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Conoce algunas películas inspiradas en el psicoanálisis de Sigmund Freud

La relación psicoanálisis y literatura es ampliamente conocida en el ámbito académico e intelectual, sin embargo, hay un área el arte mucho más asequible al ciudadano común que también tiene fuertes nexos con el psicoanálisis, se trata del cine. El concepto de “psicoanálisis” designa, por una parte, aquel modelo teórico descriptivo y explicativo de los mecanismos, procesos y fenómenos implicados en la vida anímica humana. Este modelo se basó inicialmente en la experiencia de Sigmund Freud, quien fue un médico neurólogo austriaco de origen judío considerado padre de esta disciplina y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX, en el tratamiento clínico de pacientes que presentan histerias, fobias y diversos padecimientos psíquicos y ha tenido un amplio desarrollo teórico posterior con el aporte de muchos teóricos del psicoanálisis.

Por otra parte, psicoanálisis se refiere también a la terapia psicoanalítica misma, es decir, a un conjunto de procedimientos y técnicas terapéuticas que se desarrollan a partir de esta teoría para el tratamiento de patologías mentales. El interés inicial de Freud como investigador se centró en el campo de la neurología, derivando progresivamente sus investigaciones hacia la vertiente psicológica de las afecciones mentales, de la que daría cuenta en su consultorio privado. Muchas de las teorías del Freud dieron paso a las terapias de la psiquiatría moderna, también de la psicología. Pero de igual manera, muchas de sus teorías han sido cuestionadas y rebatidas con base a los nuevos hallazgos provenientes de las ventajas de las tecnologías modernas, de las cuales no pudo servirse Freud. Son famosas sus teorías acerca de los sueños (La interpretación de los sueños) y todos sus estudios del inconsciente (Yo, Ello, Súper Yo), incluyendo sus polémicas teorías del componente erótico-sexual humano y su relación con el desarrollo de la personalidad.

Aceptar que el deseo sexual está presente en toda relación humana es una máxima del psicoanálisis que hoy sigue causando polémica. El aporte de Freud en el campo de la psicología posiblemente sea más importante para el arte que para la ciencia, pues alrededor de su pensamiento han enraizado distintas formas de manifestación artística basadas en el automatismo psíquico, los viajes oníricos, la pulsión sexual y la interpretación de los sueños. Freud fue tentado un par de veces a escribir un guion de película, incluso tuvo una oferta multimillonaria por un estudio de Hollywood, pero siempre creyó que era imposible captar la esencia del psicoanálisis con una cámara de video. 

La ambición por llevar las ideas de Freud a la pantalla grande fue llevada a cabo por nada menos que Jean-Paul Sartre en 1962, con el guion de The Secret Passion, dirigida por John Huston y en la que Montgomery Clift interpretó a Freud, pero las complicaciones no se hicieron esperar por las diferencias creativas entre Huston y Sartre, diferencias que en realidad se debían a la percepción que uno y otro tenían del psicoanálisis. Al final, Sartre culpó a Huston de utilizar la película como una excusa para un análisis propio y quitó su nombre de los créditos. Pero desde entonces, el cine ha deambulado por el psicoanálisis intentando captar para los espectadores la verdadera naturaleza de la mente. A continuación, te invitamos a conocer algunas de las películas más memorables basadas en el psicoanálisis freudiano.

Spellbound (1945), de Alfred Hitchcock

Obra cumbre sobre los sueños y su significado, contó con la ayuda de Dalí para el montaje en que se describen los sueños del amnésico Gregory Peck. Después de la frase de Shakespeare, la leyenda advierte: “Nuestra historia trata del psicoanálisis, el método por medio del cual la ciencia moderna trata los problemas emocionales de la mente”.

La naranja mecánica (1971), de Stanley Kubrick

La obra de culto de Kubrick da para un sinfín de análisis psicológicos, desde el conductismo y la carencia de valores mostrados por Alex DeLarge y su banda, el tratamiento experimental al que es sometido DeLarge, hasta la influencia definitiva de Freud en distintas escenas, como la escultura de forma fálica con la que Alex golpea a la mujer de los gatos.

 

El cisne negro (2006), de Darren Aronofsky

Nina es una bailarina profesional de ballet con una técnica única y sueña con ser la estelar de la siguiente presentación, El Lago de los Cisnes, pero no es capaz de llenar el papel del cisne negro por su pasividad y aparente falta de pasión. La represión de los deseos de Nina se observa constantemente en la trama, en parte por su madre sobreprotectora y por el carácter que le ha forjado, incluso experimenta un sueño sexual con Lily, compañera de la compañía y tiene fuertes discusiones con su madre, que refleja el origen de su lado más conservador.

The Science of Sleep (2006), de Michael Gondry

Película que es, en toda su trama, un viaje a través de la creatividad y los deseos de Stéphan, quien fue engañado por su madre para volver a Francia donde le consiguió un trabajo que él detesta. Inmerso en la desgracia, Stéphan abandona su presente material y lleva a cabo sueños oníricos, descubriendo lo que hay en su subconsciente, que incluyen a Stephanie, vecina de la que está enamorado, pero en quien solamente encuentra el rechazo. La trama se confunde entre la triste realidad y sus sueños, en donde Stéphan puede sentirse pleno aunque sólo sea en la imaginación.

 

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004), de Michael Gondry

La pérdida selectiva de los recuerdos que alberga la memoria siempre ha sido un tema aspiracional de la psicología conductista. Para el psicoanálisis, los sueños revelan deseos profundos que son reprimidos o bien, irrealizables. El drama de Gondry relata las profundas conexiones mentales entre las pulsiones y la realidad, alternando entre presente, pasado y el mundo de los recuerdos que parece tomar forma en la realidad por evitar que Joel concluya el tratamiento que borrará sus más preciados recuerdos.

 Un perro andaluz (1928), de Luis Buñuel

Este cortometraje de apenas 17 minutos se interna en el mundo de los sueños y el surrealismo desde la primera escena: un ojo es diseccionado con una navaja, impidiéndole percibir la realidad, obligándolo a llevar a cabo el automatismo psíquico puro del cual deviene el verdadero pensamiento surreal. La obra de Freud en el trabajo de Buñuel y Dalí ha tenido tal impacto que ha sido reconocida ampliamente como una influencia del nivel de David Lynch, Hitchcock e incluso David Bowie.

 

 

Annie Hall (1977), de Woody Allen

El psicoanálisis es un tema recurrente en la cinematografía de Woody Allen, tanto para crear una justificación en el carácter de sus personajes, como para analizar su propia obra. El comediante Alvy Singer encuentra distintos motivos en su pasado que influencian la forma en que actúa en el tiempo presente en que se desarrolla la trama. El mejor ejemplo está en el icónico inicio de la película, cuando se dirige a la cámara para contar sobre su infancia, su personalidad tímida y los traumas que desarrolló durante esa etapa.

 

Whirlpool (1941), Otto Preminger

Largometraje de terror psicológico y crimen, cuenta la historia de Richard Conte, un famoso psicoanalista que debe ayudar a su esposa, Ann Sutton, cuando ella comienza a creer que ha cometido una serie de crímenes sin darse cuenta al estar bajo los efectos hipnóticos de un asesino. Conte deberá resolver la situación a través del psicoanálisis y salvar a su esposa.

 

Blue Jasmine (2013), Woody Allen

Para buena parte de la crítica esta es la mejor película de Woody Allen y la mejor actuación de Cate Blanchett (Jasmine). El filme explora el drama de la neurosis, la depresión y la ansiedad en un entorno ilusorio que se torna patético, desnudando el lado más elemental y básico de las pasiones humanas en la vida cotidiana. Desde el punto de vista del psicoanálisis freudiano Blue Jasmine es una joya de colección.

Algunas sugerencias: Memento (2000), de Christopher Nolan; El silencio de los corderos (1991), de Jonathan Demme; El proyecto de la bruja de Blair (1999), de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez; Salo o los 120 días de Sodoma (1976), de Pier Paolo Pasolini; Sharme (2011), de Steve McQueen; Los chicos no lloran (1999), de Kimberly Peirce; 12 monos (1996), de Terry Gilliam; Monster (2003), de Patty Jenkins; Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock.

Si te interesa el intrincado camino del psicoanálisis, no te puedes perder estas películas. ¿Ya las viste? Adelante. ¡Saludos!

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Fuentes informativas

Sitios Web

http://revistamedicinacine.usal.es/es/78-vol4/num121/194-el-cine-en-el-divan-teoria-filmica-y-psicoanalisis

https://es.wikipedia.org/wiki/Sigmund_Freud

http://culturacolectiva.com/10-peliculas-inspiradas-en-el-psicoanalisis-de-sigmund-freud/

https://es.wikipedia.org/wiki/Psicoan%C3%A1lisis

Imágenes

http://the.hitchcock.zone/wiki/Hitchcock_Gallery:_image_3133

http://contraperiodismomatrix.com/la-naranja-mecanica-descarada-exhibicion-illuminati-mkultra-2/

http://www.blogseitb.com/estrenosdecine/2011/03/28/bailo-natalie-portman-el-cisne-negro/

http://makeshiftwords.blogspot.com/2011/10/science-of-sleep.html

http://viviendoentrelecturas.blogspot.com/2014/11/eternor-resplandor-de-una-mente.html

http://www.chilango.com/general/nota/2013/07/29/13-curiosidades-acerca-de-un-perro-andaluz

https://queverennetflix.com/2016/04/15/annie-hall/

http://cineguru.com.mx/movie/18217/

http://2o3cosasquesedecine.blogspot.com/2015/09/blue-jasmine.html

http://www.blogdecine.com/tag/freud-pasion-secreta

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