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Las 10 películas venezolanas que no puedes dejar de ver

Querida familia barinesa, en anteriores artículos nos concentramos en el auge del cine venezolano, en el éxito internacional de las películas más recientes de nuestra producción, nos hemos referido a filmes galardonados en los festivales más prestigiosos del mundo, como la película Pelo malo, de Mariana Rondón, que ganó la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián. Otra ganadora resultó ser Azul y no tan rosa, ganadora del Premio Goya 2014, así como La distancia más larga, Premio Especial del Público, en el Festival de Cine de Montreal. No hay duda, en los últimos 10 años el cine venezolano rompió el criticado esquema de la violencia callejera y se atrevió a explorar otras temáticas que van desde dramas intimistas hasta lo paranormal.

Sin embargo, es importante adentrarnos en la visión generalizada que se tiene del cine venezolano de la postdictadura, más o menos de 1959 hasta mediados de la década de 1990, una visión desprestigiada por la recurrencia a tramas de violencia callejera, violencia sexual y caos social, una imagen de país que fue ampliamente rechazada en el ámbito internacional y prácticamente llevó el cine venezolano a la quiebra, ¿pero por qué es importante echarle un vistazo a esta época que le legó más pena que gloria a nuestro cine? Porque en este periodo se filmaron verdaderas joyas del séptimo arte que no se apreciaron como tal y se perdieron en la vorágine de mala fama del cine de la época, por eso en este artículo te invitamos a conocer, grosso modo, en base a análisis de entendidos en la materia -como el director Luis Alberto Lamata- las 10 películas venezolanas que no puedes dejar de ver, algunas pertenecen a ese “oscuro” periodo (1960-1990) de la producción nacional.

Las 10 películas venezolanas que no puedes dejar de ver  

   

 1. Araya, dirigida por Margot Benacerraf (1959). Se están cumpliendo 55 años del estreno de este documental que narra la vida cotidiana de los trabajadores de las salinas de Araya, ubicadas en el estado Sucre. El filme (el único que realizó Benacerraf en su carrera) estuvo nominado a la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1959 y recibió el Premio de la Comisión Técnica Superior del Cine Francés en la mencionada competencia.

2. El pez que fuma, de Román Chalbaud (1977). Ambientada en un bar de prostitutas de La Guaira, la película desnuda las grandezas y miserias del venezolano. La estética y la temática que Chalbaud imprimió en este filme definió el estilo del cine nacional de los años setenta y ochenta. Para Alejandra Szeplaki es un clásico que todo venezolano debería ver. La película ganó como Mejor Largometraje de Ficción en el Festival de Cartagena y una encuesta mundial realizada por el portal de cine www.noticine.com, la ubicó entre las 100 mejores películas latinoamericanas de todos los tiempos.

3. Carmen la que contaba 16 años, de Román Chalbaud (1978). Además de El Pez que fuma, Luis Alberto Lamata alaba la versión muy venezolana que el veterano cineasta hizo de la ópera Carmen, de Georges Bizet. “Es un drama que se disfruta de principio a fin, con el característico ojo de Chalbaud y la excelente actuación de Mayra Alejandra”, señala Lamata.

4. Oriana, de Fina Torres (1985). Viaje intimista hacia el mundo femenino a través de la historia de una mujer, este filme protagonizado por la fallecida Doris Wells y por Claudia Venturini, obtuvo el Premio Cámara de Oro en el Festival de Cannes y galardones en otras competencias como el Festival de Cartagena y el de Chicago. Está considerada una joya del cine en habla hispana.

5. La pequeña revancha, de Olegario Barrera (1985). Ambientada en un pueblo del interior del país, cuenta cómo una pandilla de niños emprende, bajo su óptica infantil, una cruzada de justicia. Para Alejandra Szeplaki, es un clásico imprescindible en la filmografía local. El largometraje, dirigido por el mismo realizador de La abuela virgen, fue premiado en el Festival de Berlín y estuvo nominado al Premio Goya como Mejor Película Extranjera.

6. Macu, la mujer del policía, de Solveig Hoogenstein (1987). La película es una de los clásicos imperdibles para la realizadora Alejandra Szeplaki. Inspirado en el doble asesinato de dos adolescentes cometido en la vida real por un policía celoso a principios de los ochenta, el filme representa la estética y temática de corte social que dominó al cine local durante varios años. Además de sus premios internacionales, es uno de los filmes criollos que más público ha atraído a las salas de cine.

7. Jericó, de Luis Alberto Lamata. (1990). Ambientada en el siglo XVI, el filme narra la historia del encuentro cultural entre los conquistadores españoles y los indígenas venezolanos, desde la óptica de un sacerdote enviado a la selva a convertir a los nativos al catolicismo. Jericó estuvo nominada al Premio Goya en España como Mejor Película Extranjera y ganó el Gran Coral en el Festival de La Habana.

8. Golpes a mi puerta, de Alejandro Saderman (1994). Basada en la obra teatral de Juan Carlos Gené, la película se aleja de la temática de la delincuencia y la violencia urbana que dominó la cinematografía local en los años setenta y ochenta. Protagonizada por Elba Escobar y Verónica Oddó, narra la historia de dos monjas que refugian a un perseguido político de un régimen dictatorial y del compromiso profundamente moral que asume una de las religiosas para protegerlo. La interpretación de Escobar es de las mejores de su carrera y la escena final del filme es una mezcla de hermosura visual con un contundente mensaje a la conciencia del espectador. Nominada al premio Goya como mejor filme extranjero, obtuvo galardones en los festivales de cine de La Habana y Gramado.

 

 

9. Una vida y dos mandados, de Alberto Arvelo (1997). La cinta del director de Cyrano Fernández y Tocar y luchar retrata el viaje a la infancia de un hombre de cincuenta años que regresa a su pueblo natal, enclavado en Los Andes venezolanos, luego de recibir una fotografía que removerá sus recuerdos. El drama de corte intimista ha sido reconocido por su destacada dirección de fotografía y su banda sonora, interpretada por la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho. La cinta recibió varios premios, incluyendo el de Mejor Película en el Festival de Cine Venezolano de 1997 y el de Mejor Guión en el Festival de Cine Latino de Nueva York.

10. Postales de Leningrado, de Mariana Rondón (2007). El filme se pasea por la lucha política de los años sesenta en Venezuela, bajo la mirada infantil de una niña como protagonista. El film fue galardonado en el Festival de Biarritz y el de Sao Paulo, entre otras competencias.

 

Otros análisis y apreciaciones como las de Mariana Rondón, Betty Kaplan y Elia Schneider, consideran que filmes como Secuestro express (2005), Cheila, una cada pa’ maita (2012), Maroa (2008) y El chico que miente (2010), merecen más reconocimiento que el que dentro de Venezuela se les ha dado. No obstante, las películas mencionadas en este artículo forman parte del acervo cultural de la nación, desde luego, cada quien tiene su propia lista, pero este ‘top ten’ comprende parte de lo mejor del cine venezolano de los últimos 50 años. ¡Saludos!

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Fuentes informativas

Sitios Web

http://www.estampas.com/2009/11/29/ent_arti_algunas-peliculas-ve_29A3082851.shtml

http://es.wikipedia.org/wiki/Cine_de_Venezuela

http://cinevenezolano.wordpress.com/

Imágenes

http://rumbacaracas.com/eventos/venezuela-encinta/

http://panorama.com.ve/portal/app/push/noticia96566.php

http://cineclick.com/pelicula/Golpes_a_mi_puerta

http://movie.douban.com/subject/4077569/

http://www.eluniversal.com/2011/01/24/cine_esp_el-pez-que-fuma_24A5036291

http://exwebserv.telesurtv.net/secciones/noticias/20863/postales-de-leningrado-da-a-venezuela-esperanzas-de-un-goya/

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve

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