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INSEGURIDAD PERSONAL: CORRESPONSABILIDAD SOCIAL





Mucho se ha hablado de la inseguridad personal como un problema o enfermedad que padece la sociedad contemporánea, atribuyéndoseles un sinfín de factores que podrían intervenir para que algunos individuos de un entorno comunitario procedan a actuar en contraposición de la norma ético-moral establecida en las leyes y los principios etno-culturales de los conglomerados.

Se ha dicho hasta la saciedad que la pobreza es la causa principal, el hambre, la drogadicción, la necesidad de satisfacer deseos personales de bienestar e incluso, muchos aseguran que la inseguridad pudiera tener su origen en la confrontación de clases sociales. Lo más cierto es que a diario se informa a través de los medios de comunicación sobre hechos que atentan contra los bienes y el bienestar de las personas: hurtos, robos, agresiones, atentados, secuestros y hasta muertes. Por su parte, las instituciones de inteligencia, la policía, la iglesia, entre otros se incorporan con toda su fuerza en una lucha sin cuartel para mejorar la condición de vida en barriadas, urbanismos y demás áreas citadinas del conglomerado; haciendo uso de equipos, recursos, técnicas y métodos cada día más avanzados tecnológicamente; no obstante, a diario se refleja en los noticieros escritos, radiales y televisados los enfrentamientos entre policías y maleantes; se relatan sucesos donde perecen personas o, por lo menos, son agredidas por el hampa para despojarles de sus pertenencias; se describen situaciones donde familias enteras son afectadas por la acción deshumanizada de un reducido grupo de desadaptados sociales. Se asegura, según estadísticas empíricas de los relatores comunitarios, que por cada hampón que muere en enfrentamientos con la policía, surgen cinco nuevos, quizá más agresivos y violentos que el anterior. Estas personas que deciden ponerse al margen de la ley constituyen una minoría que somete por la fuerza al grueso de la población de un sector o comunidad. Aunque son muchas las explicaciones que se dan al origen de la indeseada acción y bastantes las maniobres institucionales para combatir el accionar de los antisociales, la inseguridad social sigue siendo una enfermedad colectiva para la cual no se ha encontrado un elíxir, vacuna o tratamiento que acabe con sus efectos físicos y secuelas psicológicas. Responsabilidades Sociales: (a) De la Familia: La familia es considerada la primera escuela del individuo; allí se dan los primeros pasos; se aprende a: hablar, comer, asearse, vestirse, pedir, dar, compartir, controlar los esfínteres; también se aprenden las primeras lecciones morales y de cortesía. El grupo familiar practica la solidaridad en casos de desgracias, sean éstas consecuencias de accidentes o enfermedades graves. También se comparten las alegrías de éxitos alcanzados por algunos de los miembros. Desde esta perspectiva, el seno familiar contribuye a la formación integral del individuo y debe actuar en correspondencia mutua con la escuela y demás instituciones civiles para lograr que se consoliden conocimientos y valores que hagan del niño o adolescente una persona útil a la sociedad. Es importante reconocer que la familia ha sido y continúa siendo un entorno social donde sus miembros interactúan en búsqueda de bienestar para sí misma; pero es allí donde se encuentran debilidades que pudieran traducirse en hábitos perjudiciales para otros grupos filiales. Cabe señalar que la modernidad de estos tiempos ha dado la oportunidad para que el padre y la madre se desempeñen en funciones laborales de acuerdo con su capacidad y formación, bien sea un oficio una profesión. Por otra parte, mientras padre y madre trabajan fuera del hogar, los hijos van al colegio durante cinco a seis horas para luego regresar a su hogar donde les espera un espacio sin la presencia de un adulto representativo durante muchas horas al día; para vencer el aburrimiento, allí disponen de elementos tecnológicos como computadoras conectadas a internet con acceso a información muy variada que incluye contenidos peligrosos como la pornografía, juegos poco pedagógicos donde el pequeño usuario o el/la adolescente debe aprender como alcanzar objetivos difíciles con herramientas virtuales que en la realidad social pueden ser empleadas para acometer hechos poco pudorosos, ejecutar acciones no éticas como herir, robar, disparar, matar, traicionar ….; además de este recurso internáutico el pequeño actor encuentra un televisor conectado a un sistema de cable que proyecta imágenes, películas y vídeos sin control alguno porque es él o ella quien decide lo que quiere ver (si recordamos que ambos padres están en su lugar de trabajo) no hay supervisión de adultos. Para completar el cuadro drástico, en ausencia de los padres, el/la hijo/a pudiera aburrirse de los juegos, películas, vídeos…. Y tomar la decisión de darse un paseo por los alrededores de la barriada donde va a observar ejemplos que se grabarán indeleblemente en su memoria, como: personas que consumen bebidas, cigarrillos, pasta de tabaco (chimó) y otras sustancias perjudiciales para la salud como es el caso de las drogas; espectáculos pasionales, de enfrentamientos que van modelando su actitud a la vida. Un buen día el/la niño/a se siente capaz de realizar lo que sus ojos vieron y pronto pudiera comenzar una nueva historia personal llena de traumas y martirios propios y del grupo familiar. Por otra parte, encontramos familias descuidadas que observan que sus menores llevan al hogar objetos de poco o mayor valor sin interesarse por su procedencia. El pequeño actor (o actriz) va entrando en confianza y cada vez se interesa por elementos de mayor valor llegando al término de venderlo a terceros por un precio inferior al que corresponde con la finalidad de obtener dinero para satisfacer su ego. Otros comienzan con el cigarrillo y el alcohol, terminando en situación de drogadicción porque no hubo una acción familiar que le corrigiese a tiempo. Lo más cierto es que el descuido de los pequeños por parte de sus adultos representativos pudiera llevarles indefectiblemente a uno u otro destino que, en teoría, ninguno de nosotros quisiera para familiares y amigos. (b) De la Escuela: Considerada el segundo hogar del individuo, encargada de formar el conocimiento a través de experiencias representativas, desarrollar habilidades y destrezas útiles para la vida en sociedad; forjadora de valores humanos para el desarrollo personal; es la academia de la vida y para la vida. Uno de los actores elementales de la escuela es el docente: maestro, profesor, instructor, preceptor; facilitador de aprendizajes llamados “formales”. Por consiguiente, entre la familia y la escuela debe existir un nexo que permita el intercambio de información referente a la formación del niño, niña, adolescente o joven para controlar las actitudes pico (extremas) cuyo propósito es lograr un producto sano, es decir una persona adaptada a la vida en sociedad, autogestora, participativa, solidaria. Sin embargo, este puente se rompe muchas veces por la falta de comunicación horizontal entre el padre, madre o representante y el docente-escuela; también, cuando se niega la comunicación vertical entre padres e hijos o viceversa, resulta un producto de mala calidad; es decir, un individuo que contraviene todo principio ético y moral, repleto de anti-valores sociales, cuyo destino final es limitado a una cárcel o la muerte causada en enfrentamientos entre bandas y por la acción profiláctica de los entes policiales. Es importante reseñar que en Venezuela existe una ley controversial como lo es la Ley Orgánica de Protección al Niño y al Adolescente (LOPNA), cuya intención es favorecer la integridad del Niño, niña y adolescentes, regula sus derechos y deberes, pero mal interpretada por autoridades, docentes, padres, madres y representantes pudiera convertirse en un arma de doble filo, sobre todo porque su articulado provee de elementos legales a los menores para la defensa de sus derechos, abusándose generalmente de las bondades del instrumento jurídico. Los/las directores/ras de plantel y maestros/as, por su parte se ven maniatados por la imposibilidad de aplicar ciertos mecanismos de fuerte impacto debido a que consideran que cualquier acción de mediana o gran intensidad pudiera lesionar los derechos del/la menor. Generalmente se da esta situación porque las autoridades educativas muchas veces se limitan a estudiar la ley de manera limitada, es decir, sólo conocen los contenidos legales referentes a los derechos del niño/a o adolescente y desconocen su contraparte, que es lo referido a los deberes; asimismo, el Ministerio del Poder Popular para la Educación realiza pocos talleres, cursos y seminarios, en general, jornadas de formación a directores/as, profesores/as, maestros/as, preceptores/as que pudieran otorgar estrategias y mecanismos para la aplicación de la mencionada Ley. (c) De las autoridades competentes: Son las encargadas cumplir y hacer cumplir las leyes, de evitar que personas antisociales cometan fechorías en perjuicio de otros. Se rigen por leyes, reglamentos, resoluciones y decretos emanados del Poder Legislativo y el Judicial. Aunque la descripción anterior no es completa, da una idea generalizada de las funciones y obligaciones de las autoridades que regulan el comportamiento social de una comunidad, pero no todo se da como lo establece la ley; existen acciones encontradas que desdicen mucho de la función pública que tales entidades deben cumplir, en ocasiones porque la ley es muy flexible o evita lastimar los Derechos Humanos de las personas jurídicamente establecidos en las convenciones nacionales y mundiales de D.D. H.H. Desde este punto de vista, muchas acciones correctivas son obviadas por los afectados debido a vicios policiales. Cuando sucede un hurto o robo, de acuerdo con la norma de procedimientos policiales se exige una serie de requisitos que favorecen al malhechor, entre otras: presencia de un fiscal público, testigos, flagrancia, entre muchos otros. El incumplimiento de alguno de estos factores hace que el autor de una situación no deseada sea puesto en libertad de manera inmediata o a pocas horas de ser aprehendido/a, poniendo en serios aprietos al denunciante porque el agresor puede volver con mayor violencia, amparado en los beneficios que le proporciona el sistema judicial. (d) De la Sociedad; incluye los elementos anteriores (familia, escuela, autoridades), dividida por algunos autores en estratos Alto, Medio y Bajo, se considera responsable por muchos de las acciones no deseadas dentro del circulo comunitario; influenciada por intereses de los sectores más pudientes se encuentran inenarrables situaciones perjudiciales para el gran colectivo. La descomposición social de los colectivos viene dada por circunstancias muy propias de su seno, por ejemplo, una persona o familia no denuncia un hecho delictivo debido a que es amedrentado por el/la delincuente quien le somete bajo amenazas contra su integridad física, las de sus familiares e incluso bienes materiales. En nuestras comunas casi todos, por no decir todos, sabemos y conocemos a los malhechores. Unas veces no los denunciamos porque ellos/as no han actuado en contra nuestra; otras, porque son allegados al grupo filial y en muchas ocasiones por estar bajo las amenazas de los agresores. Son innumerables los casos en que roban a personas su celular, cartera, dinero, automóvil, …, donde el afectado se cohíbe de acudir ante las autoridades policiales por considerar innecesaria la acción; bien sea porque más tarda la policía en aprehender al bandolero a que éste quede en libertad nuevamente; también porque dentro de los cuerpos de prevención del delito hay funcionarios que intervienen de manera encubierta para fomentarlo o ejecutarlo. En consecuencia, cotidianamente estamos sometidos a un estado de sitio por parte de congéneres, vecinos, familiares y desconocidos que vulneran nuestra seguridad y la de nuestros bienes. Encontramos para todos los gustos: rateros, carteristas, ladrones, sobornadores y sobornados, asesinos, sicarios, paramilitares, parapolicías, suplantadores, usurpadores, embaucadores, tracaleros, vende-patrias, salameros, embusteros; en general, indeseables cuyos únicos fomentadores somos los actores y actrices de esta sociedad: los ciudadanos y miembros de cada colectivo; es decir, no hay culpables fuera, todos estamos incluidos. Para cerrar este breve análisis social les invito a pasearse mentalmente por su comunidad: barrio, urbanización, bloque residencial… y enumere los malhechores que usted conoce, sean estos pequeños o grandes… ahora, sea razonable y respóndase con honestidad: 1. ¿A cuántos de ellos ha denunciado usted?; quizá su respuesta sea: -Conozco a muchos, pero no he denunciado a ninguno de ellos, 2. ¿Cumple usted su rol de padre, madre, orientador, maestro... de los/las menores a su cargo?, 3. ¿Su actitud, comportamiento, conducta... se ajusta a las exigencias del colectivo?, es decir, ¿Usted podría considerarse un modelo de "buen ciudadano"? Si presentare dudas para responder algunas de las interrogantes o sus respuestas no fueren contundentes, entonces, usted es uno/a de los cupables de la inseguridad que vivimos todos. Hasta Pronto, mi gente, J. Catimbo B.

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Catimbo Juan

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Lecturas: 12407 [ General ] Publicado por Catimbo el 2008-10-03 12:43:26 Comentario(s): ( 0 )


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