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El cáncer de próstata.

 Estimada familia de Barinas, en esta oportunidad les traigo información acerca de un tipo de cáncer muy común que puede afectar a ustedes mismos, a sus padres, hermanos y esposos. Espero que esta información sea útil para prevenir y no tener que curar esta terrible enfermedad.

Se denomina cáncer de próstata al que se desarrolla en uno de los órganos glandulares del sistema reproductor masculino llamado próstata. La próstata es una de las glándulas sexuales masculinas. Es una glándula pequeña (cerca del tamaño de una nuez) y sirve para la producción de líquido seminal, que forma parte del semen o esperma. Está ubicada encima del recto y debajo de la vejiga de la orina. La próstata rodea la uretra -el tubo que lleva la orina desde la vejiga al pene- como una especie de "flotador", en el punto donde la uretra se conecta a la vejiga. Por ello, cuando la próstata crece, hay dificultades al orinar o en las relaciones sexuales. Es el segundo cáncer más común en los hombres, después del cáncer de piel, y la segunda causa principal de muerte por cáncer en los hombres, después del cáncer del pulmón. A diferencia de otros tipo de cáncer, el de próstata se caracteriza por evolucionar de forma muy lenta. El cáncer de próstata es extremadamente frecuente, aun cuando su causa exacta sea desconocida. Cuando se examina al microscopio el tejido prostático obtenido tras una intervención quirúrgica o en una autopsia, se encuentra cáncer en el 50 por ciento de los hombres mayores de 70 años y prácticamente en todos los mayores de 90.

El cáncer se produce cuando algunas células prostáticas mutan y comienzan a multiplicarse descontroladamente. Éstas también podrían propagarse desde la próstata a otras partes del cuerpo, especialmente los huesos y los ganglios linfáticos originando una metástasis.

Sobre la base de las observaciones epidemiológicas se han sugerido cuatro causas principales del cáncer prostático:

Factores genéticos: Aunque existen indicios que involucran a los factores genéticos en la causa del cáncer prostático, es difícil separar estos factores de los factores ambientales. Estudios genéticos han mostrado que existe un gen específico del cromosoma 1 ó gen HPC-1 que aumenta la probabilidad de contraer cáncer de próstata.

Factores hormonales: Varias estudios han sugerido que los factores hormonales pueden tener importancia en el desarrollo del cáncer de próstata. Éstos incluyen:

- La dependencia de las hormonas andrógenas (masculinas) de la mayoría de los cánceres de próstata.

- El hecho de que el cáncer prostático no aparece en los eunucos.

- El hecho de que el cáncer prostático puede ser inducido en ratas mediante la administración crónica de estrógenos y andrógenos (hormonas femeninas y masculinas).

- La frecuente asociación de cáncer prostático con áreas de atrofia prostática esclerótica.

Factores ambientales : Quienes emigran de regiones de baja incidencia a regiones de alta incidencia mantienen una baja incidencia de cáncer prostático durante una generación y luego adoptan una incidencia intermedia. También se han identificado varios factores ambientales que podrían ser promotores del cáncer de próstata. Éstos incluyen:

- La exposición al humo del escape de los automóviles.

- La polución del aire, cadmio, fertilizantes y sustancias químicas en las industrias de la goma, imprenta, pintura y naval.

Factores alimenticios: Los alimentos parecen tener también influencia en la aparición del cáncer protástico:

- Frutas y legumbres. Hay numerosos argumentos en apoyo a efecto de cáncer de protección de las frutas y hortalizas. Un estudio reciente del Fred Hutchinson Cancer Research Center de los EE.UU. mostraron que un alto consumo de verduras causa una disminución apreciable en el riesgo de cáncer de próstata. Así, los hombres que consumían un promedio de cuatro o más porciones de verduras al día tenían un riesgo de cáncer de próstata en un 35% inferior en comparación con aquellos que bebieron menos de dos porciones diarias. Las verduras y las hierbas con el mayor efecto de protección fueron los de la familia de la col (repollo, coliflor, coles de Bruselas, brócoli, etc.). Los hombres que bebían tres o más porciones por semana de estos alimentos se exhibieron una reducción de un 40% en comparación con los que comieron esos alimentos con menor frecuencia de una vez por la semana.

- Tomates y jugo de tomate. Varios estudios han identificado el licopeno (que se encuentra en grandes cantidades en los tomates y el jugo de tomate que tiene un fuerte efecto protector. Un estudio de 22.000 hombres seguidos durante 13 años ha revelado que tienen los más bajos niveles en sangre de licopeno aumento del riesgo de cáncer de próstata en un 60% menor en comparación con aquellos con niveles bajos.

- Vitamina E. Un estudio finlandés realizado en un grupo de 29.000 fumadores que tomaron un suplemento diario de 50 UI de vitamina E mostraron una disminución del 41% de las muertes por cáncer de próstata.

- Vitamina D. La vitamina D parece tener efectos anti-tumor contra el cáncer de próstata. Los datos extraídos de un estudio de un gran número de trabajadores de la salud (más de 47.000 hombres) han demostrado que la vitamina D (y el consumo de frutas), una buena medida para proteger contra el cáncer de próstata.

- Selenio. El selenio es un mineral traza con propiedades antioxidantes en el cuerpo. Los trabajadores de salud datos de la encuesta mostraron que los hombres que comieron la mayor cantidad de selenio tenían un riesgo 51% menor de cáncer de próstata que aquellos que tuvieron la menor ingesta de este mineral. El mismo efecto fue revelado por un estudio experimental en el que se les dio un grupo de 1.312 personas de 200 microgramos de selenio al día durante 4,5 años. Hubo una disminución en el cáncer de próstata en cerca. 50% en comparación con el grupo control que no recibió selenio. Los alimentos ricos en selenio son los granos más enteros y nueces del Brasil (castaña 2 son suficientes para cubrir las necesidades de selenio durante un día entero).

- Atención tanto a comer! No coma demasiado resulta no sólo para proteger contra la obesidad, sino también contra el cáncer de próstata. Al menos eso es de acuerdo a una encuesta de 197 en Canadá: los hombres que comieron más calorías tuvieron un riesgo de cáncer de próstata 2,7 veces más altas que las que consumían menos calorías.

- Reducir el consumo de grasa! Los que consumen demasiada grasa - como animales y vegetales - se enfrentan a un 2-3 veces mayor riesgo de contraer cáncer de la próstata. Las excepciones son el aceite de oliva y grasas omega-3 (como los de linaza y las nueces).

- Reducir el consumo de leche y productos lácteos. Algunos estudios han relacionado el consumo de productos lácteos y un mayor riesgo de cáncer de próstata. Caso parece ser más alto consumo de calcio en los que consumen lácteos.

- Comer soja. Uno de los mayores estudios (12.000 participantes) fueron sorprendidos por el hallazgo de que los hombres que consumían soja al día disfrutaron de una disminución en el riesgo de cáncer de próstata en un 70%!

Agentes infecciosos : Se ha considerado que los agentes infecciosos transmitidos por vía sexual podrían causar cáncer prostático, sin embargo, los estudios epidemiológicos, virológicos e inmunológicos han brindado resultados contradictorios. Los estudios epidemiológicos han sugerido un aumento en el riesgo de cáncer prostático asociado con un mayor número de compañeros sexuales, una historia previa de enfermedad de transmisión sexual, frecuencia del acto sexual, relación con prostitutas y edad temprana de comienzo de la actividad sexual.

En contraste, otros estudios han sugerido que existe un mayor riesgo de cáncer prostático asociado con la represión de la actividad sexual, como un comienzo en edad más tardía, un pico más temprano y una cesación prematura de la actividad sexual. Por otra parte, algunos trabajos han mostrado un mayor riesgo entre los pacientes que nunca estuvieron casados y un riesgo aún mayor entre aquellos que tuvieron niños, pero otros estudios no han mostrado una correlación significativa con el estado marital o con el número de hijos. De forma similar, los estudios de potenciales agentes infecciosos no han brindado resultados concluyentes, como tampoco proporcionan pruebas concretas para una causa infecciosa de cáncer prostático.

Los síntomas de la enfermedad pueden tardar mucho tiempo, incluso años, en manifestarse. Por lo general, pasado un tiempo el cáncer se puede manifestar mediante alteraciones en la función de orinar (incapacidad para hacerlo, efectuarlo de forma muy frecuente, sentir dolor o padecer incontinencia). Junto con estos síntomas, el paciente puede padecer un dolor frecuente en la parte baja de la espalda, tener una vida sexual problemática e incluso expulsar sangre en la orina o en el semen. No obstante, estas alteraciones físicas no siempre implican la existencia de cáncer. En su estadio más inicial, el cáncer de próstata puede no producir signos o síntomas. Según crece el tumor, pueden notarse ciertos signos o síntomas, incluyendo:

- Dificultad con comenzar o terminar de orinar.

- Fuerza reducida del chorro de orina.

- Goteo al final de la micción.

- Micción dolorosa o con ardor.

- Orinar poca cantidad cada vez y frecuentemente, especialmente por la noche.

- Eyaculación dolorosa.

 - Sangre en la orina.

- Incapacidad para orinar.

- Dolor continuo en la parte baja de la espalda, en la pelvis, o en la zona superior de los muslos.

La enfermedad se desarrolla más frecuentemente en individuos mayores de 50 años. Es el segundo tipo de cáncer más común en hombres. Sin embargo, muchos hombres que desarrollan cáncer de próstata nunca tienen síntomas, ni son sometidos a terapia.

La detección se lleva a cabo principalmente por la prueba en sangre del antígeno prostático específico, llamado PSA (acrónimo inglés de prostate-specific antigen) o por exploración física de la glándula prostática (tacto rectal). Los resultados sospechosos típicamente dan lugar a la posterior extracción de una muestra tisular de la próstata (biopsia), que es examinada en microscopio.

El tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, o bien una combinación de todas. La edad y el estado de salud general del afectado, tanto como el alcance de la diseminación, la apariencia de los tejidos examinados al microscopio y la respuesta del cáncer al tratamiento inicial, son vitales en la determinación del resultado terapéutico. Debido a que el cáncer de próstata es una enfermedad que afecta preferentemente a hombres mayores, muchos de ellos morirán por otras causas antes de que el cáncer pueda propagarse o causar síntomas.

La mayoría de los cánceres de próstata crecen muy lentamente y persisten durante mucho tiempo sin causar síntomas importantes. Los estudios de series de autopsias muestran que la mayoría de los hombres mayores que mueren por otras enfermedades, también tienen un cáncer de próstata que nadie había diagnosticado antes. Sólo alrededor de un tercio de los casos que se descubren en necropsia, se han manifestado clínicamente. Se desconoce igualmente si los tumores pueden volverse más malignos con el tiempo. A pesar de la evolución lenta de la enfermedad y de la manifestación tardía de sus síntomas, el cáncer de próstata puede diagnosticarse mediante pruebas médicas. A través de un examen digital (palpamiento en la zona afectada) o un análisis de sangre especial, se puede llegar a detectar la enfermedad antes de que los síntomas se presenten. Tras una revisión física general, el urólogo hará preguntas sobre los síntomas y antecedentes médicos, y procederá a realizar algunos de los siguientes exámenes:

Examen rectal digital (tacto rectal) . En esta prueba, mediante un guante lubrificado, el médico inserta un dedo en el recto (último tramo del intestino grueso) del paciente para detectar la existencia de alguna área irregular dura (hinchazón o protuberancia), que podría ser indicio de cáncer. A pesar de ser incómoda, se trata de una prueba rápida e indolora.

Análisis de sangre o prueba de determinación del antígeno prostático específico. Esta prueba -de gran utilidad en los llamados "cánceres silenciosos"- consiste en la extracción de sangre para detectar la existencia de una sustancia producida por la próstata llamada antígeno prostático específico (PSA).

Examen de orina. Con una muestra de orina, el médico puede determinar si ésta tiene sangre o señales de alguna anomalía, como podría ser una infección, hiperplasia (agrandamiento) de próstata o marcadores de cáncer.

Ecografía transrectal (TRUS). Uso de ondas sonoras para crear una imagen de la próstata en una pantalla de vídeo en la que se podrán detectar pequeños tumores. La colocación de la sonda en el recto puede ser incómoda, pero no dolorosa. La prueba se efectúa en la consulta médica y su duración oscila entre 10 y 20 minutos. 

Es un método seguro pero caro, con una sensibilidad (probabilidad de diagnosticar la enfermedad cuando ésta realmente existe) alta del 97 por ciento y una especificidad (probabilidad de dar resultado negativo cuando no existe la enfermedad) más baja, 82 por ciento. Presenta una tasa elevada de falsos positivos (individuos diagnosticados como enfermos cuando en realidad son sanos) debido a la similitud ecográfica del cáncer y las inflamaciones benignas de la próstata.

Biopsia de próstata. El diagnóstico del cáncer de próstata sólo puede confirmarse tomando una muestra de tejido (biopsia). La biopsia consiste en la inserción de una aguja en la próstata con la intención de extraer parte de su tejido celular y analizarlo. Este análisis permite confirmar o descartar la existencia de la enfermedad. 

Las diferentes etapas del cáncer son:

Etapa I (A). El cáncer de próstata en esta etapa no se siente y no causa ningún síntoma. El cáncer se encuentra solamente en la próstata y se detecta de forma casual.

Etapa II (B). Las células cancerosas se encuentran en la glándula prostática únicamente. El tumor puede detectarse por medio de una biopsia por aguja, o por simple tacto rectal.

Etapa III (C). Las células cancerosas se han diseminado fuera del recubrimiento (cápsula) de la próstata a los tejidos circundantes.

Etapa IV (D). Diseminación (por metástasis) a los ganglios linfáticos (cerca o lejos de la próstata) o a los órganos y tejidos situados lejos de la próstata -los huesos, el hígado o los pulmones.

Recidiva. El cáncer vuelve a aparecer después de haber sido tratado. Puede reaparecer en la próstata o en otra parte del cuerpo.

CLASIFICACION T.N.M.. El cáncer de próstata también se puede clasificar usando 
T (tamaño del tumor), N (grado de diseminación a los ganglios linfáticos) y M (extensión de la diseminación a otras partes del cuerpo).

El tratamiento de la próstata depende básicamente del estado evolutivo de la enfermedad. Datos como el grado, la etapa del cáncer o la edad y el estado de salud del paciente son muy importantes para decidir el tratamiento a seguir. Actualmente hay cuatro formas de proceder para reducir y/o extraer el cáncer de próstata:

Cirugía. Procedimiento que consiste en la extracción de la glándula prostática entera y los tejidos ubicados a su alrededor. Algunas veces se extraen también los gánglios linfáticos del área pélvica (parte inferior del abdomen, localizada entre los huesos de la cadera). Este tipo de intervención, conocida con el nombre de prostatectomía radical, se puede llevar a cabo mediante dos tipos de procedimientos:

- Prostatectomía retropúbica. La extracción se efectúa a través de una incisión en el abdomen.

- Prostatectomía perineal. La intervención se lleva a cabo mediante una incisión en la área comprendida entre el escroto y el ano.

Radioterapia. Este tratamiento se puede combinar con el de la cirugía, ya sea para preparar la zona afectada para la extracción del tejido afectado o para intentar limpiar la zona después de la intervención quirúrgica. En este caso, se puede proceder de dos formas diferentes:

-Tratamiento interno (mediante la inserción cerca del tumor de un pequeño contenedor de material radiactivo). Se trata de un implante que puede ser temporal o permanente, y que al ser extraído no deja ningún tipo de rastro radiactivo dentro del cuerpo.

-Tratamiento externo (aplicación de las radiaciones a través de máquinas externas). Este procedimiento, que tiene una duración de 6 semanas (5 días a la semana), consiste en la orientación de las radiaciones hacia el área pélvica.

Terapia hormonal. La evolución del tumor está vinculada a la acción de la testosterona, una hormona sexual masculina. El tratamiento hormonal tiene como objetivo reducir los niveles de testosterona en el organismo o bien bloquear los efectos de esta hormona sobre la próstata. Observación permanente (efectuar controles frecuentes de la zona afectada). Se trata de la observación y vigilancia del estado del cáncer. Esta opción se recomienda especialmente a los pacientes mayores que sufren otro tipo de enfermedades que pueden deteriorar su salud. Es importante destacar el hecho que el cáncer de próstata es una enfermedad muy lenta, y por tanto el tratamiento también se prolongará. En la mayoría de ocasiones los pacientes de esta enfermedad vivirán con el cáncer, sin que sea éste, necesariamente, la causa de su muerte.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas.

Referencias

http://es.wikipedia.org/wiki/Cáncer_de_próstata

http://www.dmedicina.com/enfermedades/cancer/cancer-prostata

http://www.tecnologiahechapalabra.com/salud/miscelanea/articulo.asp?i=594

http://www.cdc.gov/spanish/especialesCDC/CancerProstata/http://pozemedicale.org/Spain/Cancer/Cancer_de_prostata-imagenes.html

Imagen

http://www.bellomagazine.com/salud/habitos-saludables-recomendados

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