Pasar al contenido principal

La Capilla Sixtina cumple 500 años.

La Capilla Sixtina es la capilla más famosa del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la residencia oficial del Papa. Se encuentra a la derecha de la Basílica de San Pedro y originalmente servía como capilla de la fortaleza vaticana. Es famosa por su arquitectura, evocadora del templo de Salomón del Antiguo Testamento. Fue construida entre 1471 y 1484, por orden del papa Sixto IV, de quien toma su nombre, para restaurar la antigua Capilla Magna. Recién terminadas las obras, un grupo de pintores que incluía a Botticelli, Pietro Perugino, Luca Signorelli y Domenico Ghirlandaio pintaron una serie de paneles al fresco sobre la vida de Moisés (a la izquierda del altar, mirando hacia El Juicio Final) y la de Jesucristo (a la derecha del altar), acompañadas por retratos de los Papas que habían gobernado la Iglesia hasta entonces en la zona superior y por cortinas pintadas con trampantojo. Las pinturas fueron concluidas en 1482, y el 15 de agosto de 1483, Sixto IV consagró la primera misa celebrada en la capilla a la Asunción de María.

Desde la época de Sixto IV, la capilla ha servido como lugar de diversas actividades papales. Hoy es la sede del cónclave, la reunión en la que los cardenales eligen a un nuevo Papa.

Por orden del papa Julio II, Miguel Ángel decoró la bóveda (1.100 m²) entre 1508 y 1512. A Miguel Ángel no le agradó este encargo, y pensó que su trabajo era sólo para satisfacer la necesidad de grandeza del Papa. Sin embargo, hoy la bóveda, y especialmente su obra  “El Juicio Final”, son considerados como los mayores logros de Miguel Ángel en pintura.

 

La Capilla Sixtina, además de ser la sede de los cónclaves papales, es la capilla de la Casa Pontificia. En la época de Sixto IV, a finales del siglo XV, este cuerpo estaba formado por unas 200 personas, incluyendo clérigos, oficiales de la Santa Sede y laicos distinguidos. Había 50 ocasiones a lo largo del año establecidas por el calendario papal en las que la Casa Pontificia debía reunirse. De esas 50 ocasiones, 35 eran misas, de las cuales ocho eran celebradas en basílicas, generalmente en la Basílica de San Pedro, y a ellas asistían numerosos fieles. Estas misas incluían la de Navidad y la de Pascua, en las que el Papa era el celebrante. Las otras 27 misas podían ser celebradas en un espacio más pequeño e íntimo, para lo cual fue usada la Capella Maggiore, antes de ser reconstruida como Capilla Sixtina. Se ha documentado que la Cappella Maggiore existía en 1368, según un comunicado de Andreas de Trebisonda a Sixto IV. Pero en el momento de su demolición para dar paso a la capilla actual, la Cappella Maggiore estaba en estado de ruina, con las paredes inclinadas a punto de derrumbarse.

La capilla actual, fue diseñada por Baccio Pontelli para Sixto IV, de quien toma su nombre, y construida bajo la supervisión del arquitecto Giovanni de Dolci entre 1473 y 1481. Las proporciones de la capilla actual parecen mantener estrechamente las de la original.

La Capilla Sixtina ha mantenido sus funciones hasta el día de hoy, y continúa siendo la sede de los eventos importantes del calendario papal, a menos que el Papa esté de viaje. Hay un coro permanente, la Capilla musical pontificia, schola cantorum o escolanía de la Capilla Sixtina, para el cual han sido compuestas algunas piezas originales, la más famosa es el Miserere de Gregorio Allegri.

Dos importantes encuentros de artistas con el Papa tuvo lugar en la Capilla Sixtina. El 7 de mayo de 1964, Pablo VI convocó allí la Misa con artistas. En su discurso al final, subrayó la íntima vinculación entre arte y religión, y ofreció a los artistas una alianza de amistad. El 21 de noviembre de 2009, en la Capilla Sixtina se reunieron más de 260 artistas con el Papa Benedicto XVI. Su alocución fue una profunda reflexión sobre la belleza poniendo el ejemplo del fresco del Juicio Final de Miguel Ángel.

La Capilla Sixtina, con los frescos de Miguel Ángel, cumple hoy 500 años. El 31 de octubre de 1512, el Papa Julio II dio un imponente banquete en homenaje al embajador de Parma y después se trasladó con los invitados (incluidos 17 cardenales) hasta la Sixtina, la más importante de las tres capillas pontificias del Vaticano y en la que Miguel Ángel había trabajado frenéticamente durante cuatro años. Los visitantes se quedaron con la boca abierta cuando se descubrió la bóveda y quedaron a la vista los 1.100 metros cuadrados de frescos que Miguel Ángel había pintado tumbado sobre un andamio, a casi 20 metros de altura, entre 1508 y 1512. Era la víspera de la festividad de Todos los Santos cuando la capilla Sixtina fue inaugurada. Benedicto XVI festejará los cinco siglos de esa excepcional obra de arte siguiendo los pasos de su antecesor y oficiando el mismo día y a la misma hora en lo que lo hizo Julio II cinco siglos atrás, a partir de las 18.00 horas, una misa vespertina en la Capilla Sixtina.

Pero el 500 cumpleaños de esa sublime expresión artística se está viendo enturbiado por los graves problemas que amenazan a la integridad de la Capilla Sixtina, víctima de propio éxito. Cada año acuden a admirarla nada menos que unos cinco millones de personas, y hay días en que los que pasan por ella hasta 30.000 turistas. El problema es que ese aluvión de personas, que llenan de polvo ese espacio y que alteran peligrosamente la temperatura de la sala, están arruinando la obra de Miguel Ángel. Hasta el punto de que el Vaticano se está planteando muy en serio restringir fuertemente el número de visitantes a la Capilla Sixtina.

"Si no se actúa inmediatamente y se instala un nuevo climatizador, será obligatorio reducir las visitas para poder preservar ese ingente patrimonio artístico", asegura Antonio Paolucci, director de los Museos vaticanos, en una entrevista hoy a La Repubblica. "Si continúa la presencia masiva de visitantes podría provocar daños a causa del polvo, de la presión antrópica, del anhídrido carbónico, de la temperatura excesiva, de los cambios climáticos... Todos ellos son elementos nocivos que cada visitante provoca y que amenazan el microclima de la Capilla Sixtina".

Por lo ahora, La Santa Sede ha encargado a una compañía especializada en sistemas de climatización que realice una instalación especial destinada a proteger la Capilla Sixtina, ya que, además de los frescos de Miguel Ángel, incluye obras de otros grandes maestros del Renacimiento, como Botticelli o Perugino. Porque lo que a estas alturas está claro es que el sistema actual de climatización, puesto en marcha hace 20 años tras la última restauración a la que fue sometida la Capilla Sixtina, ya no es suficiente para preservarla.

El nuevo climatizador debería estar instalado a principios del próximo año. Pero si por cualquier motivo no fuera así, el Vaticano se planteará medidas para reducir drásticamente el número de visitantes a la Capilla Sixtina.

Debemos orar y desear que la Santa Sede logre su objetivo, preservando esas obras maestras para las próximas generaciones.

Compilado por el equipo de Barinas.net.ve
El Hogar Virtual de la Familia de Barinas

Referencias

Texto

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/30/cultura/1351606145.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Capilla_Sixtina

Imagen

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/30/cultura/1351606145.html

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:God2-Sistine_Chapel.png

Añadir nuevo comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.