estudio está una investigación realizada en la Universidad del Norte de Texas que se publicó el año pasado en la revista Early Human Development. Los investigadores observaron a 25 infantes de entre cuatro y 10 meses en un programa de entrenamiento para dormir de cinco días y monitorearon los niveles de la hormona del estrés (la cortisona) en los bebés, a quienes dejaron llorar hasta que se quedaran dormidos sin consolarlos. Los científicos midieron cada noche el tiempo que los infantes lloraron antes de quedarse dormidos. Las madres esperaban en la habitación adyacente y escuchaban llorar a sus bebés pero no se les permitió entrar a consolarlos. Para la tercera noche, los bebés lloraron por un periodo más breve y se quedaban dormidos más rápidamente. Sin embargo, los niveles de cortisona medidos en su saliva seguían siendo elevados, lo que indicaba que los infantes estaban igual de estresados que si hubieran seguido llorando. Así que aunque los niveles internos de angustia de los infantes no habían cambiado, las exteriorizaciones de ese estrés se extinguían a través del entrenamiento para dormir. En el caso de las madres, los niveles de la hormona del estrés disminuyeron conforme parecía que los bebés se calmaban y se quedaban dormidos.

En el estudio no se especificó si los niveles de estrés de los bebés disminuían conforme sus patrones de sueño se normalizaban. Los investigadores están estudiando este asunto y otros más como parte de un seguimiento más extenso.

Como pasa con la mayoría de las cosas en la vida, cuando se trata de bebés y la ciencia del sueño, la única certeza es que no hay certezas. Los que viajamos en la montaña rusa de la paternidad moderna somos los primeros testigos de que la perfección simplemente no existe, en especial cuando tienes los ojos enrojecidos, tienes insomnio a las 4:15 de la madrugada y te espera un día de trabajo.

Algunos investigadores sugieren que los padres podrían lograr cierta claridad si parten desde una meta a largo plazo. Darcia Narvaez, profesora de psicología en la Universidad Notre Dame, estudia la cognición y el desarrollo moral. En sus investigaciones estudia la influencia que tienen las experiencias de las etapas tempranas de la vida en el desarrollo del cerebro, el funcionamiento moral y la personalidad en niños y adultos.

Narváez impulsa un estilo de paternidad más receptivo que imita las prácticas de crianza ancestrales como la lactancia, el contacto físico frecuente, consolar a los bebés angustiados, jugar en exteriores y una comunidad más amplia de cuidadores. De acuerdo con Narváez, las investigaciones demuestran que la paternidad receptiva puede ayudar a que los infantes desarrollen la autorregulación y puede influir en la consciencia, el control de impulsos, la empatía, la adaptabilidad y otros atributos de la personalidad.

La lista de Narváez es asombrosamente parecida al grupo de características que el periodista Paul Tough discute en su libro: How Children Succeed: Grit, Curiosity, and the Hidden Power of Character (Cómo triunfan los niños: el valor, la curiosidad y el poder oculto de la personalidad). En el libro, Tough examina las habilidades y los rasgos que llevan al éxito y finalmente plantea la hipótesis de que los atributos de la personalidad pueden ser más importantes que las habilidades cognitivas como el CI y la inteligencia.

“En la última década y en especial en los últimos años”, escribe Tough, “un variado grupo de economistas, educadores, psicólogos y neurocientíficos han empezado a presentar pruebas de que… lo que más importa en el desarrollo de un niño… no es cuánta información puede introducirse en su cerebro durante los primeros años de vida. Lo que importa es si somos capaces de ayudarle a desarrollar una serie de cualidades muy diferentes, entre las que están la perseverancia, el autocontrol, la curiosidad, la meticulosidad, el valor y la confianza en sí mismo”.

¿Puede la paternidad responsable sentar las bases durante el primer año de vida del niño para la óptima regulación de las respuestas sociales y conductuales y tal vez para un mayor éxito en la vida? Parece una pesada carga. Nadie lo sabe con certeza. Para algunas mamás y papas, los métodos de "dejar llorar" funcionan como tienen que funcionar. Después de algunas noches y algunas lágrimas, el niño se duerme feliz y contento toda la noche. Para otros padres, cuando las lágrimas continúan y el sueño prometido no llega, es hora de probar otra cosa.

En definitiva, no hay un método para enseñar a dormir a un bebé que funcione para todo el mundo. Una técnica que es perfecta para un niño, puede ser completamente inefectiva para el otro. Incluso para otro niño en la misma familia. Por eso, sólo porque tu mejor amiga o tu hermana hayan tenido suerte con el método de "dejar llorar" eso no indica que sea el adecuado para ti. E incluso si funciona con tu primer hijo, puede no ser el caso para el segundo.Ser padres no es fácil.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

http://cozybebe.blogspot.com/2011/12/los-peligros-de-dejar-llorar-al-bebe.html

http://www.holistika.net/noticias/las_consecuencias_de_dejar_llorar_a_los_bebes.asp

http://cnnespanol.cnn.com/2013/04/02/se-debe-permitir-que-los-bebes-lloren-hasta-dormirse/

http://www.babycenter.es/a8300023/métodos-para-enseñar-a-dormir-a-un-bebé-sin-dejarlo-llorar

Imagen

http://www.dogguie.com/tiernos-bebes-durmiendo/

http://necesitodetodos.org/2012/10/bebes-todo-lo-que-ellos-saben/

Video

http://www.youtube.com/watch?v=av3kvGkEgFo

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