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El arte de la convivencia


Es un inmenso placer compartir con todos aquellos lectores interesados en el Arte de la Convivencia.

Por ello es importante señalar que la psicología y la orientación  se mueven en torno a rasgos, actitudes, tendencias y comportamientos del individuo. Como es sabido para todos lo importante del interactuar entre los seres humanos es a traves de palabras, de una mirada, de un aroma (comida o perfume), de una acción, de un gesto (contraseña), en fin de ese ARTE para invitar a un amigo (a) a compartir algo que sea agradable o no como quiera que sea ese encuentro.

La convivencia se da cuando existe una empatía.  La empatía tiene dos grandes vertientes. La primera es la capacidad del ser humano para ponerse en el lugar del otro, de tener en cuenta sus opiniones, ideas y creencias. Esto es importante, imprescindible. Aquellas personas que no son capaces de ponerse en los zapatos del otro, no pueden entender al otro, no pueden respetar al otro y, por tanto, no pueden convivir con el otro, ni triunfar en la vida. La empatía, además de ensanchar nuestra configuración intelectual estrecha y de superar nuestro marco conceptual egocéntrico, nos permite participar de los sentimientos y emociones de los demás, que es la vertiente afectiva o emocional. Y en esta vertiente encontramos dos componentes esenciales: la irradiación afectiva, la comunicación de nuestros sentimientos a los demás y la sintonía afectiva, es decir, tener en cuenta los sentimientos de los demás. con esa persona que  permite sea escuchada sin importar, religión, raza, lenguaje, discapacidad física e ideología política en fin  sin juicio ni valor que vaya a interferir en ese Arte de Convivencia.

A veces resulta difícil encontrar a esa persona que comprenda lo que tu quieras compartir sin que te juzgue, por eso te invito a que intentes eschuchar aunque no te guste  sino  oír, entendiendo la diferencia de los términos escuchar y oír que son totalmente diferente.

El escuchar es un Arte al igual que la convivencia, que permite atender al tono, la intensidad, el ritmo, las pausas de nuestro interlocutor. De esta forma reconoceremos las preocupaciones, deseos, sentimientos y la significación emocional que tiene el lenguaje. Y el oír es una percepción auditiva que se da por un estímulo acústico con un significado (ruidos, palabras etc.) sonido.

Es pues allí la diferencia de la convivencia como expresión máxima un ejemplo significativo es  el efecto Pigmalión, que posiblemente sea la historia más bonita que la psicología educativa ha transmitido nunca al mundo entero, y funciona en todas las situaciones sociales posibles: familias, empresas, bancos, escuelas, consultas , y en la sociedad en general. ¿Se puede obtener algo de alguien, cuando por dentro estamos seguros de que ahí no hay nada que hacer? Confiar en todos los alumnos de la clase es el rasgo definitorio e inseparable del profesor capaz de construir la convivencia. Un alumno revoltoso, inquieto, molesto, protestón, posiblemente está diciendo que algo está pasando ahí, y el profesor tiene que empezar por definir esa situación educativa, y luego encontrar la solución adecuada dentro del marco del optimismo pedagógico que le permite calcular las dificultades existentes pero también el poder de transformación de la intervención educativa (Rosenthal y Jackson, 1968).

En conclusión te invito a practicar el ARTE DE LA CONVIVENCIA para un mejor vivir. Con amor Nubia.

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