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LA CIUDAD DE BARINAS: Estudio geohistórico de su fundación y mudanza

Barinas, la Ciudad Viajera, paridora de pueblos y generadora de riquezas, tales son los sinónimos que emplea el historiador Virgilio Tosta para expresar los procesos de asentamiento y expansión de una ciudad  que por su largo peregrinar  por  los llanos contribuyó a expandir el poblamiento de una extensa zona del territorio hoy venezolano. Su estudio geohistórico  ha sido poco abordado por la historiografía regional y la mayoría de la investigaciones son un hilo conductor de los trabajos del Doctor Virgilio Tosta, cuya labor como investigador es de destacada importancia dentro de la sociedad barinesa, recurriendo más a la crónica que al análisis. Sin embargo, sus numerosas obras se han convertido en fuente fundamental para  nuestro tema de estudio, a través del cual pretendemos plantear  -en lo posible- algunas respuestas a ese proceso expansivo de la ciudad de Altamira de Cáceres, mejor conocida como Barinas, la de "... tierras llaneras, caminos de palma y sol...”.

En este sentido, dividiremos este trabajo en tres partes: en la primera parte se estudiará la fundación de Altamira de Cáceres y su permanencia en su primer asentamiento. Y, en la segunda y tercera  parte analizaremos las razones de la primera y segunda mudanza y sus repercusiones en el poblamiento hispánico de los llanos.

 

I.-Altamira de Cáceres, una ciudad muy efímera

 

“Descubren campos anchos y hermosos,

Con daño de las gentes más vecinas;

Atravesaron ríos caudalosos,

Guanaguanarí, Tapia y a Barinas;

Los indios Jiraharas, belicosos,

Salieron a las gentes peregrinas

En campo llano y en zabanas rasas,

En guarda y en defensa de sus casas”.

 

Juan de Castellanos. Elegías de Varones Ilustres de Indias.

 

La ciudad de Barinas, fue fundada bajo el nombre de Altamira de Cáceres el 30 de Junio de 1577 por el Capitán Juan Andrés Varela, vecino y encomendero de la ciudad de Mérida, bajo disposición del Capitán General y Gobernador de la Provincia del Espiritu Santo de  La Grita, Francisco de Cáceres. En una zona ubicada a orillas del río Santo Domingo, entre los 320 y 500 metros de altitud; con una topografía muy accidentada y con una temperatura media anual menor a los 22 ºC[1] . Correspondía este sitio al llamado valle de San Bernarbé de los Alcaydones o valle del río Santo Domingo, la cual poseía solo dos vías de acceso, una  que permitía las comunicaciones con la ciudad de Mérida y Trujillo y la otra, que miraba hacia los llanos[2]. Dicha ciudad, tenía como jurisdicción y límites “... la Cordillera de los Carboneros, Yndios de Pedro Maldonado, y todas aguas vertientes a las calderas de Çaratan, y por la Cordillera de Niquitao y Boconó, cortando la cordillera de los llanos de Beneçuela y ciudad del Tocuyo y Barequisimeto, y corriendo la cordillera hasta dar en la ciudad de San Pedro de Nirva, (...); y por las partes de arriba haçia poniente, cortando por encima de la angostura de los indios de Juan Lorenço, y por la cordillera que ua corriendo frontera del valle de Santo Domingo, y por ençima de los Páramos del Pagüey, y por el Páramo del Scaüey, y por encima de los indios de Pedro Esteban, y por la cordillera del balle de Bunbún, que corre entre el Quinó y el balle de La Paz, que se entienda por uajo  de la encomienda de Francisco de Mendoça, y por aquel derecho cortando por el balle de Aricagua por bajo de los yndios de Muchachí, cortando derecho a los yndios de Francisco Villalpando y Barbudos, y al balle de Altamira, yendo por la cordillera adelante hasta el río que sale de la uilla de San Cristóual, cortando derecho a los llanos desta dicha gouernaçión, çien leguas”[3].

Pero, como puede observarse en un mapa presentado por Marco Aurelio Vila[4], cuatro décadas antes de que Varela efectuara esta fundación,  el piedemonte andino ya había sido explorado por algunos representantes de los Welser, entre ellos, Jorge Spira, quien atravesó las llanuras de Barinas y Apure en 1535 y Alonso Pérez de Tolosa en 1547. Además, ya se habían efectuado para 1558 diferentes repartimientos de indios de la nación Barinas a personas vecinas de la ciudad de Mérida como fue a los señores Pedro Maldonado, Juan Lorenzo, Francisco de Mendoza y Francisco de Villalpando[5]

 

 

Mapa de las Primeras Exploraciones del Territorio Barinés (Ver cita Nº 4)

 

Mapa de las Primeras Exploraciones del Territorio Barinés

Mapa de las Primeras Exploraciones del Territorio Barinés

Estaban estos territorios habitados por importantes pueblos  aborígenes  como los Apures, Aitures, Amaibas, Achaguas, Baraures, Barrancas, Canaguaes, Capas, Cúcuaros, Curaguas, Caquetíos, Curayes, Dásaros, Duriguas, Guahibos, Güeros, Orúes, Ticoporos, Michayes, Suripaes, Torunos, Tobores, Tucuriguas, PuyuresVariná. Los cuales   poseían una economía productora de alimentos basada en la agricultura y un importante desarrollo en el área arquitectónica,  como lo refleja los trabajos realizados por la antropóloga Alberta Zucchi  quien “... ha encontrado evidencias concretas sobre la utilización del maíz desde 230 antes de Cristo, aunque, según sus últimos trabajos esta fecha podría extenderse hasta 920 a.C.”[6] , así como la presencia de “... montículos de habitación asociados con otras estructuras denominadas ‘calzadas o terraplenes’, cuyas ramificaciones se extienden sobre grandes áreas de las sabanas de Barinas e igualmente del vecino Estado de Portuguesa”[7]. Esta presencia aborigen  demuestra que el español se va a encontrar con un paisaje ya humanizado, lo cual será de vital importancia para el asentamiento de esta ciudad y para la subsistencia de los mismos, ya que como afirma Marco Aurelio Vila, éstos  suministraban “... la mano de obra requerida por las actividades económicas, fueran éstas agrícolas, pecuarias, pesqueras, mineras (...) o artesanales”[8], indispensables para el desarrollo de una ciudad.

La  fundación de esta ciudad surge como consecuencia  del establecimiento de la ciudad de Pamplona en el Nuevo Reino de Granada en 1549, con lo cual se dio comienzo a la exploración y conquista de los territorios ubicados a largo de la cordillera andina -hoy venezolana-, lo que conllevó a  la fundación de la ciudad Mérida en 1558 y la del Espiritu Santo de La Grita  en 1576.  Es así como nace Altamira de Cáceres, cuya población se hacía y se hizo “...con aditamento de que si adelante y después hallare mejor sitio y lugar para pasar el dicho pueblo  a mejor comodidad, de lo hazer y redificar  y afixar para su perpetuidad...”[9] .  Dicha disposición es necesario resaltarla, ya que como se verá más adelante, la ciudad de Altamira permanecerá poco tiempo en su asiento original, trasladándose luego a la Mesa de Moromoy, y posteriormente al sitio de San Antonio de los Cerritos, donde se encuentra actualmente.

De acuerdo con el acta de fundación de la ciudad, el ordenamiento urbano correspondió al trazado habitual establecidos por las Ordenanzas de 1573 en la que el Capitán Juan Andrés Varela “...señaló por plaça y sitio y lugar, donde de presente están, y nombró y señaló un solar para que se celebren los diuinos oficios y sea yglesia mayor de esta ciudad, como parecerá por una traça que para el efecto está hecha, y para los demás solares que an de dar a los vezinos desta dicha ciudad que quepo [sic] y señalado  a cada uno en su lugar aquello tomará de merced quel dicho señor capitán a cada uno les hazía y hizo guardando la orden y forma que por la dicha traça se a guiado, y se guarde y cumpla sin quitar ni poner ninguna cosa de los por su merced fecho”[10] .  De igual forma se procedió a nombrar las autoridades, quedando el Cabildo conformado de la siguiente manera: García de Carvajal y Pedro Esteban, Alcaldes Ordinarios. Juan Lorenzo, Antonio de Monsalve, Alonso de Velasco, Pedro Rodríguez Viso, Francisco de Villalpando y Juan Sánchez Tueno; Regidores.  Amador González, Procurador General. Antonio de Gaviria, Alguacil. Y Hernán Barboza, Mayordomo. Como funcionarios de la Real Hacienda fueron nombrados como Tesorero don Hernando Cerrada, Contador a García Carvajal, y  “Factor y Behedor” a Andrés Varela (hijo). Y como Escribano Público y de Cabildo  fue designado el señor Alonso de Aranda.

Barinas fue en sus inicios una población de pocos habitantes, tal situación era producto del escaso desarrollo económico experimentado en aquellas tierras agrestes donde sus pobladores, como señala Virgilio Tosta,  llevaban una vida difícil, “preñadas de peligros. Erizadas de riesgos. Deben permanecer siempre alerta. No están lejos los terribles Aricaguas, ni los indios que habitan los llanos, entre ellos los feroces Jirajaras. Este puñado de hombres, aprovechando la mano indígena, realiza esfuerzos para mejorar la economía. Además del maíz, inician el cultivo de algodón para fabricar hilo, telas y mantas. De los ríos vecinos -Santo Domingo y Pagüey- extraen peces que consumen y ponen al sol”[11]. Tan precarias eran las condiciones de la ciudad  que el mismo fundador, el Capitán Juan Andrés Varela  -al transcurrir algunos meses-, decide abandonarla y dejar de ostentar el cargo de Capitán General y Teniente de Gobernador de la Provincia del Espiritu  y Alcalde Mayor de la ciudad de Altamira de Cáceres[12]. De igual modo  algunos de los “primeros” pobladores empiezan a abandonar sus encomiendas como es el caso de don Francisco de Villalpando, quien el 30 de Octubre de 1577 renuncia de manera formal  a los derechos que se le habían concedido sobre 17 casas de indios. De esta manera, no es de extrañarse que  “antes de cumplirse la primera década de su fundación los vecinos de Barinas mostraron deseos de trasladarse a otro sitio”[13]  más apto para el desarrollo de las actividades agrícolas y pecuarias.   

Fue  gracias al cultivo del tabaco y a la introducción de ganado vacuno (1579) que Barinas logró subsistir -por más de cuatro décadas- en su primer asentamiento. El cultivo del tabaco, planta originaria de América, fue estimulado, como señala Rafael Cartay “...por los altos precios de contrabando, por el alto rendimiento obtenido, por la creciente demanda y por el conocimiento que los indígena tenían del cultivo...”[14] , cuyos precios no eran del todo malos, ya que  aumentaron progresivamente de 25 reales en 1606  a 62,5 reales en 1613. De  esta forma  se inicia la producción tabacalera en Barinas, que por su alta calidad llegó a competir  en España con “...los tabacos procedentes de Río Negro, Cumaná, Nueva  España y Cuba”[15] . Fue tan exitosa  su producción que ya para 1621 y 1625 ésta oscilaba  entre las 3.000 arrobas. El comercio de este producto se realizó al principio a través de las rutas que atravesaban  el áspero y accidentado camino del páramo  hasta llegar  al puerto de San Antonio de Gibraltar, donde se pagaban los impuestos y  derechos de Almojarifazgo. Luego, aunado a lo antes descrito, se  cambia la ruta  comercial, pasándose ahora  a los puertos de Moporo y Tomoporo, ubicados al este del Lago de Maracaibo, en términos de la Provincia de Venezuela,  por lo que se ascendía “... por Calderas y Niquitao en tierras de Trujillo, hasta alcanzar el Lago, sin atravesar la sierra de Santo Domingo y recorriendo sólo un cuarto de legua de páramo”[16] . Situación esta que violaba  las disposiciones establecidas por el Nuevo Reyno de Granada, ya que Barinas pertenecía al Corregimiento de Mérida creado en 1607[17].

Es así como “el tabaco realizó una especie de milagro, al convertir a una pequeña aldea, que eso era Barinas primitiva, a pesar de su título de ciudad, en un nombre universalmente famoso”[18]. Pero, si bien el tabaco fue de vital importancia para la vida de Barinas, éste no había contribuido -aún- al aumento de su población que para 1621 contaba apenas  con 16 vecinos y 250 indígenas,[19] repartidos entre 8 encomenderos. Sin embargo, su cultivo junto con la ganadería, contribuyó  a la expansión  de la población hacia los llanos, mediante la formación de Hatos que irían a contribuir progresivamente en la conquista y poblamiento de éstos territorios. A este elemento se le suma la presencia de la religión, con la cual se inicia la pacificación de los indígenas, especialmente por los curas dominicos, quienes  a través de su obra misionera establecieron diversos pueblos de doctrinas que servirán de antecedentes de numerosos pueblos coloniales.

 

II.-De Altamira de Cáceres a la Mesa de Moromoy

 

“Este año fui a la vissita de la ciudad de uarinas y la hallé casi despoblada de gentes, auiéndolo estando siempre por las incomodidades con que uiuían los vezinos en ella, por cuia caussa en más de treinta años no se auía acauado de sacar de simientos la yglesia mayor, ni edicádose más de tres casas de texas. Y assí, con aquerdo de todos los moradores, mudé la dicha ciudad a un sitio muy cómodo y capaz... ”

Carta del Capitán Juan Pacheco Maldonado al Rey de España (1628)

 

Como mencionamos en las páginas precedentes, los moradores de Altamira de Cáceres no hicieron de ésta su residencia definitiva, sino que comenzaron  a trasladarse hacia los llanos, pues este  primer asentamiento se destacó más por su ubicación geoestratégica, que como medio destinado al desarrollo de las actividades agropecuarias. Por  ello en 1628 bajo disposición del Capitán Juan Pacheco Maldonado, Gobernador de la Provincia de La Grita y Mérida, se realiza el traslado de la ciudad de Altamira de Caceres, llamada ahora Nueva Trujillo de Barinas, a la Mesa de Moromoy, hoy Barinitas, presentada como  “...una superficie de unas 1.200 Ha, en forma de abanico, con el semicírculo orientado hacia el sureste. Tiene 8 Km de largo, y su altitud varía desde 600 metros en la Cochinilla –parte alta de la ciudad de Barinitas- hasta 400 metros en el caserío de Santa Clara, en el extremo sureste del depósito, resultando así una pendiente longitudinal de 2,5 por 100. entre esos lugares su anchura aumenta desde 0.5 Km hasta 3 Km. Está delimitada por sus lados noreste y sureste por declives muy pronunciados que dan hacia el río Santo Domingo y la quebrada Parángula; en el primer caso, el talud alcanza 200 metros de desnivel...”[20] .

 De acuerdo a un plano de 1758, el ordenamiento urbano de la ciudad de Barinas correspondía aproximadamente a una cuadricula, cuyas manzanas eran completamente cuadradas y presentaba las calles paralelas horizontales, cruzando 90º .

 

 Plano de la Ciudad de Barinas (Mesa de Moromoy) en 1758[21].

 

Plano de la Ciudad de Barinas (Mesa de Moromoy) en 1758

Plano de la Ciudad de Barinas (Mesa de Moromoy) en 1758

 

Pero, ¿qué fue lo que motivó este primer traslado de la ciudad de Barinas? Diversas son las respuestas que se pueden inferir con respecto a esta primera mudanza. En términos generales, la Mesa de Moromoy  “...era sin duda un sitio más adecuado  que la estrecha terraza de Altamira, para el ensanche y desarrollo de la urbe. Situada casi en el llano, quedó más cerca de las amplias regiones bañadas por las aguas del Santo Domingo, el Boconó, el Masparro, el Pagüey, Canaguá, Ticoporo, La Yuca y otros ríos, riachuelos y quebradas”[22], lo que facilitaba un mayor desarrollo de la actividad agrícola y ganadera. Además, años antes de esta mudanza, ya algunos vecinos habían comenzado a trasladarse a estos territorios, donde establecieron sus primeros hatos y haciendas.  De especial importancia es el establecimiento en 1619 de un pueblo de doctrina  de Nuestra Señora de la Concepción del Curay, fundado por Francisco de Sooblado a orillas del río Santo Domingo. El poblamiento de ésta zona fue aumentando debido a que el cultivo del tabaco se había intensificado progresivamente gracias a su alta rentabilidad, lo que obligaba a sus productores a ubicarse en  una zona más fértil y amplia para  aumentar su producción.  Semejantes actividades fueron las que más contribuyeron  al primer traslado de Barinas. Como contribuyó también la fundación de la ciudad de  Nuestra Señora de Pedraza en 1591[23], ciudad que se comunicaba con Barinas  a través de un camino real, atravesando tierras que habían sido donadas a vecinos de Barinas, como los capitanes Alonso de Velasco[24] y Juan Rodríguez de Olivencia[25]

Como podemos observar, ésta primera mudanza obedece a razones económicas, por ello, como afirma Zaraima Güédez  “...los hacendados fueron los principales promotores ante la necesidad de buscar tierras fértiles para la producción”[26] .

A pesar de que Barinas en su nuevo asiento logró tener una gran prosperidad económica, sólo permaneció allí 40 años, pues, la misma política expansiva proporcionada por la ubicación de la Mesa de Moromoy, sirvió de puerta para la conquista de los llanos, que con el establecimientos de nuevos hatos y pueblos de doctrinas, va culminar  el viaje de esta ciudad en la mitad del siglo XVIII.

 

III.-De Moromoy a San Antonio de los Cerritos, fin de un largo peregrinaje

                       

La mudanza definitiva de la ciudad de Barinas, para la viceparroquia de San Antonio de los Cerritos, su asiento actual, fue acordada por el Virrey de Nueva Granada don José de Solís, el 11 de Julio de 1759, con aprobación de la Corona de España en virtud de Real Cédula expedida en Buen Retiro, el 4 de Diciembre de 1762.

Al igual que la primera mudanza, ésta obedeció también a razones económicas, pues, la pacificación de los indígenas llevada a cabo por los curas dominicos, jesuitas y capuchinos, ejercieron una gran influencia en la penetración en el territorio, que acompañado del desarrollo de una ganadería extensiva, se convirtieron en los dos patrones fundamentales de la conquista del hoy estado Barinas. Fue así como la ciudad de Barinas, ubicada en la Mesa de Moromoy,  “...comienza  a ser  abandonada por sus moradores. Sus vecinos se alejaban de la mesa de Moromoy, para radicarse en otros parajes, por ejemplo en el valle de Obispos y en el lugar a donde más tarde trasladan con carácter definitivo la población (...). Querían aquellos vecinos encontrarse más cerca de sus hatos y haciendas, y fuera del régimen de contribuciones y trabas establecidas por la corona de España”[27], pues,  “con el tiempo, la inmensa región de los llanos que por una parte lindaba con Guanare; por otra, abrazaba a Pedraza hasta las faldas de la Sierra Nevada y que se extendía hasta los ríos Apure y Sarare; toda esa inmensa superficie se fue cubriendo de hatos y haciendas para cuyos dueños llegó el momento en que la ciudad de Barinas quedó muy apartada como inaccesible en su ubicación al pie de la montaña. En consecuencia, era mucho mejor para los barineses radicarse en Obispos o en otros lugares más próximos a sus intereses materiales”[28].


Mapa de la Provincia de Barinas con agregación de la Ciudad de Guanare y Distrito, entre los ríos Boconó y Morador. Después de 1786[29]. En él se pueden observar los numerosos pueblos establecidos después de 1786.

 

Mapa de la Provincia de Barinas con agregación de la Ciudad de Guanare y Distrito, entre los ríos Boconó y Morador.

Mapa de la Provincia de Barinas con agregación de la Ciudad de Guanare y Distrito, entre los ríos Boconó y Morador.


Tal era la situación de abandono del segundo asentamiento, que como lo describe Virgilio Tosta “más de 1500 personas la habían abandonado y se encontraban dispersas ‘por los montes, campos y valles, haciendo vida abominable, sin reconocer ley ni domicilio alguno’. Los cabildos barineses informan a Su Majestad que una gran parte de esos antiguos moradores se habían trasladado al valle de Obispos, lugar que según aquellas autoridades ‘era infructífero  y desapacible para la salud’ , afirmación que no correspondía a la verdad”[30]

Otro factor de vital importancia, que influyó tanto en la primera como en la segunda mudanza de la ciudad de Barinas fue su privilegio político, afirma Virgilio Tosta  “si hubiesen abandonado el asiento original sin hacer el traslado oficial de la ciudad, habrían perdido el cabildo y por ende, la posición importante por ellos alcanzadas, y en virtud de la cual, se convirtieron en un grupo social poderoso y dirigente”[31]

La localización de este nuevo asentamiento en las cercanías del río Santo Domingo, Masparro y Apure, permiten inferir la importancia de la red hidrográfica  en la organización del poblamiento del hoy estado Barinas. El río Santo Domingo y el Apure se convirtieron en el eje de circulación de lo que luego se llamaría la Provincia de Barinas. Al unirse con el Orinoco, facilitaría las comunicaciones y las relaciones comerciales con Guayana y la metrópoli. A las márgenes del Santo Domingo funcionó Torunos como puerto, y Nutrias, en las adyacencias del Apure, como importante zona comercial.

 Es así como la ciudad de Barinas termina de su largo peregrinaje.!!!!

 

Bibliografía Complementaria para profundizar en el tema:

 

  • Acosta, César. La Barinas de Anteayer, de Ayer y de Hoy. Barinas, Venezuela: imprenta del Estado. 1958. Serie Histórica. Volumen 3. 
  • García Muller, Luis. La Formación Colonial Barinesa: estructura económico-social. Barinas, Venezuela: Unellez. 1996. Colección Ciencias Sociales.
  • Jiménez Garrido, Simón A. Apuntes Históricos Sobre Barinas. Mérida, Venezuela: Centro de Estudios Históricos del Estado Barinas. 1983.
  • Montilla, José del Real. Así es Barinas. Caracas, Venezuela. 1973. Colección Década Centenaria de la Ciudad de Barinas.
  • Ruiz Tirado, Mercedes. La Hacienda Tabacalera Barinesa: aproximación al problema de su rentabilidad. Siglo XVII. Mérida, Venezuela. Trabajo Presentado para Asceder a la Categoría de Profesor Agregado.(Mimeografiado). 1985.
  • Tosta, Virgilio. La Ciudad Viajera. Caracas, Venezuela: Editorial Sucre. 1968.
  • _____________. Familias, Cabildos y Vecinos de la Antigua Barinas. Caracas, Venezuela: Academia Nacional de la Historia. 1980. Colección El Libro Menor. Volumen 10.
  • _____________.La Fundación de Barinas y Vida Heroica del Capitán Juan Andrés Varela. Caracas, Venezuela: Editorial Sucre. 1961.
  • Salas M, Marco Vinicio. Los Recios Pueblos de Barinas. Mérida, Venezuela: Ediciones Merenap. 1998.

 

NOTAS:


[1] Afirmamos que era menor debido al calentamiento global que ha experimentado nuestro planeta en los últimos siglos, además de  que la misma es una estipulación actual.

[2] Este planteamiento es apoyado por el Dr. Virgilio Tosta en su trabajo Historia de Barinas, 1577-1800. Tomo I. Caracas, Venezuela: Academia Nacional de la Historia. 1986. Fuentes para la Historia Colonia de Venezuela. Pág. 57; y por  Guédez Yépez, Zoraima. La Provincia de Barinas en el Archivo General de la Nación (Índice Cronológico de Documentos: 1577-1821). Mérida, Venezuela. 1990. Memoria de Grado (Mimeografiado). Pág. 18.

[3] Acta de Fundación de la ciudad de Altamira de Cáceres. En: Tosta Virgilio.  Economía y Poblamiento en Barinas (1577-1810). Caracas, Venezuela: Editorial Sucre. 1982. pág. 179

[4]Aspectos Geográficos del Estado Barinas. Caracas, Venezuela: Corporación Venezolana de Fomento. 1963. pág. 11

[5] García Castro, Álvaro. “Altamira”. En: Diccionario de Historia de Venezuela. Tomo 1 (a-c). 2da Edición. Caracas, Venezuela: Fundación Polar. 1997. pp. 123-124.

[6] Sanoja, Mario y Vargas, Iraida. Antiguas Formaciones y Modos de Producción Venezolanos.  3ra Edición. Caracas,  Venezuela: Monte Ávila Editores S. A., 1993. Colección  Estudios. Serie: Antropología., pág. 77.

[7] Idem.  Para un mayor estudio sobre la población aborigen  en el actual Estado de Barinas Véase:  Alvarado, Lisandro. “Datos Etnográficos de Venezuela”. En: Obras Completas. Tomo II. Caracas, Venezuela: Fundación La Casa de Bello. 1989. pp. 53-489; El Nacional. “Cerámica Prehispánica”, “Petroglifos”, “El Cedral y El Gaván: Montículos y Calzadas”. En: Grandes Maravillas de Venezuela: una visión de nuestro patrimonio. Caracas, Venezuela: El Nacional, Instituto de Patrimonio Cultural. 2004. pp. 60-66, 73-77, 78-81;Montiel  Acosta, Nelson. Materiales para la Comprensión de la Historia Económica de Barinas. Barinas, Venezuela: Fundación Cultural Barinas. 1987. Colección Bum-Bum.; Vargas Arenas, Iraida. Arqueología, Ciencia y Sociedad. Caracas, Venezuela: Abre Brecha C.A., 1991. pp. 161-169;

[8] Pérez Vila, Marco Aurelio. Antecedentes Coloniales de los Centros Poblados de Venezuela. Caracas, Venezuela: Universidad Central de Venezuela. 1978. pág. 12.

[9] Tosta, Virgilio.  Economía y Poblamiento...., pág. 178.

[10] Ibidem., pág. 179

[11] Tosta Virgilio. Historia de Barinas, 1577-1800. Tomo I. Caracas, Venezuela: Academia Nacional de la Historia. 1986. Fuentes para la Historia Colonia de Venezuela. pág. 49.

[12] Juan Andrés Varela confiere el 12 de Octubre de 1577  a Martín Hernández el cargo de Lugar Teniente  de Alcalde Mayor, con amplias facultades para actuar en su  ausencia.

[13] Tosta, Virgilio.  Economía y Poblamiento.... ,pág. 19.

[14] Cartay, Rafael. Memoria de los Orígenes, Economía y Sociedad en Barinas 1786-1937.  Caracas, Venezuela: Academia Nacional de Ciencias Económicas. 1990. pág. 44.

[15] Ibidem., pág. 46

[16] Idem.

[17] Este Corregimiento fue denominado de Mérida y La Grita, con jurisdicción sobre Mérida, La Grita, San Cristóbal, Gibraltar, Barinas y  Pedraza; siendo Mérida el centro administrativo que dictaba las directrices de la política regional.  En 1622  es elevado a la categoría de Provincia, designándose como primer gobernador al Capitán Juan Pacheco Maldonado. Tomado de : Ruiz Tirado, Mercedes. Tabaco y Sociedad en Barinas Siglo XVII. Mérida, Venezuela: Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes. 2000. pág. 52. Colección Ciencias Sociales, Serie Historia.

[18] Tosta, Virgilio. Historia de Barinas...,pág. 59.

[19] Un año antes, había comenzado la penetración  en este territorio de mano de obra negra, motivado por el descenso  que estaba experimentando la población indígena, la cual había pasado de 1.000  en 1593 a 250 en 1620.

[20] Ruiz Tirado, Mercedes. Tabaco y Sociedad..., pág. 33

[21] Tosta, Virgilio. “De la Mesa de Moromoy a los Cerritos”. En:  Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, Venezuela. Nº 199. Abril-Junio, 1967. pp.195-196.

[22] Tosta, Virgilio. “Barinas en sus 400 años”. En:  Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, Venezuela. Nº 239. Julio-Septiembre, 1977. pág. 491.

[23] Por Antonio Monsalve, Teniente de Gobernador de Altamira de Cáceres.

[24] Poseía dos estancias, una de ganado mayor y la otra de ganado menor, situadas a ambas riberas del río Canaguá. Más tarde en 1628, Pacheco de Maldonado le otorgó otra estancia de ganado mayor, en tierras de Jajites, Mombas  y Michai, dividida por la quebrada de nombre Ticoso. Tomado de: Tosta Virgilio. Historia de Barinas...,pág. 103.

[25] Era dueño de dos estancias de ganado mayor, las cuales iban desde el sitio de la Cuestesita la Pedregosa, hasta la quebrada de Caramuca. Además, poseía un hato de ganado vacuno en tierras ubicadas  entre los ríos La Yuca y Santo Domingo, muy  cerca del tercer y definitivo asentamiento de la ciudad de Barinas. Tomado de: Tosta Virgilio. Historia de Barinas...,pág. 104.

[26] Guédez Yépez, Zoraima. La Provincia de Barinas en el Archivo General de la Nación (Índice Cronológico de Documentos: 1577-1821). Mérida, Venezuela. 1990. Memoria de Grado (Mimeografiado). Pág. 22.

[27] Tosta, Virgilio. “De la Mesa de Moromoy a los.... pág. 180.

[28] Ibidem., pág. 186.

[29] González Oropeza, Hernán. Atlas de la Cartografía Histórica de Venezuela. Caracas, Venezuela: Editorial Papi. 1983.  Lámina LXXII.

[30] Ibidem., pág. 184.

[31] Tosta, Virgilio.  Economía y Poblamiento.... ,pág. 20.

 

 

 

Samuel Leonardo Hurtado Camargo

Departamento de Patrimonio del IAMCYPA






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Escrito por patrimonioiamcypa el 2010-06-30 15:27:14

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Por Mbarxina (18-01-2012 10:02) | + / -

Buen trabajo. Mbarxina. Madrid. España

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